El Deutsche Bank: ¿el nuevo Lehman Brothers?

Por Eduardo Luque (El Viejo Topo. 383. Diciembre 2019)

Criminales financieros.

[1]Si hubo una entidad financiera que representaba el buen hacer de la eficacia teutona ese era el Deutsche Bank. La propaganda nos decía que era el modelo a seguir por el resto de la Banca europea En realidad era otra entidad criminal más. Se nos ocultó que tenía una larga historia  de comportamientos delictivos. Fue el gran financiador de la Gestapo en la Segunda Guerra Mundial, sufragó la construcción del campo de exterminio de Auschwitz y fue uno de los grandes inversores en una empresa colindante denominada IG Farben. Esta empresa química se especializó en desarrollar medios para  la  “solución final”; entre otros inventos,  producía el Zyclon B utilizado para exterminar de forma industrial a los prisioneros. Al Deutsche Bank su pasado oscuro le persigue, aunque sus relaciones con la política alemana (una parte del accionariado es del Estado Alemán) e internacional lo han puesto al abrigo del escrutinio público. Tras la II Guerra Mundial siguió operando con total libertad. Una sistemática y hábil campaña publicitaria hizo que el antiguo financiador del partido nazi representara durante decenios la quintaesencia de la eficacia y el rigor empresarial alemán.

¿Un banco demasiado grande para quebrar?

Pero la realidad golpea duramente en la puerta. El Deutsche Bank puede ser el nuevo Lehman Brothers. [2]No lo dicen radicales izquierdistas trasnochados sino el oráculo neoliberal en forma de Fondo Monetario Internacional. En 2016 uno de sus informes afirmaba que era “la mayor fuente de riesgos entre los bancos más importantes del mundo”. Según los informes de este organismo, esa institución financiera, considerado como el banco de inversiones más grande de Alemania y posiblemente del mundo (se disputa la primera plaza con el J.P. Morgan) puede provocar un nuevo “crack” en cualquier momento. El tamaño de la institución es tal que representa un peligro sistémico[3] no solo para la UE, sino para todo el sistema financiero capitalista. Sus activos representan 20 veces el PIB alemán. En lenguaje financiero se le designa como G-SIB (Banco Sistémico Global Importante). Los tentáculos de esta entidad que tiene cerca de 49 billones de dólares en derivados tóxicos están fuertemente unidos con  el JP Morgan Chase, Citigroup, Goldman Sachs, Morgan Stanley y Bank of América, así como con otros megabancos en Europa como BBVA y Banco de Santander. Por otra parte, y como ocurrió en la crisis del 2008, son las compañías aseguradoras y los fondos de pensiones privadas asociadas a ellas las que pueden perder más en caso de “crack”

Los rumores sobre la situación crítica del banco alemán surgieron en 2013. Sus  directivos  reconocieron que necesitaban, en aquel momento, una inyección de liquidez de 4500 millones de euros. Las entidades que “regulan” y “velan” por el sistema financiero mundial dieron la voz de alerta; alguno de estos reguladores calificó la situación del Banco de “horrible”: Standard & Poor’s redujo de A hasta BBB+ la calificación de crédito de la entidad germana. Los inversores tenían miedo. Sus 593000 accionistas temían por sus inversiones, muchas de ellas ligadas a pensiones capitalizadas.[4] Las entradas de capital fresco no cubrieron las necesidades financieras en ese momento. Los directivos del Banco decidieron sacar más acciones a la venta, aunque con un descuento del 30% sobre el precio inicial. Fue una auténtica estafa; unos accionistas, los primeros, habían comparado las acciones mucho más caras. Esto provocó una enorme ola de indignación. El prestigio del Banco se hundió. Fue uno de tantos desafueros que el banco ha ido generando de forma paulatina. En las pruebas de estrés bancario (donde se determina la calidad y cantidad de activos financieros que deben poseer las entidades bancarias[5]) el Deutsche Bank no pudo sortear los filtros establecidos en 2015, 2016, 2017 y 2018, aunque actualmente ha conseguido superar estos exámenes según la Reserva Federal de los EEUU. De todas formas el miedo a la quiebra del Banco Alemán, como otros europeos[6], es tal que han obligado a la entidad a someterse a los test cada año, en lugar de cada dos como es habitual. Sus activos ni tenían la calidad necesaria, ni la institución poseía los recursos financieros imprescindibles para hacer frente a una situación compleja. Desde el 2016 la entidad pierde dinero, pero se ha mantenido como referente al contar con el apoyo político del gobierno alemán y porque uno de sus accionistas principal es el mayor fondo de pensiones del mundo Black Rock. Todo esto les ha permitido hacer “ingeniería financiera” para cuadrar los balances que son “amañados”, para ajustar los balances se utilizó un método conocido como REPO 105[7]. Fue el mismo método que empleó el Banco Lehman Brothers para ocultar su estado financiero y que fue el detonante de la crisis del 2008.  De todas formas el DB ostenta el triste record de ser el banco europeo que más valor ha perdido en bolsa en 2018[8]. Warren Buffet al referirse a la “creatividad financiera” de los bancos decía: “Los instrumentos financieros son armas de destrucción masiva se transforman, mutan y se multiplican mientras que no ocurra nada que aclare la toxicidad de esos títulos”

El DB (Deutsche Bank) no levanta cabeza desde la recesión del 2008. Sus inversiones en derivados financieros e hipotecas basura generaron un terrible agujero en las cuentas. Se ha intentado crear un banco malo que absorba hasta 74000 millones en deuda tóxica, pero choca con una realidad aterradora: se desconoce cuál es la cifra exacta de las deudas. Sus acciones que cotizaban antes de la crisis a 116 euros, ahora lo hacen a 6.6. El total de la exposición del banco alemán en activos de riesgo se presume que rondaría la estratosférica cifra de 288000 millones de euros. Mucha gente se acuerda de Lehman Brothers.

El DB tiene además un grave problema reputacional. Acumula más de 8000 litigios importantes que abarcan desde el espionaje hasta el lavado de dinero, desde la manipulación de los tipos interbancarios[9] hasta la violación de las sanciones económicas impuestas, por ejemplo, contra clientes rusos. En 2014 las investigaciones judiciales demostraron que el Bank of America, City, y el Deutsche Bank había brindado apoyo para la realización de actividades de blanqueo de dinero proveniente del narcotráfico colombiano, la economía criminal tiene aquí uno de sus ejemplos más brillantes[10]. La situación se complicó aún más cuando William Broeksmit apareció suicidado en su casa (era uno de los ejecutivos implicados en la evaluación de riesgos del Banco). A finales de ese año Calogero Gambino apareció también suicidado en su casa. Era uno de los abogados del Deutsche Bank que había estado cooperando con los reguladores norteamericanos. El banco había participado en otra actividad ilegal, la manipulación del índice de referencia de las tasas de interés el llamado Libor. Como consecuencia en 2015 el Banco pagó una multa de 2519 millones de dólares. En 2017, el DB acordó pagar otra multa de  630 millones de dólares después de trabajar con un banco danés en Estonia para lavar más de  10 mil millones de dólares a través de Londres y Moscú en nombre de entidades rusas. En noviembre de 2018, la sede de Deutsche Bank era allanada por las autoridades alemanas por su implicación en los Papeles de Panamá. El 24 y 25 de septiembre del 2019, hace muy pocas semanas, su sede volvió a ser nuevamente “visitada” por la policía en este caso por otra investigación de lavado de dinero por valor de 220000 millones del Danske Bank, el mayor prestamista de Dinamarca (otro mito del capitalismo derribado: Dinamarca se consideraba a salvo de la corrupción financiera). El DB había actuado como banco corresponsal de la sucursal de Danske en Estonia, donde en teoría se produjo el “lavado” y para acabar de adornarlo, como en una novela negra, se encontró el cuerpo sin vida de Aivar Rehe que dirigía el negocio en Estonia. Iba a ser un testigo clave que apoyaría las investigaciones judiciales. Aparentemente se suicidó; al menos es lo que ha contado la prensa europea.

Pero no sólo es ese banco, la economía alemana (la locomotora de Europa) pierde fuelle. Se estanca: en el próximo trimestre puede entrar en recesión. Todo es un engaño. Los bancos alemanes condenaron a la miseria al pueblo griego, conspiraron contra las finanzas italianas, las españolas, las portuguesas o las irlandesas. Siempre desde la superioridad moral de su buen hacer financiero; el pánico financiero y el riesgo de la ruptura del euro ocultó las debilidades de las finanzas alemanas. Todo quedó oculto, Berlín tuvo que salir al rescate de varias entidades. Sólo en 2009 se hubo de inyectar 28.500 millones al Commerzbank, Hypo Real Estate, Aareal Bank y HSH Nordbank. Pese a  la cortina de silencio informativa, los rumores de que ocultaban más problemas en sus cajas de ahorro y sobretodo el Deutsche Bank han aflorado de forma recurrente en los cenáculos empresariales.[11]

El Banco alemán es un símbolo, uno más, de la crisis de las finanzas internacionales. Crisis no resuelta porque desde los modelos teóricos Neoliberales no tiene solución, El Economista marxista Michael[12] Roberts narra una anécdota singular: George Akerlof es  Premio Nobel de Economía 2001. En 2008, en  un Congreso para analizar las causas de la crisis financiera e incapaz de explicarlas según los modelos neoliberales, definió al “crack” del 2008 como: “si un gato hubiera trepado hasta lo más alto de un árbol enorme: Está ahí arriba, ¡ay Dios mío! El gato, por supuesto, es esta enorme crisis. Y  todos, en la conferencia, hemos estado hablando de lo que deberíamos hacer con ese estúpido gato y cómo lo haremos bajar”

 Las instituciones financieras hablan insistentemente de crisis. Lo asegura la OCDE cuando habla de desaceleración global. El FMI vaticinó en julio un crecimiento del PIB Mundial del 3,2% para 2019 y del 3.5% para el 2020 (normalmente el FMI no acierta en sus previsiones ni por casualidad, aunque si marca tendencias). La realidad es que el crecimiento previsto para la eurozona es sólo del 1.2% y del 1% en 2020. Estamos, como hemos dicho, a las puertas de la recesión. Para el 2020 la probabilidad de que EEUU entre en recesión es, según los análisis del J.P.Morgan, del 60%. La crisis estará esta vez asociada a un profundo cambio geoestratégico. EEUU ha iniciado claramente su declive como hiper-potencia y se siente presionada por los nuevos actores políticos y militares que le están robando su primacía política y económica.

Se avecina una crisis global y sistémica. Esta vez su epicentro no será  Norteamérica, aunque estará muy determinado por las políticas del Presidente Trump y su guerra comercial con China. Los datos de la deuda pública norteamericana nos dan idea de la magnitud del problema. En estos momentos la deuda de ese país se sitúa en los 23 008 410 000 000 de dólares a 31 de octubre de 2019, según el Departamento del Tesoro de EEUU. Según el diario estadounidense The Hill, la deuda ha crecido cerca de un 16 % desde que el presidente Donald Trump llegó al poder en enero de 2017, cuando se situaba en 19,9 millardos de dólares. El Departamento de Estado reveló que el déficit presupuestario de Estados Unidos se disparó un 26 % en el año fiscal 2019 (entre septiembre de 2018 y octubre de 2019) hasta rozar los 984 000 millones, la cifra más alta en siete años. El desequilibrio fiscal como porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) pasó del 3,8 % en 2018 al 4,6 % este año. En 2017, el desequilibrio presupuestario fue de 666 000 millones de dólares, y el pasado año ascendió a 779 000 millones de dólares. Desde marzo de este año ha crecido en un billón sobre todo gracias a la Reforma Fiscal de Trump reduciendo los impuestos a los más ricos. La Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos (CBO, por sus siglas en inglés) advierte de que la próxima década la deuda pública de EE.UU. superará los 29 billones de dólares con una subida del déficit de un billón de dólares anuales. La reducción de impuestos para los ricos supone un “peso”  añadido de 2 billones de dólares en los próximos 10 años a los que habrá que sumar otros 580 000 millones en intereses de la deuda.

La nueva crisis es una fase de la iniciada en 2008.Tendrá su epicentro en la UE y especialmente en Alemania, donde parece aunarse todas las condiciones para una “tormenta perfecta”. Las sanciones norteamericanas contra la industria automovilística, el Brexit, la morosidad y el riesgo de insolvencia de la banca italiana, los problemas de liquidez del “todopoderoso” banco alemán y aledaños. En el mundo hay 29 bancos especialmente relevantes, los llamados bancos “sistémicos”. En esta lista están inscritos dos alemanes el Commerzbank (2009 nacionalizado por el Estado Alemán) y el Deusche Bank en una situación crítica. La política expansiva del DB en Europa pasaba por controlar las finanzas del viejo Continente y aparecer como el nuevo amo de Europa. Así, financió a la Banca Monte dei Paschi di Siena, al  SpA, al Banco do Brasil SA, Dexia SA, National Bank of Greece SA, Hellenic Postbank SA, Banco Popolare y el qatarí Al Khalaji entre otros, asumiendo enormes riesgos. Algunos de los bancos italianos como Banco Monte dei Paschi di Siena tuvieron que ser rescatados por el gobierno italiana hace pocos meses; lo que represento un nuevo quebranto para la institución financiera alemana.

La crisis financiera no está resuelta, nunca lo ha estado; las entidades bancarias han inventado auténticos juegos de artificio para ocultar la situación de sus balances. La UE ha tenido que salvar a 61 entidades financieras desde el 2008 y aún hoy se salvan bancos como la Banca Carige italiana a comienzos de este año. En ese contexto nuestro país es el que más bancos ha apuntalado con un total de 11 (un cuarto del total). En España se ha producido una concentración financiera enorme. Fue la excusa para la destrucción del ahorro popular concentrado en las Cajas de Ahorro. Si en 2007 existían 60 entidades financieras (45 eran Cajas de Ahorro), en 2015 quedaban 18. La perspectiva según los informes del Banco Inversor City es que 2020 sólo queden cinco grandes entidades (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell) y concentren el 80 o 85% de los activos totales. Los rumores apuntan a que la situación del BBVA es complicada y requiere de la aportación de los recursos de Bankia, Este banco fue reflotado con cerca de 20000 millones de euros y ahora se pretende su adquisición, como se hizo con el Banco popular, a coste 0 por parte del BBVA. Se apunta que una de las razones que imposibilitaron el acuerdo PSOE-Podemos tiene mucho que ver con ello. Toda esta reestructuración bancaria ha evidenciado un nivel de corrupción e ineficacia en la gestión difícil de describir. Es un proceso donde se han visto implicados partidos políticos de derecha e izquierda, sociedad civil y sindicatos, donde han desaparecido los responsables, porque inexplicablemente la justicia sólo ha apresado a unos pocos. La inmensa mayoría no son responsables de nada. El costo para las arcas del estado ha sido enorme: unos 60.000 millones de euros. La UE ha gastado cerca de 500000 millones de euros en el rescate financiero que al final lo único que ha propiciado, como hemos visto en el caso español, ha sido una enorme concentración bancaria. Ni los rescates ni la intervención del BCE (Banco Central Europeo) han cambiado la senda, la zona euro sigue acumulando préstamos dudosos por valor de 722000 (cubiertos sólo en un 46.4%)[13]. De ahí que el banco de inversión norteamericano y el mayor del mundo J. P. Morgan apostaba ya en 2016 por un cambio geoestratégico en Europa, el Banco Norteamericano apuesta por “gobiernos fuertes” en los países del sur de Europa. Gobiernos que estuvieran comprometidos a refinanciar el sistema financiero a cualquier precio. En Italia la alianza del  Movimiento 5 Estrellas y la liga Norte no eran de fiar, habían prometido en la pasada campaña electoral poner fin a la recapitalización de bancos con fondos públicos. La ruptura del gobierno y la ascensión de la Liga Norte pueden provocar que fuerzas neo-fascistas controlen la mayoría gubernamental. La presión sobre Syriza en Grecia consiguió acabar con la esperanza de una cambio político progresista, nadie se acuerda ahora de Grecia (¿ya no hay crisis en Grecia desde que gobierna la derecha?); la recomposición del Partido Socialista obrero español y del Partido Popular (en una nueva formulación que tiende hacia el bipartidismo de nuevo) y la negativa de Pedro Sánchez a apoyar un gobierno de coalición con U.P serían sus consecuencias.

Draghi y la patada adelante.

El Banco Central Europeo, una institución que es la antítesis de la democracia, hace tiempo que promueve la denominada “acumulación por desposesión”. Los grandes grupos financieros han de desposeer a las clases populares de aquellos bienes y servicios que son consecuencia de la existencia de un “cierto estado del bienestar” los servicios públicos son los objetivos en esta nueva fase de acumulación. El BCE, ha sido el primero en ocultar la realidad económica. La solución que aportó es la “patada adelante” proveer al sistema financiero de papel (emitir moneda sin respaldo real) para mantener artificialmente el euro (por cada euro de incremento del PIB se han invertido 3 en papel) ninguno de las previsiones previstas por Draghi se han cumplido, ni la inflación ha subido al 2% como se pretendía, ni se ha reducido la brecha entre los países del euro,  ni el crecimiento es sólido…..ha conseguido eso sí, aplazar la nueva crisis del sistema financiero y utilizando esa excusa reducir el poder adquisitivo de los salarios y las pensiones. Esta política que podríamos calificar de superblanda por parte de todos los reguladores mundiales, especialmente el BCE, ha promovido una enorme “burbuja” de la deuda que ha alcanzado dimensiones inimaginables. Cualquier ajuste puede conducir a su explosión.  La nueva directora del BCE Cristina Lagarde que ha sustituido a Draghi, es sin duda, el prototipo de ejecutivo neoliberal. La nueva directora que a la sazón era presidenta del FMI propuso en 2013 una solución “innovadora” a la crisis de la deuda del 2008: el “corralito financiero”, una quita directa sobre los ahorros con una media del 10% según los países. En marzo del 2013 en Chipre, como gran parte de los fondos no eran europeos, se ensayó el método y se introdujo una quita sobre cuentas superiores  a los 100 000 euros (un  47.5%). Quedó patente una dura realidad, el límite de 100000 euros que aseguraban teóricamente las instituciones bancarias y los gobiernos no era sino un producto del márquetin. Ni los estados ni el sistema financiero eran capaces de asegurar esos fondos en caso de quiebra.

La UE, fue creada no sólo para evitar las guerras entre los países europeos, sino para permitir el desarrollo del Neoliberalismo con la excusa de la moneda única y la Unidad Europea. Durante la década que ha durado la crisis nos han repetido hasta la saciedad: “¡no hay dinero para pensiones!, ni para políticas activas contra el paro, ni aumentos de sueldos ni mejora en los servicios públicos (que hemos de privatizar)  pero si lo hay para inyectar la liquidez necesaria en las instituciones financieras al borde de la quiebra. Todos hemos de arrimar el hombro y de forma altruista salvar a los ¡¡empobrecidos banqueros!!

Su salvación: nuestras pensiones.

La solución que pretende aplicar el sistema financiero internacional frente a la nueva crisis, es más de lo mismo. Descartada de momento la fusión con el otro gran banco alemán también en dificultades, el Commerzbank, se pretende refinanciar el sistema utilizando las pensiones públicas. De nuevo la tesis de David Harvey, Michael Roberts o Perry Anderson, especialmente el primero, adquiere su auténtico sentido. Se pone en marcha un segundo proceso de “acumulación por desposesión”. El primero coincidió con la instalación plena del Neoliberalismo y el asalto que iniciaron contra los sistemas de pensiones en los países del Este y Rusia. La “terapia del Shock” aplicada en ese momento paralizó la respuesta social.

Hace mucho tiempo que el sistema pretende privatizar las pensiones. Desde 1994, o incluso antes, el Banco Mundial, el Fondo Monetario internacional, los servicios de estudios de las entidades financieras (principales interesadas en el desarrollo de los fondos privados) iniciaron una campaña sostenida en el tiempo que se renueva estos días. Nos pretenden hacer creer que las pensiones peligran. Sus previsiones se han demostrado, una y otra, vez falsas; pronosticaron la crisis de las pensiones públicas en el 2005, 2010, 2015 y ahora. Cada nuevo aviso ha venido acompañado de nuevos recortes. Hay una relación de causa efecto demostrable entre el hundimiento de las pensiones privadas y las políticas de recortes aplicadas en Occidente.

El austericidio de las pensiones públicas

Las políticas de austeridad, como hemos visto, no han impedido que la banca europea haga aguas. Uno de los  mayores accionistas del DB es el coloso de las pensiones privadas norteamericanas BlackRock y uno de los principales afectados en caso de quiebra, (controla el 4.8% del accionariado). Ese fondo de inversión ha movido sus hilos en el mundo político. Sus “donativos” (reconocen públicamente una inversión de 1.5 millones de euros en este campo) a grupos de lobbies de la euro-cámara han dado resultado y parieron un monstruo. El día 4 de mayo (último día hábil del anterior euro-parlamento) la cámara europea votó el llamado Plan pan-europeo de pensiones privadas (PEPP).

El objetivo es privatizar las pensiones públicas y asegurarse que invertimos, el dinero que no tenemos, en Planes privados de pensiones. Ese dinero será gestionado únicamente por entidades privadas, fondos de inversión como BlackRock, bancos como el mencionado Deutsche Bank, el BBVA, Banco de Santander o La Caixa, aseguradoras privadas… Todos se están frotando las manos. Es un negocio colosal.

¿Qué proponen?

En la actualidad, los planes privados de pensiones en Europa cubren a 67 millones de personas: el 27% de los europeos entre 25 y 59 años. Se quiere, gracias a la obligatoriedad que insinúa el documento, que los planes de pensiones dejen de ser voluntarios. Se espera conseguir hasta 240 millones de clientes y pasar de gestionar 700.000 millones de euros a 2.1 billones, todo ello antes del 2030.

Es preciso algún tipo de regulación legislativa a nivel estatal, en España es el PSOE, el que se ha apresurado a plantear la aplicación práctica del PePP aquí denominada “mochila Austriaca”. En realidad se estudió en la época de Zapatero, aunque no se llegó a aplicar; posteriormente la propuesta la recogió el PP, Cs y ahora Pedro Sánchez.  El fondo del proyecto oculta una nueva vuelta de tuerca puesto que abaratará aún más el despido (se elimina la indemnización por despido), se crea un fondo de pensiones privado gestionado por entidades financieras, que no se harán responsables de las pérdidas que puedan acumular, y que correrá a cargo de trabajadores o empleadores (aún está por dilucidar). Al ser un modelo de capitalización, será la excusa para la reducción de las pensiones públicas: con las cantidades acumuladas cada mes durante la vida laboral se podrá compensar la reducción en las pensiones públicas que se vende como inevitable.

Atacar a la banca pública.

La otra vía de expropiación que se dibuja en el horizonte es atacar a la Banca Pública Europea que ha ayudado y no poco a proveer de financiación a los proyectos empresariales en estos últimos años. El gobernador del Banco de España, Luis María Linde hace alarde de un desconocimiento terrible o tiene unas orejeras ideológicas que no le permiten percibir toda la realidad.  No hace mucho dijo refiriéndose a la banca pública: “No conozco ningún banco público que sea sostenible en el tiempo”.  Causa estupor su desconocimiento o su mala fe. El propio Banco Mundial reconoce en su informe: ”Repensando el papel del Estado en las finanzas”: “El positivo papel que han jugado los bancos públicos de varios países durante la crisis financiera para mantener el flujo de crédito (…) compensando parcialmente la reducción del crédito ofrecido por los bancos privados”, así como: “La evidencia del papel contracíclico que han jugado varios bancos públicos durante la crisis”. Las grandes economías mundiales tienen fuertes bancas públicas, aunque dicen que no existen. La teoría neoliberal de la que todos dicen beber y obedecer prohíbe la creación de estos “entes financieros” manejados por los poderes públicos. En teoría se deja todo al arbitrio del mercado. En la práctica no es así, el sistema colapsaría, se trata de mantenerlo para seguir expropiando a los trabajadores.

 No existe banca pública en Alemania, aunque la VÖB (Asociación de bancos públicos alemanes) representa una cuota de mercado del 24%. En total son 32 miembros 17 de los cuales pertenecen a los gobiernos federales y cuya deuda garantiza el Gobierno Central.

En Francia tampoco  existe banca pública, pero la hay. Las dos entidades financieras públicas más importantes en Francia son la Caisse des Dépôts, el BPI y le Banque Postale, hay más. La primera, controlada por el Estado francés al 50%, fue creada en 2012 con un capital de 21000 millones. La Banque Postale se creó en 2006, tiene más de 10 millones de clientes.

Otra banca pública que no existe es la italiana. Aquí encontramos entre otros al Banco Posta, la Caja de Depósitos y préstamos (CDP); sus activos en 2013 eran de 339 mil millones de euros. En 2011 se creó el Fondo Estratégico Italiano (FSI) como instrumento de política industrial similar a la BPI francesa  y cuya finalidad es ayudar a la exportación de las empresas italianas.

Tampoco hay  banca pública suiza. Aunque existen 24 bancos cantonales públicos con un total de 19.000 empleados y suponen un 13% del total de activos bancarios del país.

No existe la  banca pública en los Países Bajos. El Estado es el dueño del 50% del capital del BNG Banco Nederlanse Gemeenten y el resto pertenece a diversos municipios y provincias. Es el cuarto banco de los Países Bajos por volumen de activos y, según la revista Global Finance, el segundo banco más seguro del mundo. El NWB (Nederlanse Waterschapsbank) es propiedad, en un 81%, de las Juntas de Agua de los Países Bajos (Waterschappen) y el resto está en manos del Estado holandés y las provincias. Es el sexto banco del mundo más seguro, lo que facilita su acceso a la financiación internacional. Se dedican a proporcionar financiación barata y a largo plazo a entidades públicas, o semipúblicas, para infraestructuras sanitarias, educativas y de vivienda social.

En los países nórdicos no existen bancos públicos. Pero el Estado sueco conserva, quince años después de su creación, un 13,5% del capital de Nordea. Es uno de los diez bancos europeos más rentables, según Bloomberg, fue fruto de la reestructuración que hizo el gobierno sueco del sistema bancario para hacer frente a su particular crisis financiera de principios de los noventa. Bancos públicos destinados a financiar las entidades locales también existen en Suecia (Kommuninvest en una entidad cooperativa formada por 276 ayuntamientos y entidades locales), Dinamarca (KommuneKredit), Noruega,  (Kommunalbanken y KLP Kommunekredit) y Finlandia.

La cuna del Neoliberalismo, EEUU, no tiene banca pública. Pero el  Banco Público de Dakota del Norte (BND) es paradigmático. Dakota del Norte, es uno de los Estados de EEUU con menor nivel de desempleo, tiene superávit presupuestario y una de las mejores calificaciones de deuda.  En este banco, por ley, el Estado deposita todos los ingresos que recibe, su objetivo es impulsar la economía de Dakota del Norte y tiene prohibido invertir fuera del Estado y dedicarse a actividades financieras especulativas. En la actualidad unos veinte Estados de EEUU han iniciado trámites para constituir bancas públicas similares a la de Dakota del Norte.

En nuestro país las llamadas a la creación de una banca pública, caen una y otra vez en saco roto. Nuestros políticos y nuestras instituciones financieras tienen puestas unas enormes orejeas ideológicas (son más papistas que el Papa). Han estado, por otra parte, muy ocupados en practicar el arte del latrocinio a las arcas públicas. El Banco de España, los sucesivos ministros que han hecho de las puertas giratorias su medio de vida, las altas instituciones, desde la judicatura hasta la Familia real están implicadas en el saqueo.

[1]https://cincodias.elpais.com/cincodias/2019/01/15/companias/1547561901_604143.html

[2]https://www.abc.es/economia/abci-europa-rescatado-mas-60-bancos-desde-estallo-crisis-201901071840_noticia.html

[3] En total en el mundo se considera que existen 29 bancos sistémicos, es decir no pueden quebrar porque arrastrarían con ellos, dado su volumen, al resto de la economía occidental.

[4] La capitalización de los fondos de pensiones consiste en que el cliente/trabajador invierte a lo largo de los años en un fondo de pensiones privado, con la esperanza de que rente las cantidades prometidas. El problema es que si el Banco o Fondo de pensiones quiebra, nadie te asegura la pensión futura.

[5] Según los acuerdos de Basilea III)

[6] Los otros bancos europeos  examinados fueron: Credit Suisse, UBS, Barclays y por Canadá el TD Bank.

[7] Son operaciones de financiación que consisten en que un poseedor de valores, por ejemplo bonos del Estado, los vende para obtener financiación con la condición de recomprarlos más caros a su vencimiento normalmente a 360 dias. Eso implica que en el balance del Banco, cuando ha de pasar el examen el “test” esa cantidad figura como dinero en efectivo de alta calidad, aunque se oculta que al cabo de poco tiene que devolverlo con intereses, es decir se está proyectando la imagen de que la entidad tiene recursos financieros, cuando eso es así.

[8] Perdió en 2018 el 57.5% por delante del otro gigante bancario alemán el Commerzbank

[9] El dinero que se prestan entre sí los bancos.

[10] Uno de los padres del Neoliberalismo y premio Nobel de Economía Gary S, Becker llegó a teorizar en algún ensayo: ” Essays in the Economics of Crime and Punishment,” como desde su perspectiva el crimen financiero tendía a aumentar en función del incremento de la tasa impositiva. La conclusión a la que llevaba el personaje es que la reducción de los impuestos reduciría la tasa de criminalidad financiera.

[11] https://wallstreetonparade.com/2019/04/deutsche-bank-merger-talk-ends-now-comes-the-pain/

[12] Roberts, M. La gran depresión. El Viejo Topo. Barcelona 2017. Pag.100-103.

[13] Los recursos de los bandos sólo cubrirían en caso de fallida el 46.4% de los activos

1 comentario en «El Deutsche Bank: ¿el nuevo Lehman Brothers?»

  1. OJO AL DATO:
    El sábado 21.03.2020 encontraron el cuerpo de Thomas Schäefer junto a las vías del tren cerca de Frankfurt. Schäefer, ministro de Finanzas del estado de Hesse durante casi 10 años, y de la CDU, se habría suicidado días después de mostrarse “profundamente preocupado por cómo hacer frente a las consecuencias económicas del coronavirus”, según la fiscalía y la policía.

    https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2020-03-29/ministro
    29/03/2020 · El cuerpo sin vida del ministro de Finanzas del estado alemán de Hesse, Thomas Schäefer, fue encontrado este sábado junto a las vías del tren cerca de Frankfurt. Según la fiscalía y la …

    https://www.livemint.com/news/world/german-minister-commits-suicide-after-virus-worries-body-found-at-railway-tracks-11585488458494.html

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