La Arcadia feliz con que sueñan los secesionistas

En los mundos de Yupi de la candidatura secesionista catalana liderada por no se sabe muy bien quién se bajarán los impuestos y se aumentará el gasto social.

También habrá un superávit de 11.594 millones tras restar a unos ingresos de 52.501 millones unos gastos de 40.907. Además, generará 50.000 y 70.000 funcionarios de nuevo cuño que, supongo se agregarán a los 302.000 actuales, sin matizar qué ocurrirá con los 30.000 que trabajan hoy para el futuro país extranjero llamado España. Subirán las pensiones, se pagarán rentas básicas a todos los ciudadanos, se aumentará el salario mínimo y se garantizará escuela y sanidad de calidad para todos. Por supuesto, se diseñará un nuevo marco de relaciones laborales que acabe con el paro.

Aunque no lo dicen explícitamente, supongo que se desarrollará un banco público que facilite el crédito sin pestañear, se eliminarán los peajes de autopista, se podrá viajar a todo el mundo en avión y sin escala, se multiplicarán las inversiones extranjeras (supongo que incluye las españolas) y todo dentro de un marco sostenible social y medio ambiental. Como colofón, la deuda externa de Cataluña será A+ ya que, se supone, la prima de riesgo desaparecerá, el Barça seguirá ganando la Champions y la selección catalana de fútbol, entrenada por Pep Guardiola, ganará el mundial de Rusia o Qatar.

Hay persona sensatas, a las que respeto y que se suponen bien informadas, que todo esto y mucho más se lo creen.La ilusión y el “somni” ha creado tal estado de éxtasis que impide cualquier diálogo racional. Ha llegado un punto donde admiro el sistema propagandístico de este romanticismo ultraidentitario por su capacidad de arrastrar multitudes y hacer creer a casi 1.900.000 catalanes que somos “súbditos” de un Estado y que vivimos “sufriendo insultos, maltratos y amenazas”, tal como cerraba la carta A los españoles, que algunos líderes secesionistas firmaron en el diario El País el pasado fin de semana.

Hay muchos empresarios, desde personas identificadas como el propietario de los hipermercados Bon Preu, Joan Font; el presidente de la patronal Cecot de la zona industrial del Vallés,Antoni Abad -al que he llegado a escuchar en un foro que España es un estado “fallido” (¿cómo Somalia?)- o a algunos de los más relevantes miembros de la asociación FemCat de empresarios familiares, que se suman al proyecto rupturista. No quieren ni oír hablar de los 44.000 millones de euros que las empresas catalanas venden al resto de España ni del efecto que las amenazas separatistas pueden tener en sus negocios más allá de Fraga, Vinaroz y la Matarraña turolense.

Que el aeropuerto de El Prat haya ganado 10 millones de pasajeros en diez años, que el Puerto de Barcelona sea el primero en cruceros de Europa y crezca en contenedores, que el AVE haya unido las cuatro capitales de provincia catalanas, que -vale, aun pagando peajes- el sistema de autopistas más autovías facilite la circulación mucho mejor que en la mayoría de zonas metropolitanas de Europa o que, la ciudad de Gerona tenga gracias a los 15 millones de inversión del Estado una maravillosa biblioteca pública, no importa. Solo se critica el estado del sistema ferroviario de cercanías, la falta de desdoblamiento de la N-II en muchos puntos de su trazado o la lentitud en el proyecto del corredor ferroviario mediterráneo.Ni siquiera entienden que los casi 17.000 millones de euros gastados en la L-9 de metro, aun inconclusa, se han debido a la mala gestión y proyecciones de los distintos gobiernos de la Generalitat.

Puedo asegurar, lo conozco bien, que muchos territorios de Estados Unidos, empezando por la ciudad de Nueva York, tienen muchas más razones para quejarse ante su gobierno federal de falta de inversiones en infraestructuras que Cataluña ante el “odioso” poder centralista de Madrid. Si se han retrasado obras de infraestructuras en Cataluña, como una nueva circunvalación alrededor de Barcelona, ha sido debido a las presiones de movimientos locales y municipales. La hemeroteca está llena de ejemplos hoy olvidados de cómo somos capaces de echarnos piedras contra nuestro tejado. Obviamente, cuando seamos independientes, todos bailaremos sardanas y nadie tendrá nunca más motivo de queja en una comunidad donde, recuerdo, un 56% de su población vive en Barcelona y sus alrededores.

A medida que se acerca el día, escucharemos más sueños y pesadillas. Las primeras encuestas confirman la victoria en escaños, pero no en votos, de las posiciones secesionistas. Sin embargo, en círculos íntimos empiezan a barajarse la posibilidad de nuevas mayorías, incluso de un pacto de izquierdas que agrupe a Catalunya Si es Pot, la franquicia de Podemos; la CUP, ERC y los miembros de la lista JPS que sin ser de CDC o ERC se identifican con la izquierda, empezando por los números 1,2 y 3 de Barcelona y el cantautor Lluis Llach. En el otro lado, nadie prevé la posibilidad de ningún acuerdo entre el PP y el PSC, mientras C’s aspira a ser la segunda fuerza más votada y realizar de bisagra. ¿y UDC? Los demócratacristianos de la ex-CiU son un enigma.

Hasta entonces, el ingenuo Yupi, seguirá esperando su mundo.los mundos de Yupi de la candidatura secesionista catalana liderada por no se sabe muy bien quién se bajarán los impuestos y se aumentará el gasto social.

http://www.expansion.com/opinion/2015/09/08/55ef4967268e3e79508b45b4.html

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