Andalucía: entre el continuismo y el cambio

La singularidad electoral de Andalucía, con un PSOE bien instalado y un respaldo importante de votos en cualquier circunstancia, impide sacar todas las conclusiones que, a escala del Estado, permitirían los resultados habidos el 22 marzo. Repetir los escaños de la anterior legislatura, con los escándalos de corrupción registrados y la imputación de los dos últimos presidentes de la Junta, puede considerarse un éxito y así lo celebran los dirigentes andaluces para dar la sensación de una gran victoria electoral, lo que no es el caso.

Fuera del partido vencedor, sí que se han producido cambios sustanciales en el mapa electoral en Andalucía. Cambios que anticipan modificaciones que tendrán lugar en el resto del país en los próximos procesos electorales, incluyendo esta vez al PSOE, que se verá castigado como le ha ocurrido ya al PP en tierras andaluzas, lo que constituye uno de los datos importante de las elecciones del domingo.

Perder un tercio de los escaños y cientos de miles de votos representa una gran derrota y debe interpretarse como que por primera vez la sociedad española se venga electoralmente de la política de recortes del Gobierno de la derecha. El degaste electoral del PP parece que será general, a lo que va a contribuir decisivamente esa nueva opción de la derecha, Ciudadanos, que representando al conservadurismo, no arrastra el tufo franquista de lo peperos ni cabe imputarle tanta corrupción, abusos y desafueros.

Podemos, aunque no haya obtenido las previsiones de las encuestas, ha alcanzado un buen resultado, aunque no se corresponde ni con los vaticinios de las encuestas ni con los objetivos fijados por la cúpula del nuevo partido político. Sacar 15 escaños desde una organización a medio construir, con debilidades manifiestas y confusión inocultable, significa superar exitosamente el primer reto electoral interno, aunque su gran objetivo de destruir el bipartidismo se presenta todavía quimérico, y más sobre todo en Andalucía donde, el PSOE tiene una tupida red social y clientelar.

Parece evidente que Podemos, y en menor medida Ciudadanos, pueden convertirse en pivotes del cambio político que experimentará el país a lo largo del año electoral.

Izquierda Unida es la otra fuerza política derrotada en las elecciones andaluzas. En política no cabe hablar de justicia o injusticia, sino de hechos, y es indudable que el fracaso de la coalición ha sido estrepitoso. Tiempo habrá de analizar en profundidad lo ocurrido, las razones internas y externas que han concurrido en esos penosos resultados, que obligan ineludiblemente a Izquierda Unida a una revisión y replanteamiento de sus posiciones políticas, de sus métodos de funcionamiento, de su tensiones internas y de sus relaciones con la sociedad y la otras fuerzas políticas y sociales.

Los resultados de los comicios andaluces ofrecen indicios pues de cambios más profundos y generales en el resto del país, una derrota profunda y bien merecida del PP, y contundente mazazo a las posibilidades de Izquierda Unida.

Dada la ausencia de cualquier debate político digno de merecer tal nombre en la campaña andaluza, para la región todo será continuismo y, por lo tanto, sólo queda esperar que los signos y las esperanzas de cambio en Andalucía puedan hacerse realidad con el resto de las elecciones pendientes en el país.

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