Los salarios sólo representan el 46,7% del PIB

El peso de las rentas de trabajo en la economía es el más bajo de la historia

La recesión ha quedado atrás, Rajoy asegura que la crisis forma ya parte del pasado y se crea empleo neto. Pero, las rentas de trabajo siguen perdiendo peso en el reparto de la riqueza mientras aumenta en las de capital y los excedentes empresariales. Según los datos de la nueva contabilidad nacional, revisada por el INE para incluir como actividad económica la prostitución y las drogas blandas, desde la óptica del reparto de las rentas que genera la economía las remuneraciones de los asalariados sólo representaron en 2013 (último ejercicio completo disponible) el 46,7% del PIB a precios de mercado.

Se trata de la cifra más baja de la historia y de la serie reconstruida por el INE con la nueva base contable de 2010. El descenso se ha precipitado a partir de 2012, coincidiendo con la última reforma laboral, la reducción de salarios y el repunte en estas fechas del desempleo. En ese año, las remuneraciones de los asalariados, que recogen todos los sueldos y cotizaciones sociales a cargo del empleador y de los empleados (masa salarial), bajó de la cota del 48% mientras que, en los tres años anteriores (entre 2008 y 2010), superó el 50%.

Todo esto significa que mientras el PIB a precios de mercado se situó a finales de 2013 en 1,049 billones de euros, las rentas salariales alcanzaron los 490.235 millones, en ese reparto del valor añadido que genera la economía para una nómina de unos 14 millones de asalariados.

Este grueso de rentas es el que sustenta los ingresos del Estado, ya que, según datos de la Agencia Tributaria, a los asalariados se les retuvieron por IRPF en ese año 52.311 millones. También contribuyeron en gran medida con su consumo a que Hacienda ingresara otros 51.931 millones por IVA y 19.073 por Impuestos Especiales.

Lo cierto es que la crisis ha cambiado la estructura de la distribución de las rentas por la internacionalización de la economía y la presión a la baja de los salarios. Pero, sobre todo, por un sistema fiscal que favorece el beneficio a corto plazo y la baja tributación de las ganancias de capital y empresariales. En 2013, los ingresos fiscales de las empresas no llegaron a 20.000 millones y las de capital, que incluyen en el IRPF, sólo representan un 10% del total de la recaudación, es decir, menos de 7.000 millones.

En estos excedentes de explotación y rentas mixtas se incluye también la fuerza laboral que trabaja por cuenta propia y que en los últimos años ha tenido un aumento espectacular, ya que los autónomos han tenido que crearse su propio empleo ante la imposibilidad de convertirse en asalariado.

De esta forma, mientras las rentas salariales representan ese 46,7% del PIB, las relativas a los excedentes empresariales y de capital se han situado en el 43,7% del PIB, que equivale a 458.590 millones. Se trata del porcentaje más elevado desde 1996 (43,9%) sin que se haya modificado su aportación a los ingresos del Estado. Y, aunque hay cambios en la reforma fiscal de enero, la carga de los ingresos sigue concentrándose en las rentas salariales.

Según los datos del INE, la distancia entre rentas salariales y empresariales y de capital se reduce ya a sólo tres puntos. Sin embargo, cuando empezó la crisis en 2008 las rentas del trabajo (50,1%) aventajaban en 8,4 puntos a las procedentes de los excedentes y mobiliarias (41,7%). Por tanto, las primeras han bajado en más de cuatro puntos, mientras que las segundas se han incrementado en dos incluso en los años en que imperaba el escenario de la recesión de la actividad económica.

Es el resultado del cambio silencioso que se está produciendo. También en las economías occidentales. Según un informe del Banco de España, desde los ochenta viene observándose una tendencia descendente en la participación en el PIB de las rentas de trabajo en las economías desarrolladas. Lo achaca a la reasignación de la producción hacia actividades más intensivas en capital y al progreso tecnológico. Sin embargo, este fenómeno apenas se ha producido en España.

elmundo.es, 22 de diciembre de 2014

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