La guerra que sedujo a los occidentales

Uno de cada seis nuevos milicianos llegados al frente de Siria es foráneo
700 franceses y 500 británicos han viajado a la región para combatir

El reclutamiento de yihadistas extranjeros no aparece en ningún panel de anuncios. La familia suele enterarse cuando el recluta ya ha muerto y un compañero de lucha o las redes sociales lo comunican. De ahí que la cifra de ciudadanos extranjeros en las filas de grupos radicales como el Estado Islámico (EI) baile como las fronteras de la batalla. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), con sede en Londres, calculó recientemente que el EI cuenta con 50.000 hombres sólo en Siria, de los que 20.000 serían extranjeros. El EI asegura contar con otros 30.000 milicianos en el frente abierto en Irak.

En un informe publicado esta semana, el responsable de la organización, Rami Abdelrahman, cifró además en 6.000 los nuevos reclutas llegados al EI en el último mes. Uno de cada seis llegó de Europa, China, Chechenia o cualquier otro país musulmán, normalmente del norte de África.

El acento británico del verdugo del periodista James Foley ha elevado las alarmas sobre la participación de occidentales en las guerras de Siria e Irak. A los servicios de inteligencia les inquieta que sus nacionales alistados en el yihadismo vuelvan a casa para atentar. “Así que a Reino Unido le preocupa que regrese con las habilidades que he adquirido”, decía recientemente en un tuit Nasser Muthana, joven de 20 años de Cardiff, unos días antes de volar por los aires un edificio en Siria. Su hermano Aseel, de 17 años, también viajó a la zona.

Los servicios de espionaje europeos siguen la pista a redes y grupos vinculados a la yihad en Siria con raíz en Europa como Rayat al Tawheed, en Reino Unido; Majlis Shura al Mujahedin, en Suecia, o Firqat al Ghuraba, en Francia.

Analistas consultados no creen, sin embargo, que la actual yihad tenga como meta enviar de vuelta a sus milicianos extranjeros, más centrada en instaurar y consolidar un califato en la región. Pero la llegada de occidentales al frente, en mayor medida que en tiempos de Afganistán, no frena. Según cifras del think tank estadounidense Soufan Group, de entre los europeos llegados a Siria, Francia gana la palma como país origen de yihadistas, con unos 700, seguido de Reino Unido, con medio millar. Entre los países musulmanes que ofrecen cifras, Túnez encabeza la lista con más de 3.000, seguido de Arabia Saudí (2.500) y Marruecos (1.500).

¿Por qué acaban los extranjeros entre los más radicales? Al margen del buen hacer del EI en el uso de la propaganda, los yihadistas han sabido hacerse con el control de los accesos fronterizos más porosos, puntos de entrada precisamente de los nuevos combatientes.

Óscar Gutiérrez, elpais.es, 21 de agosto de 2014

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