Asediar a los ciudadanos

¿Violencia? No, gracias. «La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve», afirmó Luther King. Ni violencia contra políticos ni contra nadie. No me gusta que los ciudadanos asedien a los políticos, pero tampoco me gusta nada que los políticos maltraten a los ciudadanos. Con lo que se ha dado en llamar el asedio al Parlament se pretendía impedir la aprobación de un paquete de recortes, unos recortes que acabaron maltratando a la ciudadanía. Cuando se machaca a la enseñanza, o a la sanidad, o a los servicios sociales, mucha gente queda demasiado dolorida. Tan dolorida como que te puedes tirar hasta siete años en una lista de espera para que te operen de la espalda, un dato del Sindicato Médico de Catalunya a principios de año.Cuando leo noticias como esta, me pregunto si tienen más cara que espalda los que defienden los recortes.

La presidenta del Parlament, Núria de Gispert, ha señalado que hubo diputados que se asustaron de verdad el 15 de junio del 2011. Y yo me la creo. Pero a mí también me asusta este titular: «Catalunya tiene la lista de espera para operarse más larga de España». En la lista, seguro que hay más de uno que se siente indignado, maltratado, asediado por los políticos. Un asedio que, al parecer, también se nota en el ámbito de la enseñanza, «uno de los sectores que más ha padecido los recortes», según un estudio de los sociólogos Xavier Bonal y Antoni Verger. El trabajo va sobre las políticas educativas del Govern desde el 2011, el año del asedio al Parlament, precisamente. Aquí vas otra de sus conclusiones: «Ha habido ajustes ideológicos, de opción política, dado que las escuelas en peores condiciones sociales son las que más han sufrido los efectos de los recortes». Por cierto, a Ensenyament no le hizo gracia este estudio. Lo consideró «poco riguroso».

Falta de rigor

Pues a mí lo que me parece poco riguroso es que los políticos se indignen tanto por el acoso de los ciudadanos y tan poco con ellos mismos por acosar a los ciudadanos. Yo, al menos, me sentiría acosado si me ocurriera lo que explicó Iolanda Monfort, ciudadana de Sant Feliu de Llobregat: «Tendré que vender la casa para que mi madre pueda estar en una residencia». Y eso por otro recorte de la Generalitat, esta vez a la ley de dependencia, de la que depende la madre de Iolanda. Resulta que el Govern decidió suspender, en agosto y septiembre del 2013, las prestaciones económicas para pagar residencias a nuevos dependientes.

¿Quién maltrata más a quién? ¿Los ciudadanos a los políticos o al revés? Ahí va otra pista. También apareció en el 2013 en la prensa: «La UE sitúa a Catalunya como una de las regiones más corruptas de Europa». Menos mal que aún no sabían lo que había pasado en Torredembarra. Ni en Andorra.

Jordi Évole, 14 de julio de 2014

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