Barcelona desigual: una metrópoli de contrastes

Barcelona tiene índices de pobreza y desigualdad preocupantes / Foto: Juan C. Sánchez Ávila (licencia CC)

 

¿Por qué existe tanta desigualdad en la ciudad de Barcelona?

Cuando uno se pasea por el mundo, observa que se habla de Barcelona como una ciudad moderna, cosmopolita, acogedora, abierta… pero probablemente deberíamos hablar de Barcelonas, puesto que la ciudad agrupa una compleja pluralidad de realidades. Dicha pluralidad se traduce, también, en una desigualdad en Barcelona a nivel social que desde 2008, con el placaje de la crisis económica, se ha disparado.

La renta disponible es una de las medidas más gráficas para corroborar esta desigualdad urbana de la capital catalana. En 2008, el distrito más pobre (Nou Barris) tenía una renta que estaba unos 30 puntos por debajo de la media con 70,1 sobre 100. En 2012, la renta media de este distrito era de 57,1 puntos, es decir 43 puntos por debajo de la media: un empobrecimiento muy acentuado. Cinco de los seis distritos más pobres ven su renta reducida entre 2008 y 2012.

Renta por distritos

El paro también adolece de estas desigualdades entre distritos. El distrito más pobre tiene una tasa de paro del 14,1%, mientras que en el más rico es del 5,8%. Es diáfano ver que los 7 distritos más pobres de Barcelona tienen un paro mayor a la media, y los 3 más ricos, inferior: renta y paro se corresponden prácticamente al milímetro.

Pero no podemos hablar tan sólo de más pobre si hay más paro o se tiene menos renta. Incluso dentro de una clase social hay otras distinciones que son clave y que en la ciudad de Barcelona también se muestran desiguales. Por ejemplo, la edad es un factor de desigualdad. En 2008, el paro juvenil en la ciudad era del 23,3% -16 a 24 años-, mientras que era del 6,7% entre los de mediana edad y del 4,5% entre los mayores de 55 años. Con la crisis, el paro juvenil ascendió hasta más del 50% en 2013, agrandando la diferencia. Esta explosión responde a la magnitud que el trabajo temporal, más precario y por tanto el primero en desaparecer, representaba ya en un escenario pre-crisis. En el resto de grupos de edad crece también el desempleo pero sin llegar a alcanzar la dramática dimensión del paro juvenil. Sí es cierto, sin embargo, que en 2013 se observa por primera vez que la tasa de paro entre el grupo de adultos mayores (55 y más años) supera la de adultos jóvenes (25-54), ante la dificultad de reincorporarse al mercado laboral.
Paro por edades
La edad es, por tanto, un motivo de desigualdad. Y, en este caso, los extremos se tocan: son las personas más jóvenes y las de mayor edad las más vulnerables. Así, con datos de 2012,  la renta media de una persona entre 18 y 25 años era de 7.725€ anuales, que crece de forma progresiva hasta los 27.804€ de media para el grupo de 46-55 años. Es en las personas mayores de 65 años donde el cambio es muy pronunciado, pues las pensiones de las personas de entre 65 y 75 años representan 16.323€ de media al año, y para el grupo de 76 años y más, tan sólo 13.033€.
 Ingresos por edades
Pero no sólo la edad determina esta desigualdad ante los ingresos. La brecha de género acompaña a las mujeres de Barcelona (como lo hace con el global de mujeres en la sociedades contemporáneas) a lo largo de su vida. No importa si los ingresos provienen de los salarios, las pensiones o la prestación del paro. En el primer caso, una mujer tendrá de media unos ingresos un 25,4% inferior a los de un hombre; en caso de cobrar una pensión, hasta un 33,1% menos; si cobra el paro, un 14,5% menos de media. Por eso, las mujeres mayores que viven solas representan un colectivo muy vulnerable ante el riesgo de pobreza.

Hay otros aspectos donde se percibe con claridad esta desigualdad, que dibuja un mapa de Barcelona de contrastes profundos y, en muchos casos, graves. El proyecto europeo Sophie (2012) concluía que en el barrio de Sant Gervasi (renta= 176) la esperanza de vida media es de 81 años, mientras es del 73 en el barrio del Raval (renta= 65,4). Estamos hablando, pues, de razones de salud pública, con una incidencia cierta en la mortalidad.

Estas desigualdades han ido dibujando, claro está, una ciudad con perfiles muy distintos. Estos perfiles tienen unas fronteras físicas bien delimitadas, y los datos ofrecidos a nivel de distritos son bien claros. El fenómeno migratorio es tanto causa como consecuencia de ello, pues la población inmigrante (en catalán existe una palabra más hermosa y amable, nouvinguts) ha tendido a ubicarse en zonas muy concretas de la trama urbana, allí donde era más asequible residir. Por ello encontramos que el distrito de Ciutat Vella, el tercero por la cola en niveles de renta, presenta una tasa de immigración de 116,7 por mil habitantes (año 2012). Para hacernos una idea, le sigue a 50 puntos el distrito de Sants-Montjuïc (66,6), de renta similar.

Ingresos por genero

El fenómeno migratorio no tiene nada de negativo per se, pero en una ciudad tan estratificada territorialmente en lo que la calidad de vida y oportunidades se refiere, la concentración de población inmigrante en zonas muy concretas de la ciudad genera una problemática de inclusión que necesita de recursos para ser gestionada. Por otra parte, ha beneficiado la estructura demográfica de los distritos con más presencia de población foránea: la población de entre 20 y 34 años supone aproximadamente el 15% del total en Ciutat Vella, mientras que en el distrito con mayor renta y una tasa baja de inmigrantes supone poco más del 8% y presenta una tendencia acentuada de envejecimiento y, sobretodo, sobrenevejecimiento.

Barcelona es una ciudad desigual. La diferencia, basada en la pluralidad y el contraste, es positiva, pero la desigualdad, que yace en quiebra de la cohesión social, no lo es. Este es un reto que merece estar el primero en la agenda del Consistorio, puesto que la distancia entre los más favorecidos y los más desaventajados ha ido aumentando en los últimos años. Una sociedad que no sea capaz de redistribuir oportunidades entre las personas y colectivos que la forman, no puede vanagloriarse de demasiados hitos.

Gerard Domínguez

Tribuna Interpretativa. 5/05/2014

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