Radiografía de los déficits públicos en Eurolandia

Josep BorrellCuando está empezando una campana electoral, por el momento bastante desvaída, Eurostat publica las cifras del déficit y de la Deuda publica de los países de la UE a finales del 2013. En su conjunto, el resultado es bastante simbólico. Cinco años después de la quiebra de Lehman Brothers, que precipitó la crisis financiera mundial, la zona euro en su conjunto presenta un déficit publico del 3 % de su PIB. Es decir, si la zona euro fuese un solo país, estaría cumpliendo con la norma del Tratado de Maastricht. El esfuerzo ha sido grande, porque en el 2011 era del 4,1 %. Y los defensores de las políticas de austeridad ven en esta cifra global la prueba de que esas políticas están dando sus frutos.

Pero la zona euro no es un solo país, si no un conjunto de 18 países. Y, vistos de uno en uno, la situación no es tan brillante como el agregado parece mostrar. De los 18 países, 11 tienen un déficit publico inferior o igual al 3 %. Y 3 de ellos han conseguido el objetivo del equilibrio presupuestario. Pero solo uno, Alemania, es relevante. Los otros dos son pequeños países como Luxemburgo y Estonia. En general, y Alemania es el caso más claro, la reducción del déficit publico es mayor en aquellos países cuyo crecimiento esta impulsado por la demanda exterior, porque en toda Europa la demanda interna es muy débil. Los países del bloque ‘germánico’, Austria, Holanda y Bélgica, mejoran. De los ‘virtuosos’ del Norte, solo Finlandia da la mala nota al aumentar el déficit del 1,8 al 2,1 % y su Deuda publica acercarse al 60 %. Nada grave, pero Finlandia era el único país que nunca había incumplido con los dos criterios de Maastricht y ahora parece en vías de hacerlo.

Pero hay 7 países que no cumplen con el sacrosanto criterio del 3%. Como era de esperar, los mayores déficits se sitúan en los países llamados periféricos, que son los que mas han sufrido de la crisis de la Deuda publica o bancaria. Entre ellos España con el 7,1 %, si se computa el coste de las ayudas bancarias. Pero sin ellas nos situamos solo 0,1 puntos por encima del objetivo de déficit fijado por la Comisión. Un resultado mejor del esperado, que refleja un ajuste de caballo porque significa una reducción de 3,5 puntos en un año.

A pesar de todos los sacrificios, Grecia sigue teniendo un déficit del 12,7 %. Portugal se porta mejor y con el 4,9% mejora el objetivo que le había marcado la troika. Ello le ha permitido volver a financiarse en los mercados de capitales con un tipo espectacularmente bajo, el 3,5 % el más bajo al que había obtenido financiación desde el 2006.

Italia consigue situarse en el 3%, lo que le permite a Renzi proclamar que, cumpliendo con las normas, tiene fuerza moral para pedir que se cambien. Y que la inversión publica no se compute en el cálculo del déficit a efectos del limite del 3%. Una forma sensata de evitar que los recortes cercenen las políticas que potencian el crecimiento. Este es el verdadero sentido de la llamada ‘regla de oro’, que no se debe confundir, como Alemania ha impuesto, con el déficit cero.

La peor situación es la de Eslovaquia, que ha alcanzado el 14,7%. Un nuevo problema de la zona euro, causado otra vez por la urgente necesidad de recapitalizar sus bancos. Como le ocurrió a Irlanda en el 2011. El gobierno eslovaco ha tenido que inyectar aprisa y corriendo el equivalente del 10,5 % de su PIB en los 3 grandes bancos del país para evitar su quiebra. Por ello su déficit ha pasado del 4% al 14,7% en un solo año. Se puede argumentar que es un caso excepcional, que este aumento del déficit es por una sola vez y que no se repetirá de forma recurrente en futuros ejercicios. Pero lo que no es excepcional es la frecuencia con la que los bancos arruinan las Haciendas publicas de los países europeos.

Visto desde Alemania, el mayor problema es el de Francia. Con un déficit publico del 4,3%, la situación no es tan mala. Pero la resistencia a la baja es muy grande y no se van a cumplir los objetivos de reducción, a pesar de haber tenido ya dos ampliaciones de los plazos para conseguirlos. Una tercera prorroga seria ya demasiado y por eso el nuevo gobierno francés se propone una reducción de gasto por 50.000 millones. El mayor recorte de rentas, salarios y beneficios sociales de su historia democrática. Está por ver como van a tragar esta píldora amarga los diputados socialistas, en vísperas de unas elecciones europeas en las que la izquierda se presenta criticando las políticas de austeridad. Está también por ver cuales serán sus efectos sobre el crecimiento. Algunos estudios insisten en que el resultado de este nuevo recorte ser catastrófico para la economía francesa, no va a crecer a tasas significativas en los próximos años.

Esta política es una gran apuesta de Hollande, cuyo margen de maniobra es ya muy escaso. Al reducir los costes de las empresas en 36.000 millones ,con el objetivo de ayudar a la creación empleo, y trasladarlos a familias y consumidores, está provocando un quiebra en las filas del PS y corriendo el enorme riesgo de que a pesar de todo, no se generen los puestos de trabajo previstos por el ‘pacto de responsabilidad’ con la patronal. Podría ocurrir que ese programa se aprobara con el apoyo de los votos de la derecha y con parte de los socialistas absteniéndose o votando en contra. Y si las encuestas tienen razón, y en las próximas europeas el partido de Le Pen es el mas votado, superando ampliamente a la UMP y a los socialistas, la crisis económica y política se puede agravar y el rechazo a Europa aumentar.

El caso griego merece una mención especial, porque la Comisión ha echado las campanas al aire resaltando que Grecia había conseguido un superávit primario (antes del pago de intereses) del 0,8 % del PIB. Lo que se ha presentado como una prueba del éxito de las políticas de saneamiento radicales y rápidas. Es realmente difícil hablar de mejora cuando el déficit ha pasado del 8,9% en el 2012 al 12,7% en el 2014. Y con la Deuda publica escalando a limites insostenibles del 175 % del PIB.

En realidad esas cifras de déficit primario son el resultado de un maquillaje a medida de las necesidades propagandísticas del momento. Según las cifras dadas por el gobierno griego, y avaladas por Eurostat, si del déficit de 23.000 millones se restan los intereses de la Deuda, 7.200 millones, el 4% del PIB, todavía el déficit primario seria de 15.800 millones, el 8,7 % del PIB. ¿De dónde sale pues ese cacareado superávit primario?. Sale de procedimientos ad hoc que la Comisión justifica para “reflejar mejor la situación estructural de Grecia”. No se computan las ayudas a los bancos ni el “efecto positivo” de la trasferencia de beneficios del BCE por la recompra de obligaciones griegas.

Así se llega al 0,8 % de superávit primario. Pero este método especifico de cálculo se aplica a Grecia y solo a Grecia. Es decir, si otro país hubiese gastado, como Grecia, el 10,8 % de su PIB en ayudas a sus bancos, Bruselas lo haría computado en su déficit. Con buena razón, porque la recapitalización de los bancos griegos no es un “regalo” de la UE, es parte de los préstamos concedidos a Grecia por el MES que deberán ser devueltos y mientras tanto devengan intereses. Y se han concedido aumentando las exigencias de austeridad que pesan sobre la sociedad griega.

Esta excepción en el calculo del ‘superávit’ primario es una forma de presentar el caso griego como una historia de éxito cara a las elecciones. Este ‘superávit’ se distribuirá a la población en forma de un ‘dividendo social’ de entre 500 a 1.000 euros para los 300.000 griegos mas desfavorecidos. Una gota de agua en el océano de miseria de un país al que se le propone continuar congelando todas las ayudas sociales en los próximos 4 años. Pero, a pesar de su retorno a los mercados y de este superávit primario prêt a porter , Grecia es cualquier cosa menos un caso de éxito.

Su nivel de Deuda es insostenible, y si no se reduce mediante una nueva reestructuración será una capa de plomo sobre el país durante muchos años. Y no se sabe de que manera se va a poder recuperar el crecimiento.El problema de la Deuda no es solo griego. Si la eurozona como un conjunto agregado parece estar mejorando su déficit, no es así desde el punto de vista de la Deuda. En el 2013 ha vuelto a aumentar 2 puntos hasta llegar al 92,7% del PIB. El aumento es de 24 puntos desde el 2007. Y con las expectativas de bajo crecimiento y de deflación será difícil reducir este ratio de endeudamiento. Lo que plantea el problema de la sostenibilidad de la Deuda europea en su conjunto, como algunos think tanks están ya analizando como parte de las estrategias de recuperación del crecimiento en Europa.

Josep Borrell
Republica.com / Crónicas de Europa 25/04/2014

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