40º Aniversario de la Revolución de los Claveles

Foto 25 de abril Revolución de los claveles‘La crisis económica ha dejado a Portugal sin esperanza’

El coronel Vasco Lourenço fue uno de los organizadores del golpe contra el Estado Novo
Lamenta la actual situación política y económica lusa y pide solidaridad contra la crisis

Los capitanes de abril no estarán presentes hoy en las conmemoraciones oficiales que se celebrarán en el Parlamento portugués con motivo del 40º aniversario de la Revolución de los Claveles. Los militares que protagonizaron el golpe de Estado con el que se acabó la dictadura han sido invitados, pero no podrán hablar. Y como tienen mucho que decir, han optado por hacer un acto paralelo, frente al cuartel del Largo do Carmo, donde hace cuatro décadas llegaron los tanques de Salgueiro Maia para exigir la rendición de Marcelo Caetano. Los militares quieren así homenajear al capitán fallecido y piden a los portugueses que se sumen a la ceremonia para hacer una nueva revolución, aunque sea de forma simbólica.

El capitán Vasco Lourenço, ahora coronel, fue uno de los militares que organizó la conspiración contra el Estado Novo, como se conocía a la dictadura que instauró António de Oliveira Salazar. Como presidente de la Asociación 25 de Abril es una de las voces más críticas en Portugal porque considera que «los portugueses no pueden seguir aguantando durante mucho más tiempo lo que se les está haciendo a los jubilados, a las familias y a la mayoría de la población, por causa del elevado desempleo, los recortes en la sanidad, la educación y la seguridad social» y por todas las medidas de austeridad impuestas durante los tres últimos años de rescate financiero.

Y apunta como responsable al presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, y al primer ministro conservador, Pedro Passos Coelho, como los principales responsables del sufrimiento de los portugueses, así como «a todos los que están vendiendo el país y avergonzando a los portugueses y que tienen tics dictatoriales aunque en Portugal haya una democracia».
Descontento ciudadano con la política y los recortes

«Si pudieran, seguro que instauraban una dictadura», asegura, pero mientras exista democracia considera que es «más difícil la movilización de las Fuerzas Armadas». Y parece que ha estado sondeando a los militares porque cuando se le pregunta si le gustaría protagonizar un nuevo 25 de Abril dice que sí, «si hubiera condiciones para hacerlo». Pero añade que no hay esas condiciones porque «las Fuerzas Armadas han cambiado mucho y porque los portugueses tienen miedo».

Un miedo que según Lourenço explicó a EL MUNDO es diferente al miedo de hace 40 años a la guerra colonial y a la dictadura. «El miedo de ahora es más paralizador porque es un miedo ante el futuro por culpa de la crisis que ha dejado a los portugueses sin esperanza». El coronel no pretende incentivar la violencia pero teme que ésta surja en cualquier momento: «Los portugueses son muy pacíficos hasta que se transforman en muy violentos y no sabemos dónde puede estar la chispa».

Hace 40 años, cuando en la madrugada del 25 de Abril los tanques tomaron Lisboa, los portugueses sorprendieron a los capitanes sumándose en masa al golpe de Estado. A Vasco Lourenço le ha quedado la espinita clavada en el corazón por no haber podido vivir aquel anhelado momento en primera persona. Tuvo que conformarse con seguirlo en la distancia. En marzo de aquel año, sus superiores detectaron que él era uno de los principales organizadores de la conspiración contra el régimen y, por eso, lo trasladaron de forma forzosa a las islas Azores.

Pero el movimiento de los capitanes ya estaba muy consolidado y fue fácil sustituir a Lourenço por el ahora coronel Otelo Saraiva de Carvalho, quien pasó a dirigir las operaciones. «En términos históricos estoy feliz porque con él el golpe de Estado fue un éxito y no sabemos cómo habría sido conmigo, pero en términos personales me queda la frustración de haber estado lejos el día en que todo sucedía en Lisboa».

Aquella madrugada del 24 al 25 de Abril, sonó en las radios la canción ‘Grândola Vila Morena’, la contraseña que daba inicio a la Revolución y que volverá a ser entonada hoy frente al cuartel do Carmo, con Vasco Lourenço como maestro de orquesta. Los capitanes de abril esperan que los portugueses vuelvan a salir a la calle como lo hicieron hace 40 años. «Tenemos que dejar de ser individualistas y egoístas, porque sólo con solidaridad podremos salir de la crisis».

VIRGINIA LÓPEZ Especial para EL MUNDO Lisboa. 24/04/2014

 

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