Suárez, la historia real con sus contradicciones y la hipocresía oficial

Paco FrutosSOBRE HOMENAJES Y MONTAJES REACCIONARIOS.

Hasta hoy no había escrito nada sobre Adolfo Suárez. No quería coincidir en nada con los del ditirambo oficial. Me he decidido a hacerlo después del bochornoso espectáculo del «funeral de estado» para el que han utilizado e insultado la trayectoria de un hombre que no se merecía un trato semejante. Empecemos por el principio, denunciando sin contemporizaciones la realización de un acto religioso de estado, que vulnera de arriba abajo el sentido laico de la Constitución. Pero, no siendo suficiente con ello, hacen un acto religioso presidido y oficiado por uno de los más cavernarios representantes de la más negra tradición del nacional- catolicismo franquista, Rouco Varela, que supera en pensamiento integrista en todos los órdenes de la vida, (la economía y defensa del régimen, el concepto de moralidad, la hipocresía como forma de comportamiento….,) al propio cardenal Gomá, de siniestra memoria.  Un personaje que es, o debería ser, una vergüenza para los cristianos que creen en el evangelio, o para los católicos de buena fe que tienen todavía como referencia moral y disciplina religiosa a la más alta jerarquía de la iglesia.

En segundo lugar, es una indecencia del peor estilo, que muestra la profunda degradación de la «clase política del sistema», la presencia protagonista de muchos y muchas de los que en la vida política activa de Adolfo Suárez no sólo fueron sus adversarios, en muchos casos enemigos, sino que actuaron de la forma más innoble de la politiquería, con insultos tabernarios contra el Presidente Suárez, que la historia guarda en los archivos de la ignominia. No me extiendo en algunos de estos insultos porque se han citado durante estos días, como también se sabe la actuación de los, en teoría, acompañantes y compañeros del Presidente, traidores desde su propio partido.
Adolfo Suárez fue politicamente un centrista que liquidó del todo la parte orgánica e institucional del franquismo, e impulsó un verdadero proceso de representación política democrática, legalizó el PCE ante la cerrada oposición del staff más ultra franquista del ejército y del régimen, e intentó salvaguardar los aspectos más sociales vigentes en la economía. No fue partidario de un neoliberalismo desbocado e hizo frente a las propuestas liquidacionistas y anti sociales del capital privado y de la banca, con lo cual se ganó la oposición radical de estos sectores. El presidente Suárez no era partidario de la entrada de España en la OTAN, planteaba una solución justa al problema palestino con un estado propio y la presencia en Jerusalén, sellado con el abrazo con Arafat, tenía en cuenta a los países no alineados como fuerza política independiente en el mundo y su abrazo con Fidel Castro es significativo de toda una actitud, lo que en conjunto no gustaba ni a los yanquis ni a los sionistas, que contribuyeron en todo lo que pudieron a poner en el gobierno de España a gente absolutamente adicta, a Leopoldo Calvo Sotelo primero y luego al Felipe González de la «OTAN, de entrada no» y de la posterior campaña para entrar, jugando un papel más pro imperialismo yanki y belicista que Calvo Sotelo, que ya es decir. Era el Felipe González, («Isidoro»), que, todavía hoy, lamentaba que la VI Flota de EEUU no hiciera una exhibición de fuerza en el Mar Negro para amedrantar a Rusia. Volviendo al Presidente Suárez, es conocido también que conoció dos tipos de terrorismo, el de la ultraderecha, que lo consideraba su enemigo número uno, por haber desmantelado su tinglado, y el de ETA, que ya sabéis cómo contribuyó entonces a fortalecer el pensamiento golpista y conservador y cómo está acabando ahora, en los meandros estancados e inútiles de la historia de los pueblos. Y, por favor, que nadie me compare lo de ETA con la lucha armada o la violencia revolucionaria que asumen los pueblos cuando no les queda otra alternativa. Por ejemplo, con la lucha armada de los republicanos, socialistas y comunistas, incluidos los brigadistas internacionales, ante el levantamiento fascista de 1936, apoyado y armado por el nazi-fascismo europeo, y tolerado cobardemente por las «democracias occidentales».
Como final, decir que sobran glosas falsas e hipócritas a Suárez, con restituir la historia y no inventarse una visión sui generis de ésta debería bastar para reconocer los méritos de un hombre y no convertirlo en un santo de conveniencia, unos, los que le persiguieron hasta la marginación; y otros, en un execrable falangista, que en La Moncloa dormía todavía con la camisa azul, otros que convierten la historia en una foto fija en blanco y negro, de la cual no se puede sacar ninguna experiencia razonada según los hechos y su dialéctica y no sobre la base de verdades eternas depositadas en el viejo zurrón de sus certezas.

DÍAS DE REFLEXIÓN SOBRE LA IIª REPÚBLICA: 14 ABRIL 1931-14 ABRIL 2014.  

Francisco Frutos
http://franciscofrutos.blogspot.com.es/
Viernes, 4 de abril de 2014

 

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