22M, el día en que golpeamos como un solo puño

¡Unidad!

A pesar del silencio de los medios de comunicación del régimen sobre el 22M, quienes estuvimos en Madrid sabemos que lo que allí sucedió fue algo histórico. Quienes en mayor o menor medida participamos poniendo nuestro granito de arena en la organización de la mayor demostración de fuerza del pueblo español de las últimas décadas, sabemos que el 22M nació algo que había costado mucho esfuerzo y mucho tiempo  engendrar.

El 22M no era un final, sino un camino en el que se han encontrado cientos de organizaciones y colectivos sociales, políticos y sindicales, que hicieron marchar sobre Madrid a dos millones de personas, y que a pesar de las dificultades y contradicciones,  es un camino de Unidad que se ha demostrado perfectamente transitable.

El día 22 de Marzo fue una jornada en la que se mostró la fuerza que se había acumulado durante muchos meses y que se había forjado a través de la lucha diaria y de la acción cotidiana en el trabajo concreto. Las tareas específicas de organización de las marchas y todo lo que las rodeaba entre las personas y colectivos implicados en distintas luchas sociales y políticas puso en un primer plano la acción concreta de convertir el 22M en un éxito de participación, y puso en un segundo plano las diferencias s entre los colectivos, que en muchos casos pueden resultar insalvables.

Lo más positivo del 22M ha sido que durante estos meses han surgido numerosos espacios unitarios en los que los colectivos han abordado tareas concretas para la organización de las Marchas por la Dignidad. Espacios no exentos en muchos casos de tensiones y contradicciones, pero que al fin y al cabo han logrado el objetivo de convertir el 22 de Marzo en una jornada histórica y en un éxito incontestable que ni siquiera los medios del régimen han podido ocultar con sus silencios y sus manipulaciones. La confluencia de Movimientos Sociales, partidos, sindicatos y personas en las columnas, en las marchas a pie, o incluso en la organización de los cientos y cientos de autobuses que se han desplazado hasta la capital, son semillas que pueden ir germinando y convirtiéndose en espacios más o menos estables para la unidad en la acción presente y futura a todos los niveles, como en su caso podría ser  la constitución de Comités de Huelga en todo el territorio ante la convocatoria de una posible Huelga General, algo que en mi opinión sería especialmente interesante.

La creación o el fortalecimiento de los espacios unitarios en los que los Movimientos Sociales, los partidos o los sindicatos no se disuelvan, sino que trasladen su compromiso con las acciones concretas para la consecución de unos objetivos (un Programa mínimo aceptado por quienes participen), es fundamental si queremos seguir acumulando fuerzas de cara a futuras movilizaciones, y si queremos utilizar esa fuerza para la transformación social del país.

Como digo, el 22M no era el final, sino el camino de Unidad en el que necesitábamos encontrarnos para seguir dotando de músculo a la calle, a los trabajadores y trabajadoras y a las clases populares. Y es que la Unidad no pasa por esconder nuestra personalidad, nuestras ideas y nuestras banderas, sino por levantarlas mientras golpeamos juntos, como el pasado sábado hicimos dos millones de personas, en un solo frente, como si fuéramos un solo puño.

Javier Parra

La República (24.03.2014)

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