Las aguas de la muerte

Frontera marítima en Ceuta

Desde que ocurrieron los hechos, se han sucedido continuas mentiras y cambios en la versión por parte de Delegación del Gobierno y la Guardia Civil. Casi diez años atrás, en 2005 tuvo lugar también la muerte de 15 personas. Desde entonces y hasta ahora, ONG especializadas en los derechos de los migrantes, han denunciado las políticas migratorias de Marruecos, España y la UE, obsesionadas con el blindaje de las fronteras por encima de cualquier consideración de tipo humanitario. En concreto, cinco subsaharianos fallecieron en septiembre de 2005 cuando las fuerzas de seguridad de España y Marruecos lanzaron disparos contra ellos.

El pasado 6 de febrero un grupo de 400 personas de origen subsahariano intentaron traspasar el paso fronterizo de Ceuta. Para evitar que los migrantes pudieran acceder a suelo español, los agentes de la Guardia Civil hicieron uso de material antidisturbios y dispararon pelotas de goma. Los hechos fueron negados por el director de la Guardia Civil Arsenio Fernández de Mesa, para luego ser confirmados por el ministerio de Interior, Jorge Fernández Díaz alegando que fue para “fijar la traza fronteriza en el mar”. Esta traza fronteriza podría haber contribuido a que al menos 11 de ellos murieran ahogados. Hasta el momento nadie ha dimitido y las contradicciones continúan.

Pero las cifras de los muertos hablan por sí mismas, y la negación de auxilio mientras se estaban ahogando -muy probablemente a causa de los disparos efectuados- es un hecho. Por su parte, la Guardia Civil ha denunciado que los migrantes fueron agresivos con ellos, después de haberse producido la negación de auxilio y la agresión. Por ahora, el único vídeo oficial es el manipulado por la Guardia Civil, donde no aparecen imágenes de la agresión con balas de goma, confirmadas posteriormente por Interior.

Por su parte, la prensa extranjera se ha hecho eco de la tragedia y especialmente de la bochornosa contradicción de la Guardia Civil y de delegación del Gobierno. Y es que por mucho que quiera el Gobierno español esconder los muertos bajo el agua, la presión social le ha vuelto a llevar contra las cuerdas para que primaran los derechos humanos por encima de las mentiras. Al mismo tiempo, La Comisión Europea (CE) pidió este viernes aclaraciones a España sobre el lanzamiento de pelotas de goma por parte de la Guardia Civil, que reconoció finalmente que sí se había disparado al agua.

Este ha sido un paso más en contra de los derechos humanos y la libertad de movimiento de las personas. Pero no podemos olvidar el caso de las concertinas en Melilla y las graves lesiones que han sufrido personas que trataban de pasar las vallas. Aunque Interior asegurara en su momento que se trata de una medida disuasoria, lo cierto es que en 2009 tuvo lugar la muerte de una persona que murió desangrada en la valla de Ceuta a por un corte de alambre de cuchilla.

Después de los hechos, se sucedieron protestas en una quincena de ciudades del Estado y pidiendo la dimisión del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y en solidaridad con los 15 inmigrantes.

Las costas españolas son las costas de la muerte y quienes mueren en ellas son los olvidados. Personas que huyen de sus países de origen -muchos de ellos en situación de conflicto- y que sólo piden una segunda oportunidad, que el ‘primer mundo’ decide negarles porque ya no interesan en el mercado. Ibrahim, Armand, Oumar, Yves, Ousman, Daouda… son algunos de los fallecidos en esta masacre. Ellos ya no están y todos hemos muerto un poco más desde entonces. No debemos olvidar sus nombres, para que se haga justicia, para que no pasen al olvido, para que primen los derechos humanos por encima de las miserias humanas.

[Foto de portada tomada de PD]

Anita Botwin

Terc3ra Información (16.02.2014)

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