Valoración de la huelga de limpieza en Madrid por un barrendero

Hemos entrevistado a Mikel, trabajador de la limpieza pública viaria de Madrid, quien considera totalmente adecuado el término de barrendero. Este trabajador nos ha ido desgranando una serie de cambios realizados por el ayuntamiento de Madrid y las empresas concesionarias, y todos estos aspectos en conjunto son los que han provocado la reciente huelga de limpieza que se ha vivido en la ciudad y que ha dado la vuelta al mundo.

Según nos ha explicado Mikel, el ayuntamiento de Madrid, aunque hace tiempo que privatizó los servicios de limpieza, venía elaborando un “pliego de condiciones” donde se determinaba el número mínimo de trabajadores/as por distrito. Pero el Ayuntamiento decidió eliminar esta cláusula, de modo que las empresas privadas concesionarias puedan emplear a una menor plantilla. Además, ya no se hacen concesiones por distritos, sino por lotes compuestos por más de un distrito. Es evidente que de este modo se fomenta que las empresas reduzcan personal en lugar de mantener el número existente.

Otro elemento añadido que nos recuerda Mikel es que el consistorio madrileño ha reducido en un 10% las partidas presupuestarias de limpieza urbana, y permite, por tanto, que las empresas pujen por cantidades menores.

Hay una cuestión importante que resalta nuestro entrevistado, algo que no han destacado los medios de desinformación y es lo siguiente: desde el 1 de agosto del presente año, a 350 personas no se les ha subrogado el contrato y se encuentran en un limbo laboral, pues no han sido despedidos formalmente, y no pueden solicitar prestación de desempleo. Su situación a día de hoy sigue pendiente de una solución.

Por otra parte, desde el año 2010 se están llevando a cabo recortes presupuestarios y ha desaparecido el personal eventual. En determinadas campañas, como en otoño por la caída de las hojas de los árboles caducifolios, en periodo navideño, y en verano para cubrir las vacaciones, se contrataba temporalmente personal de refuerzo, pero este tipo de contrataciones ha desaparecido, de modo que la disminución de personal de limpieza es mayor de lo que parece. Esta reducción también se ha producido por eliminación del turno de noche en algunos distritos, y por los despidos selectivos en los que se ha alegado un supuesto “absentismo” y “bajo rendimiento”. Y aproximadamente desde 2010 las excedencias y las jubilaciones tampoco se están compensado con nuevo personal.

En esta importante cuestión, la de disminuir las plantillas, la administración local de la ciudad, dirigida por la esposa del expresidente Aznar, ha sido conocedora en todo momento pero no ha tomado ninguna medida para evitarla, sino más bien lo contrario.
Podríamos preguntarnos ahora ¿cuál pudo ser el detonante que provocó la huelga indefinida en la limpieza viaria de Madrid?

El último convenio laboral expiró el 31 de diciembre de 2012. La nueva propuesta de la patronal, ASELIP, pretendía lo siguiente:

-Bajada de salarios de hasta un 40%.

-Aumento de jornada laboral (con menor salario).

-Supresión de la plantilla de fines de semana y festivos y modificación del resto de turnos de lunes a viernes a turnos rotativos de lunes a domingo.

-Pérdida de antigüedad y otros derechos adquiridos.

-Modificaciones en los horarios y condiciones laborales: la pausa diaria de descanso de 30 minutos se queda en la mitad (quince minutos), desaparecen dos días libres que existían en época navideña, así como la hora a disposición de los trabajadores el último día laborable de cada mes.

A todo esto, se suma otra medida negativa más: diez días al año sin empleo ni sueldo para todo el personal.

Ante la negativa de la patronal a rebajar sus condiciones para el nuevo convenio, se convocó una huelga general indefinida en el sector de limpieza pública viaria (barrenderos) y parques y jardines. Lo que más echó en falta nuestro interlocutor fue la inexistencia de un Comité de Huelga.

Mikel también nos comentó que la organización fue espontánea, es decir, que la auto-organización de las y los trabajadores fue la que llevó el peso de las protestas. El seguimiento de la huelga fue casi total y fueron muy pocos los casos de esquiroles, los que estuvieron activos fuera del ámbito de los servicios mínimos.

En cuanto a la participación de la empresa pública TRAGSA, a petición del ayuntamiento de Madrid, nuestro interlocutor considera por una parte muy positivo el hecho de que buena parte de los empleados de la citada empresa pública renunciara a conculcar el derecho de huelga de los barrenderos/as y jardineros/as de Madrid, pero, por otro lado, considera negativa la irrupción de TRAGSA, dado que pudo perjudicar los resultados de la huelga de limpieza, a lo que hay que añadir el tratamiento mediático por parte de los medios de desinformación, tildando de “vándalos” a las y los trabajadores, sin tratar en profundidad el conflicto laboral y las causas que lo provocaron.

A pesar de todo ello, finalmente se firmó un preacuerdo, gracias a la presión de los huelguistas y a la unión del colectivo al margen de siglas.

En teoría lo que se ha conseguido es lo siguiente:

-Ausencia de despidos (sin contar las 350 personas a las que no se ha subrogado el contrato).

-Que no se bajen los salarios.

-Mantenimiento de la jornada laboral y de los turnos (tal y como estaban antes de la huelga).

-Se reconoce la antigüedad.

Resumiendo, no habrá ERE pero sí habrá ERTE (expediente de regulación de empleo de carácter temporal) y no se sabe aún ni cómo ni cuándo se va a producir esta medida, que puede iniciarse desde la firma del convenio hasta su caducidad (31 de diciembre de 2017).

La República.es, 27-11-2013

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