Debemos reconstruirnos en una organización abierta y flexible, pero sin renunciar a los principios marxistas

 

Hacia el XIX Congreso del PCE

Todos los congresos del PCE han sido y son importantes. En ellos, se deciden las líneas políticas a seguir en el Partido durante los próximos 4 años. Pero éste, el XIX, toma especial relevancia debido a la coyuntura excepcional en la que nos encontramos a nivel social. Somos uno más de los partidos de la izquierda del país, y probablemente uno de los más amplios. Además, en el conjunto del Estado, la política que decida el PCE tiene una clara repercusión en lo que es nuestro proyecto de convergencia y de representación institucional, Izquierda Unida, y en muchos movimientos sociales que luchan contra el estado actual de las cosas, y donde participamos los comunistas.

La importancia que tiene la línea política del PCE dentro de IU

El proyecto político del PCE es Izquierda Unida. El Partido, como intelectual colectivo, cumple un papel fundamental, junto con otros compañeros y compañeras, dentro de IU. Desde el PCE, entendemos que Izquierda Unida debe ser un movimiento político y social de amplia base, pero donde los comunistas tenemos mucho que decir y que hacer. Además, desde las dos últimas Asambleas Federales de IU, en donde Cayo Lara ha sido elegido coordinador general, el proyecto ha dado un cambio de signo muy significativo, después de la etapa “llamazarista”, en donde IU había perdido parte de sus objetivos fundacionales.

No sólo se han dado avances a nivel electoral, donde se han conseguido ocho diputados en las elecciones generales el pasado 2011, sino que ha quedado más definido un determinado programa que IU no podía abandonar y desde luego, su naturaleza como fuerza anticapitalista, y por tanto con contenido de clase, republicana y federal. Algo ha tenido que ver el PCE en todo ello. Aunque queda pendiente aprobar la asignatura de hacer de IU algo distinto a un partido político y de acercarla a un movimiento ligero de estructuras, asambleario y de naturaleza política y social.

El ámbito institucional para los comunistas

El ámbito institucional es una parte más, un frente más de lucha. Es importante porque dentro del actual “juego democrático” que nos ha impuesto el capital y la casta política que defiende sus intereses económicos nos permite tener un altavoz y conseguir extender las demandas de los sectores más empobrecidos de la población. Ahora bien, es una vía que por mucho que la queramos exprimir, en el marco del actual modelo de democracia demediada, propio del sistema capitalista, se agota. No es posible cambiar el capitalismo a través de las pequeñas reformas, que, es más, hasta nos están permitidas. Por tanto, se hace necesario incrementar nuestro trabajo en aquellos movimientos que pueden generar un contrapoder real y en los cuales los comunistas podamos aportar nuestras ideas, nuestros valores y nuestro modelo de sociedad y de Estado. Trabajar para acumular fuerzas, masa crítica capaz de articular en lo social un Bloque de Progreso popular y, en lo político, de abordar un proceso constituyente el cual no sea hegemonizado por la oligarquía.

Algunos objetivos político-organizativos del PCE que deberían salir del XIX Congreso

El partido tiene un objetivo estratégico que es alcanzar el socialismo, pero para ello hacen falta muchas cosas. En primer lugar, tener un partido fuerte, un partido cohesionado en torno a una línea política, de la que nos dotamos a raíz de intensos debates en los congresos. El PCE debe ser diáfano en su definición ideológica y deben ser las ideas marxistas las que configuren el núcleo de su propuesta política.

A nivel político, hay que resaltar la importancia del trabajo en el movimiento obrero, donde tenemos mucho camino que recorrer, donde hemos perdido mucho fuelle. Así que sigue siendo un reto recuperar la idea de que el PCE es el partido de, por y para la clase trabajadora. Una idea que nunca se debió descuidar y que no sólo se debe quedar en los informes, sino hacerla realidad. En ese sentido, sería necesario avanzar hacia la creación de Agrupaciones de movimiento obrero y, donde sea posible, de sector productivo y de centro de trabajo.

Sobre el trabajo de los militantes del PCE en los conflictos laborales y en el ámbito sindical

El sujeto principal de la transformación en el cual los comunistas debemos centrar el grueso de nuestro esfuerzo, es el de la clase trabajadora. Para ello, nos hemos dotado históricamente de las organizaciones sindicales.

Actualmente, es Comisiones Obreras (CCOO), y debe seguir siendo ésta la central sindical de referencia para nuestra organización. Pero ello no nos debe hacer olvidar que no debemos contraer nuestro trabajo sólo al ámbito sindical, sino que, como partido de clase, formamos parte también del movimiento obrero en su conjunto. Por tanto debe ser nuestro trabajo organizado en su seno, tanto en las estructuras sindicales como también más allá de ellas, el que ocupe la mayor parte de nuestro tiempo y traslade de la forma más eficaz nuestras propuestas en cada momento, algún ejemplo reciente tenemos de ello en Asturias, como está siendo el trabajo de nuestros militantes en las fábricas de Arcelor-Mittal a través de diversas herramientas de agitación y propaganda.

Y en el ámbito sindical, siempre en base a un programa político orientado a superar modelos de simple concertación y de servicios en que a menudo tienden a derivar determinadas direcciones sindicales. El sindicalismo que el PCE propugna ha de ser no sólo de clase y movilizador, sino con clara voluntad de intervención sociopolítica superador de caducos modelos organizativos.

Los comunistas en los Movimientos Sociales

Los militantes del PCE deben estar en la calle con estos movimientos. En el contexto de crisis sistémica del capitalismo, estamos viendo como muchísimas familias están siendo desahuciadas, muchos estudiantes no pueden pagar sus estudios debido a las altas tasas, las mujeres ven ultrajados sus derechos con reformas como la del aborto, la privatización está minando el sistema sanitario público… las políticas de “austeridad” están a la orden del día y generando un creciente empobrecimiento de la sociedad, como los capitalistas quieren salir de la crisis que ellos mismo han generado. Además de un 25% de paro que afecta sobre todo a los jóvenes, que tienen que irse del país a buscarse la vida. Por tanto, el partido tiene que estar también en estos movimientos sociales que han ido surgiendo; desde la PAH hasta las mareas, pasando por el movimiento estudiantil y el de los parados y precarios.

Dicho esto, es importante remarcar que no son plataformas que aglutinen nuevos sujetos sociales, sino que somos esos mismos trabajadores los que conformamos estas nuevas expresiones más o menos organizadas de lucha.

Se hace necesario dejar las quimeras a un lado, debemos dar respuestas concretas a las situaciones difíciles y cotidianas que vive la gente. Y es desde ahí, desde donde podremos convencer de que el problema no es uno sólo, sino que forma parte de un puzzle que se llama capitalismo, y el cual sólo se puede derribar si todos los que somos atacados de la misma manera formamos parte de la solución y luchamos. La clave está en articular un proyecto de unidad popular, vinculando conflictos, aglutinando luchas, elevando la conciencia colectiva e iluminando horizontes a partir de necesidades concretas y de la lucha para darles salida. Nada de eso puede hacerse de forma externa. Los comunistas debemos estar organizadamente dentro de los movimientos, que se nos reconozca formando parte de ellos y, en su seno, como uno más, dar ejemplo de trabajo, de aportación, de honradez y de combatividad.

Autocrítica sobre los errores cometidos

El Partido se ha encerrado mucho en sí mismo y han sido los enfrentamientos internos los que, a menudo, han dominado. Así mismo, ha obviado muchos frentes de trabajo esenciales y, por consiguiente, ha perdido músculo y muchos militantes se han desencantado. Haberlo advertido, aunque tarde, ha sido fundamental. Es necesario continuar en la estela y potenciar el espíritu iniciado en la Conferencia Política de 2004 y continuado en los Congresos XVII y XVIII. Ese debiera ser un reto del XIX Congreso y, sobre todo, conseguir que la práctica no se aleje de lo escrito en los acuerdos.

Para darle la vuelta a los errores y los déficits, debemos abrir las sedes, convertirlas en casas del pueblo, en espacios críticos donde la gente pueda opinar. Debemos reconstruirnos en una organización abierta y flexible pero sin renunciar a los principios marxistas, los cuales y como ya dije antes, deben nuclear ideológicamente la estructura del Partido. Por último, debemos apostar por un partido que escuche y que hable el lenguaje del pueblo y sea capaz de convencer de nuestras propuestas políticas y del sistema social que defendemos.

A ello tiene que contribuir necesariamente el ejemplo y el compromiso de los camaradas. Es preciso recuperar el espíritu militante, pisar la calle, estar con la gente, acudir allá donde haya algo que se mueve, pero no de cualquier manera, sino con reflexión colectiva y aportación de propuestas. Eso es lo propio de un intelectual colectivo y de una vanguardia política. No debemos tener miedo a decir lo que somos y lo que pensamos. Dejando claro que no somos los guardianes de ninguna “pureza” ideológica ni tenemos las soluciones perfectas ante cualquier problema, nos debe guiar la dialéctica marxista y las herramientas que ella nos aporta para el análisis y la síntesis resolutiva de los conflictos.

La nueva dirección del PCE tras el XIX Congreso

Aunque nunca se sabe hasta la celebración del mismo, todo apunta a que no habrá demasiadas sorpresas, sino que continuará, al menos la mayoría más visible de la dirección elegida en el congreso anterior. Es una dirección política que, con sus errores y aciertos, ha seguido manteniendo la estela de las tesis aprobadas en el XVII Congreso del PCE, todas ellas sustentadas en las ideas de sacar al partido del “congelador”, rescatarlo de la “segunda clandestinidad” al que el régimen político salido de la falsa “transición política española” y erróneas prácticas anteriores lo habían abocado, y fomentar el trabajo de los militantes y las agrupaciones de base. No olvidemos que al partido lo hacen sus hombres y mujeres militantes.

Llegar al XX Congreso con retos cumplidos

Hay que proponerse objetivos alcanzables y no intentar abarcar más de lo que se puede. Unos de los retos es crecer, pero crecer implementando el trabajo militante desde la base, fundamentando éste en la nitidez de la línea política y en la flexibilidad a la hora de aplicarla. Es decir, no simplemente por el hecho de crecer. Es importante clarificar aquí que no aspiramos a ser el partido del “99%” ni de los “de abajo”, sino a ser la organización de la clase obrera, que pese a ciertas reestructuraciones en su interior, es la mayoritaria en nuestro país. Clarificando algunas posiciones y trabajando desde la base en los frentes de masas, el Partido se fortalecerá de una manera natural, con una militancia más nutrida y combativa, más formada también, para lo cual es insoslayable potenciar las tareas internas de formación política y debate teórico: “Sin teoría revolucionaria, no hay práctica revolucionaria” decía Lenin.

En segundo lugar, creo que tenemos que fortalecernos sobre la base del respeto a la política decidida entre todos en los congresos y a la seriedad en el funcionamiento orgánico.

En tercer lugar, considero que es clave mejorar y amplificar nuestra política y nuestras capacidades de comunicación para llegar a los centros de trabajo y estudio y, en general a mucha más gente, recuperando métodos tradicionales de agitación y propaganda y apostando también por las nuevas tecnologías y una presencia atractiva y actualizada del Partido en las redes sociales y en la prensa virtual.

Y, por último, seguir aportando ese “sello rojo” en Izquierda Unida, para que no se vuelvan a repetir episodios en los cuales cayó en una deriva institucionalista asumiendo las reglas del juego de la democracia burguesa. El PCE debiera ser uno de los garantes de la vinculación entre la acción institucional y la movilización social.

En definitiva un partido flexible, democrático, cohesionado, creativo y firme en los principios, capaz de alzar su voz al unísono frente a cualquier injusticia a través de cualquier frente.

José Enrique Fernández es licenciado en Historia, Secretario Político del PCA en Gijón y miembro del Comité Federal del PCE

José Enrique Fernández, Mundo Obrero, 09-11-2013

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