«Allende apoyaba la lucha armada fuera de Chile»

Joan Garcés

Esta fue una de las afirmaciones de Joan Garcés durante la presentación el pasado jueves 3 de octubre, en el Centro de la Diversidad Cultural de Venezuela en Madrid, del libro “Allende y la experiencia chilena. Las armas de la política” -editado por Siglo XXI-, de Joan Garcés, asesor personal del presidente Salvador Allende y premio Nobel Alternativo por su defensa de los derechos humanos.

El profesor Marcos Roitman fue el encargado presentar el libro de Joan Garcés, sobre el cual indicó que “interpela al poder desde principios éticos y democráticos en toda su obra”. Allende y la experiencia chilena es, en palabras de Roitman “un texto clásico en tanto ofrece lecciones de la historia que trascienden lo meramente coyuntural y plantea problemas de vital importancia que aun hoy mantienen su vigencia: las contradicciones entre reforma e insurrección; revolución y contrarevolución; y democracia política y socialismo”. Por otra parte, señaló, es un libro de enorme actualidad que expone las líneas políticas, las tácticas y las estrategias de la vía chilena al socialismo, e igualmente describe las maniobras golpista del Chile de la época, los mecanismos de desestabilización que hace cuarenta años acabaron con el proyecto socialista de la Unidad Popular, y que hoy por hoy están presentes en países como Venezuela, Bolivia o Ecuador.

Tras esta introducción, Garcés realizó una profunda exposición en la que ofreció un análisis político, cargado de reflexiones y anécdotas de su experiencia en primera línea del proceso hacia el socialismo con Salvador Allende. Lo que se vivió en Chile en ese tiempo, afirmó, “es quizás la experiencia más avanzada en el marco de la gran crisis del capitalismo de los años 20, teniendo en cuenta que la transición al socialismo no es lineal ni unívoca”.
Como comentó el autor del libro mencionado, Allende defendía la lucha armada en aquellos lugares donde no fuera posible la vía electoral. Allende, siendo presidente del senado chileno colaboró activamente para salvar a tres sobrevivientes de la guerrilla del Ché tras el asesinato de este insigne revolucionario en 1967. El famoso político chileno siempre tuvo buenas relaciones con Cuba. Además, Garcés puso otro ejemplo del apoyo de Allende a la lucha armada, fuera de Chile, como cuando éste propouso al MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) que enviara voluntarios a Bolivia para defender al gobierno de Juan José Torres frente al golpe de Estado de Hugo Banzer llevado a cabo el 21 de agosto de 1971.

Garcés explicó que “siempre la respuesta que la Unidad Popular encontró en el pueblo chileno fue superior a las expectativas que los dirigentes tenían”. A su vez, describió la realidad de entonces de las fuerzas armadas chilenas, en las cuales aseguró prevalecía una concepción democrático-institucional, que permitió el inicio del proyecto político socialista. El golpe triunfó, pero hubo diferentes factores –multicausales-, que influyeron en ello. Indudablemente, apuntó, las directrices golpistas impuestas por las administraciones norteamericanas de los republicanos Nixon y Kissinger jugaron un papel central. Garcés explicó que se produjeron varios intentos de golpes de Estado desde la victoria electoral de Allende, y todos ellos fueron neutralizados por las propias fuerzas armadas chilenas. Garcés también mencionó al general René Schneider, comandante en jefe del Ejército chileno, quien fue asesinado unos días antes de la toma de posesión de Salvador Allende como presidente de la República. El complot para asesinar a Schneider fue financiado por la CIA. Posteriormente muchos oficiales leales fueron apartados para propiciar un golpe de Estado definitivo.

Garcés expuso los paralelismos que a su juicio existieron entre el golpe de estado de 1936 en España y el golpe del 73 en Chile, en particular con las estrategias de insurrección militar y de deslegitimación del Estado; y también en el modelo de “transición” aplicado en uno y otro país. Conviene recordar que en España, antes del 17 de julio y en fechas posteriores las primeras víctimas fueron militares de alto rango que se negaron a sumarse a la traición contra el gobierno del Frente Popular, gobierno legítimamente constituido tras la victoria electoral en las elecciones del 16 de febrero de ese mismo año.

Las relaciones con los gobiernos, dirigentes y movimientos populares en América Latina fueron del mismo modo descritas por Garcés, al referirse al carácter internacionalista del gobierno de Allende y su influencia en la región. La experiencia chilena de la época, para Garcés, aporta importantes datos para los gobiernos revolucionarios que actualmente en América Latina se enfrentan a la hegemonía del poder. “Las técnicas golpistas del Chile de 1973 están hoy presentes en América Latina”, alertó. “En este sentido, lo que 40 años después esta reflexión sobre los años 70-73 muestra, es la necesidad de encontrar mecanismos nuevos para atajar la dinámica de intentos insurreccionales golpistas, que encierra graves peligros para la sobrevivencia de los valores democráticos en nuestra sociedad y en el futuro”, concluyó Garcés.

Esta actividad dio cierre a un conjunto de eventos que el CDCVE desarrolló en el mes de septiembre en homenaje al presidente Salvador Allende, al cumplirse 40 años del golpe de Estado que le derrocó.

Fuente:
Prensa Embajada venezolana en España.

La República (5.10.2013)

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