Alternativas a los que nos gobiernan

“Que caiga España que ya la levantaremos nosotros” (Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Administraciones Públicas del PP y entonces congresista, presionando así al resto de grupos de la oposición para que rechazasen, en mayo de 2010, el paquete de recortes que presentaba en el Congreso José Luís Rodríguez Zapatero, a la sazón presidente del Gobierno del PSOE).

“La crisis es la tormenta perfecta para la independencia” (Francesc Homs, consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno autonómico por CiU, en 2012).

La crisis española que se inicia en 2008 hace referencia a la crisis económica que desde entonces sufre España y que, extendida durante años, ha mostrado que no solamente es una crisis de este tipo -con una específica y explosiva burbuja inmobiliaria que ha provocado la mayor crisis inmobiliaria en nuestro país-, sino también una crisis social, institucional, territorial y política.

Es una crisis cuyos efectos derivan, fundamentalmente, de las políticas neoliberales que han campado a sus anchas y prácticamente sin control en casi todo el mundo durante décadas y que nos llevan ineludiblemente a un cambio de paradigma; el sistema capitalista, donde las rentas del trabajo cada vez tienen menor peso, no es viable y debe ser sustituido por otro en beneficio de la inmensa mayoría de la población.

Para superarla, se imponen otras recetas bien diferentes basadas en el crecimiento que palíen la precaria situación que padecen las capas de la sociedad más humildes y ayuden a consolidar el bienestar construido durante años; todo ello mediante un reparto del trabajo y de la riqueza más justo.

Hay alternativas a la crisis… y al secesionismo; la peculiar deriva de la injusticia social que en Cataluña utiliza la élite política local para sustraerse de sus obligaciones, eludir los juicios por corrupción y desmantelar el siempre precario sistema público de nuestro país, mediante la sustitución del marco de referencia. La respuesta a ambas han de venir de los sectores ideológicos críticos con ellos; básicamente de la izquierda real, mediante la necesaria reconstrucción de la unión de los trabajadores y ciudadanos. Vicenç Navarro, Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa ya las ofrecieron en su exitoso libro Hay alternativas.

Siguiendo su estela pero adaptado al caso concreto de Cataluña agravado por el desafío secesionista, la asociación Alternativa Ciudadana Progresista (ACP) organiza una mesa redonda con miembros destacados de asociaciones socialistas (Ágora Socialista, Socialismo 21 y la misma ACP). Merece la pena acudir para escuchar de primera mano que cabe otra respuesta a nuestros problemas más allá de la fractura social y política con el resto de españoles (será en el Centro Cívico Pati Limona, el jueves 9 de mayo a las 19:00 horas).

Hay alternativas y estas pasan, ineludiblemente, porque nuestros gobernantes prioricen el interés general sobre el suyo propio de partido. Sin embargo, viendo comentarios de los líderes conservadores como los que encabezan esta entrada, uno se pregunta –al igual que hace la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH)- si esto es posible. Nuestros gobiernos, nacional y autonómico, realmente, ¿para quién gobiernan?

Federico Llosa Marsé, La Voz de Barcelona, 07-05-2013

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