A la atención de Albert: en respuesta a

A la atención de Albert: en respuesta a su inteligente intervención, Albert, quisiera hacerle notar que mi anterior comentario (el que más abajo consta) no está exactamente “lleno de optimismo”; por el contrario, si usted lo observa, en todo caso mi aportación no está exenta de ironía… Y le aseguro que hablo de primera mano, no en vano fui militante del PSC en el pasado. Y no es sólo que una flor no haga primavera, como usted bien señala, sino que aún le digo más: yo ya no confío en ningún político profesional. Pero no por cualquier cosa, sino porque me he dado cuenta (después de “visitar” varios partidos) que cualquier político que se mantenga durante años en la política tiene, en mayor o menor medida, un cierto síndrome perverso. Se lo digo yo, que soy psicólogo, aunque puede constatarlo cualquiera con dos dedos de frente o sensibilidad: quienes viven de la política durante años tienen necesariamente un aire perverso, pues sin ese mayor o menor grado de perversión, es imposible mantenerse ahí. ¿Es a esto a lo que usted se refería, Albert? En todo caso, ya ve que, puestos a tirar de la manta, yo no tengo inconveniente en ir hasta el mismísimo fondo. Y a todo esto, en la batalla entre perversos, yo tiendo a apoyar a aquél o aquélla que, de pronto, se ilumina un instante (¡aunque sea desde la hipocresía más impresentable!), para decirle al otro, aún más perverso que el primero, alguna verdad a la cara. Efectivamente, Albert, la vida es cada día más difícil para la gente sencilla en el mejor sentido de la palabra, cada vez es más difícil reencontrarnos con nuestra humanidad más insobornable. ¿No le parece que es así? Con mi más atento saludo, Ramón García http://psicologiaparanocallar.blogspot.com.es/

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