Por una Internacional laica

Por una Internacional laica

Los integristas de todas las religiones no están nunca en el lado de los parias, de los dominados, sino justamente al lado de los dominadores. La solución no es cerrar los ojos ante el peligro, bien cierto, que representan; sino batirse a la vez, en todos los frentes: contra el integrismo y contra el racismo

Existen integristas en todas las religiones. Ninguna de ellas es, por sí misma, más peligrosa que otra. Tan sólo el contexto en el que estos integristas se desarrollan y actúan -el grado de secularización o, por el contrario, de teocratización de un país- explica que su huella sea más o menos nefasta. Reconocerlo permite construir un frente universalista de rechazo al integrismo que no enfrente a una religión, a una civilización o a una identidad con otra; sino que, al contrario, proponga una Internacional laica que trascienda fronteras y culturas.

Esta Internacional urge, porque su contraria, la alianza de integristas de todo tipo, está bien forjada. No hay más que ver los vínculos existentes entre ellos: Frigide Barjot, portavoz del movimiento anti matrimonio homosexual en Francia, participa en el congreso de la UOIF (tendencia Hermanos Musulmanes), el presidente de la UOIF acude a la “manif pour tous” (manifestación contra el matrimonio homosexual)…

El peligro no viene tanto de estas amistades peligrosas como de nuestra ceguera. El de la derecha republicana moderada, compuesta básicamente en Francia por la Unión por un Movimiento Popular (UMP) de Nicolas Sarkozy y la Unión de Demócratas e Independientes (UDI), centrista, siempre dispuesta a acudir a la batalla frente al integrismo musulmán, pero acobardada y extrañamente pasiva cuando se trata del integrismo católico.

El de una cierta izquierda, siempre dispuesta a blandir la bandera de la laicidad para plantar cara a la Iglesia católica, pero extrañamente incómoda en ocasiones cuando se trata de oponerse al integrismo musulmán. Por miedo a estigmatizar, a fomentar el racismo anti musulmán, o incluso en nombre a veces de una complicidad cínica hacia aquellos que la izquierda reconoce como ‘parias de la Tierra’, en guerra contra el imperialismo norteamericano o sionistas. Quienes razonan así se equivocan.

Los integristas de todas las religiones no están nunca en el lado de los parias, de los dominados, sino justamente al lado de los dominadores. La solución no es cerrar los ojos ante el peligro, bien cierto, que representan; sino batirse a la vez, en todos los frentes: contra el integrismo y contra el racismo. En una palabra, batirse contra todas las formas de dominación. En todas las latitudes, sin descanso, sin fronteras.

Caroline Fourest es profesora en el Instituto de Ciencias Políticas de París, Sciences-Po París, y redactora jefe de la revista feminista Pro-Choix

[Artículo publicado en L’Humanité el pasado 24 de abril. Reproducido en español con autorización de la autora. Traducción de Juan Antonio Cordero Fuertes]

La voz de Barcelona (26.04.2013)

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