Un ciudadano es, sobre todo, alguien al

Un ciudadano es, sobre todo, alguien al que le va estupendamente con las pelillas y las perras, por no hablar de los dineritos, porque él tiene una persona y una familia con su casa incluida que cuidar y defender (pues como de decía Cicerón para arengar a los defensores de Roma contra hunos, «pueblo y senado, defendiendo Roma defenderéis os a vosotros mismos»), y a lo mejor también tiene su pistinita en su islita del Pacífico, que es muy grande y contiene mucha agua, pero no dulce. En la pistina te puedes tumbar haciéndote el muerto (es un decir) y si tragas agua no te desagrada tanto como con la salada, que empiezas a eructar y vomitar que no veas.

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