¿Para qué sirve esta Europa?

Aunque desconozco si podrá haber otras respuestas más autorizadas que la mía, voy a referirme al artículo “Salir de Europa para volver a la autarquía”, publicado en esta misma sección con la firma del señor Jordi García-Petit. Procuraré hacerlo sin insinuar que el autor despotrica sino que argumenta y sin dejar caer que sus reflexiones puedan deberse a ningún impulso deshonesto, frívolo o irresponsable aunque, con la venia del Editor, podré decir lo que me venga en gana pero, eso sí, señor García-Petit, tratando de argumentarlo modesta y respetuosamente.

Para evitar que mis reflexiones puedan parecer ridículas y con la sana intención de remediar mi ignorancia, me voy a permitir trasladar públicamente al Sr. Jordi una serie de preguntas que sin duda sabrá contestarme con cortesía y amabilidad. Veamos:

¿Sirve esta Europa para mejorar el funcionamiento de la democracia o por lo contrario, para degenerarla, sustituyendo a los gobernantes elegidos democráticamente por supuestos lumbreras de la tecnocracia, corresponsables y en muchos casos cómplices de la tremenda crisis actual?…

¿Sirve para aplicar justicia y mandar a la cárcel a los ineptos y sinvergüenzas que provocaron la crisis, obligándoles a devolver el botín que obtuvieron?…

¿Sirve para acabar con los desmanes de las llamadas agencias de calificación que mediante criterios e informes anónimos agreden impunemente la economía de muchos países y favorecen la miseria de millones de ciudadanos de todo el mundo?…

¿Sirve, al menos, para exigir a esas agencias irresponsables controles de rigor y autenticidad o para someterlas a competencia con agencias de la propia Unión Europea?…

¿Acaso sirve esta Europa para controlar las primas de riesgo y moderar los brutales intereses que ahogan las economías de Italia, España, Grecia, Portugal y otros países, en beneficio de los especuladores, de Alemania y sus bancos?…

¿Sirve, tal vez, para acabar con el secreto bancario y erradicar los paraísos fiscales donde se refugian inmensas fortunas de capital financiero destinado a la especulación?…

¿Sirve para que desaparezcan esos tenebrosos paraísos donde encuentran cobijo las inmensas fortunas de los gobernantes corruptos y las mafias que trafican con estupefacientes o con la trata de blancas?

¿Sirven los rescates de esta Europa para recuperar la prosperidad de los países o sirven para esclavizarlos, sometidos a la señora Merkel y a los bancos alemanes, con la connivencia de gobiernos de la derecha más extrema?… Como el del PP en España, sin ir más lejos.

¿Sirve Europa para reducir los millones de desempleados que malviven en la pobreza, cuando no en la pura miseria, gracias a las políticas de esa Europa que defiende el Sr. García-Petit?…

¿Sirve para incrementar las ofertas de empleo en el sector público o para disminuirlas y de paso perjudicar gravemente derechos tan elementales como los servicios sociales, la sanidad, vivienda, enseñanza, etc.?…

¿Sirve para acortar las diferencias de desarrollo y bienestar entre los países del norte y del sur o para perjudicar a éstos últimos agrandando el abismo que ya existe entre ellos?…

En resumen, es posible que fuera de Europa tuviésemos muchos problemas, algunos de difícil solución pero lo que está suficientemente demostrado es que dentro de ésta Europa la inmensa mayoría de nuestros problemas no encontrarán ninguna solución.

Todo lo demás, el mal gobierno europeo, las sucesivas elecciones legislativas nacionales y las europeas de mayo de 2014 o la presidencia del Consejo Europeo y de la Comisión Europea, que tan importantes para con Europa parecen al Sr. García-Petit, no son otra cosa que la real Europa que ahora tenemos, la Europa de los mercaderes, la Europa alemana y el monstruo burocrático devorador de cuantiosos fondos al servicio de la Sra. Merkel, que ella sí que cualquier día puede tirarnos el agua sucia de la palangana, así que esta Europa no es la Europa que necesitamos los trabajadores, los sectores sociales más desfavorecidos y todas las gentes de buena voluntad que en Europa somos inmensa mayoría, incluido el propio Jordi García-Petit.

En definitiva, la Europa posible, más social, más eficaz, más protagonista y más inversora, que dice el Sr. Garcia-Petit, desgraciadamente, son sólo eso, palabras con las que intenta justificar su denuncia de un supuesto grupo eurofobico con argumentos que, si me lo permite, le ruego que se los haga mirar porque, si fuesen ciertos, yo mismo albergaría algo de paciencia y una cierta esperanza que la cruel realidad me niega.

Pepe Castellano es militante del PSOE, presidente de Ágora Socialista y miembro de la Coordinadora de Agrupaciones Socialistas Autónomas (CASA)

Pepe Castellano, El Debat.cat, 16-04-2012

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