“Garzón y yo ahora estamos obligados a ir a las urnas”

Foto: Lluís Amiguet

Julian Assange, fundó Wikileaks; asilado por Ecuador en Londres

Llevo 8 meses confinado en la embajada de Ecuador en Londres para evitar ser extraditado y quizá condenado a muerte en EE. UU. ¿Miedo? El Pentágono sólo es una estúpida y torpe máquina burocrática que conozco: no temes a lo que conoces. Publico Cypherpunks (Deusto)

 

Lluís Amiguet.- Me disculpará… Pero no recuerdo ni un wikileaks

Y soy periodista; imagine el lector: ¿vale la pena haberse sacrificado por los wikileaks?
¡Son 285 millones de palabras: 3.000 volúmenes de la mayor enciclopedia política jamás escrita!

Pero no recuerdo un solo gran titular.
Porque hablamos de 50.000 asuntos. Son muchísimos. Y ¿por dónde empieza usted?

Elija usted uno: dénos un titular.
“Wikileaks ha puesto al alcance de los ciudadanos miles de documentos que el Gobierno de EE.UU. no quería difundir”.

¿Y vale la pena estar ocho meses encerrado pendiente de extradición por eso?
Hemos ganado una batalla al Gobierno de EE.UU.: hemos publicado todos esos documentos. Ahora queda ganar la batalla de la persecución. Y en ella el soldado Manning está sufriendo la peor parte. Piense que la ONU investiga las torturas a que ha sido sometido con una detención vejatoria.

¿Y usted? Ser acusado de violación tampoco es agradable.
No he sufrido una acusación formal de violación, sino sólo una intensa campaña mediática para presentarla como tal.

¿Cree que lo han conseguido?
Creo que mis meses de encierro han servido al Pentágono para mostrar ante el mundo una cierta venganza. Así han demostrado que no te puedes burlar de ellos sin castigo.

¿Piensa que ahora aflojan su cerco?
Mi encierro ha permitido un cierto relajamiento sobre el embargo a Wikileaks y eso nos ha permitido salvar la organización.

¿Y ahora le salvará a usted la política?
Hay dos clases de política. Una Política con mayúsculas, irrenunciable, que define nuestra vida, y luego la política electoral. Hoy ninguna de las dos se decide en las urnas.

Entonces, ¿dónde se decide?
En los medios de comunicación: allí se define lo que es o no posible en las urnas. Y los medios están dominados por la elite que los puede pagar, conchavada con los gobiernos. Wikileaks es un desafío a esa casta.

También usted quiere ser senador.
Es otro escenario para seguir en la misma lucha. Estamos en campaña en Australia. Porque el sistema electoral proporcional de mi país nos permite obtener escaño. La última encuesta nos daba un 27 por ciento de intención de voto, pero, a medida que se acerquen las elecciones de septiembre, los dos partidos mayoritarios se concentrarán en machacarme y ese apoyo descenderá.

¿Qué porcentaje necesita?
Un 10%. Y demostraría que, como los medios de comunicación cambian, también el poder. Mire Italia: Berlusconi era la tele y es desbordado por los grillini, la nueva era de internet; que es como nosotros en Australia.

¿Por qué escogió a Garzón de abogado?
Es el jurista que logró acabar con la impunidad universal del sanguinario dictador Pinochet. Pero no podíamos arriesgarnos a apostar por un defensor con un pasado dudoso. Así que estudiamos la vida de Garzón y comprobé las falsedades elaboradas contra él.

Investigado a fondo, lo ha sido.
Y como no han encontrado nada, lo han inventado para liquidar su prestigio. Él y yo lo hemos comentado aquí. Y él, por aceptar defenderme, también ha recibido ataques de otras instituciones muy poderosas.

¿Cree que también entrará en política?
Creo que los dos tenemos un buen motivo: defender libertades, conseguidas por todos y hoy amenazadas por unos pocos. Nuestra ética nos obliga a los dos a concurrir a unas elecciones.

¿Ha lamentado alguna vez Wikileaks?
En la cárcel llegué a pensarlo. Pero también que sólo se vive una vez y, si no defiendes lo que crees, vives la vida de otros. Renuncias a la tuya. Y así dejé de dudar.

¿Quién le perjudica y ayuda más?
Un grupo australiano amigo ha ocupado tres veces el consulado norteamericano. Y mire ahí afuera, en la calle: siempre hay gente animándome. En cambio, la prensa londinense me ha tratado de forma pueril: ridícula.

¿Por qué?
Admito la crítica seria, pero lo que han hecho es pelearse como niños por el protagonismo y la exclusiva. El otro día recibí una caja de champú y jabón de The Guardian.

¿…?
Porque ese día publicaban una gilipollez: que el personal de esta embajada se había quejado de que no me ducho y huelo mal.

No parece asunto de portada.
Otro día, cuando hablaba ante cientos de personas en ese balcón, un tipo con un megáfono empezó a chillarme que aceptara una entrevista con Channel 4. ¿Usted cree que es forma de pedirme una entrevista?

Discreta no lo es.
En vez de informar, los medios de Murdoch y otros, que se creen más serios, hacen periodismo sólo para sus egos.

¿Su familia?
No hablo de ella. Está refugiada en un lugar seguro después de sufrir graves ataques.

¿Qué hace aquí usted cada día?
Me reúno con el equipo para mantener Wikileaks en marcha pese al embargo.

—–

LA TRAMPA BANAL

La embajada de Ecuador en Londres no es ningún palacio. Piensen más bien en un piso grande de clase media. Y Assange lleva ocho meses confinado en dos pequeñas habitaciones; con un bobby vigilando el portal y otro -día y noche- la puerta. Y allí me recibe tenso: advierte que me da media hora para hablar, y sólo de Wikileaks. Pero, poco a poco, se relaja, ríe. Y pierdo el avión tras tres horas de charla. Le digo que la victoria de la CIA ha sido sacarlo de las secciones de Internacional y meterlo en las de Celebrities. Y asiente. Pero dedica tanto tiempo a lamentar el divismo pueril de algún periodista londinense, que le envía champú, como a hablar de secretos de Estado.

La Vanguardia-La Contra (11.04.2013)

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