Otra estrategia de creación de empleo es posible

En las actuales condiciones, la palanca para la creación de empleo no puede ser exclusiva ni prioritariamente el sector privado

Los resultados de la Encuesta de Población Activa correspondientes al IV Trimestre de 2012 suponen un hito insoslayable tanto por el panorama de la situación de la economía española que reflejan como por el sufrimiento de las personas que incluyen.

Un análisis de esos resultados que tuviera sólo en cuenta la evolución del paro en el último año sería poco riguroso e incompleto, lo mismo que ocurre con la justificación recurrente a la herencia recibida.

Consideramos imprescindible que cualquier estudio sobre el problema del paro en España debe referirse, al menos, al período fundamental de la crisis, es decir a la diferencia de situación entre los inicios de 2008 y el final de 2012. El balance son 3.890.000 parados más.

Otros datos que muestran la gravedad de la situación es que 1.833.000 hogares tienen a todos sus miembros en paro y que los parados de larga duración, es decir, aquéllos que llevan en situación de desempleo más de un año, han llegado a finales de 2012 a 2.789.000.

Tras los últimos datos, la población activa se ha reducido a los datos de 2003, por debajo de los 17 millones de activos.

Las mismas políticas producen los mismos resultados

Las políticas de empleo de los Gobiernos del PSOE y del Partido Popular han tenido la misma fundamentación: actuar casi exclusivamente por el lado de la oferta y considerar que la única alternativa para reducir el déficit es el recorte del gasto público.

Ambos Gobiernos han intentado aplicar sendas reformas laborales como instrumento para facilitar la contratación y disminuir la dualidad del mercado de trabajo y su supuesta rigidez. Rigidez que, siendo la misma para todo el territorio del Estado, ha producido cifras de paro muy inferiores en Euskadi y Navarra, lo que cuestiona el argumento y reconduce la explicación de las altas cifras de paro más al modelo industrial.

Es más, las cifras de desempleo son aproximadamente las mismas hasta 2008 en la mayor parte de los países mayores de Europa (en torno al 9% de la población activa) incluida España. Es a partir de ese momento y, como consecuencia del agravamiento de la crisis, cuando se disparan las diferencias hasta hacer que el paro en España sea más del doble de la media europea y la cifra de desempleo juvenil supere a todos los demás países europeos.

Ambas reformas laborales (Ley 35/2010 de 17 de septiembre para la de Zapatero y RDL 3/2012 de 10 de febrero para la de Rajoy) se planteaban como objetivos principales reducir la dualidad del mercado laboral, impulsar la creación de empleo y favorecer la contratación, especialmente la indefinida. Los datos muestran de forma inapelable el fracaso de ambas. Incluso en lo que se refiere a ERE, el aumento de los de extinción producidos en 2011 se ha acentuado en 2012, con especial relieve en los no pactados.

El paro en España es consecuencia de un modelo productivo perverso que hay que superar

El modelo productivo desarrollado en España tras la transición democrática es el verdadero causante de la especial repercusión de la crisis en España, especialmente sobre la destrucción de empleo.

Las características de ese modelo productivo que tienen que ver con el empleo en España son:

a) Un rápido ajuste del estancamiento económico a través del aumento del paro y la destrucción del empleo.

b) La existencia de una alta tasa de temporalidad, que se manifiesta en cualquier comparación con el resto de los países de la UE.

c) Una elevada tasa de empleo precario, situación que se ha puesto de relieve aún más con la agudización de la crisis, pero que es una constante desde la reforma laboral de 1984 que se ha mantenido a través de todas las reformas posteriores. Es hora de cambiar de modelo.

No es posible un Pacto de Estado

Hoy un pacto de Estado es un mero contrato de adhesión al bipartidismo que no sería más que un recurso de marketing mediático, alejado de la realidad y condenado al fracaso, frustrando las posibilidades concretas de llegar a algunos acuerdos.

Pero eso no impide que Izquierda Unida ponga sobre la mesa sus propuestas, con una voluntad positiva de discutirlas y acordar hasta donde sea posible. Esta actitud es la misma que mantuvo en los llamados Acuerdos de Zurbano con el Gobierno del PSOE, aunque estos no llegaron nunca a materializarse.

Izquierda Unida no avalará ninguna salida que signifique la recomposición del sistema y del modelo productivo perverso que nos ha traído a esta situación. No estamos en la labor de aceptar un nuevo modelo de relaciones laborales con salarios más bajos, reducción de la protección social, pérdida de derechos democráticos de los trabajadores y sindicatos y mantenimiento de un ejército de reserva de trabajadores y trabajadoras en paro, con prestaciones de mera subsistencia en el mejor de los casos. Nos enfrentaremos al hecho de que, si se inicia una leve recuperación, la norma sea “esto es lo que hay”.

En las actuales condiciones, la palanca para la creación de empleo no puede ser exclusiva ni prioritariamente el sector privado. No existe una base objetiva para ello, cuando las empresas carecen de liquidez, el endeudamiento es muy importante y el crédito no fluye. No existe una demanda solvente que garantice el incremento de actividad y el mercado exterior acentuará sus limitaciones objetivas en el próximo período, según los datos de los organismos internacionales.

Existen recursos para financiar otra política

La diferencia en contribución fiscal con la media de la UE es de 7 puntos en 2011. Existe recorrido para una reforma fiscal progresiva. El fraude fiscal es enormemente elevado. Los datos de expertos de la Agencia Tributaria lo sitúan en unos 8 puntos de PIB. La economía sumergida representa en torno al 25% del PIB.

Los recursos del Fondo Social Europeo y del Banco Europeo de Inversiones pueden movilizarse para una política europea de creación de empleo y estímulo de la economía real de la que España debería ser proporcionalmente beneficiaria.

Hay que tener en cuenta, además, el impacto de los retornos sobre los recursos fiscales y de la Seguridad Social de cualquier política de creación de empleo. No es solamente que el efecto pernicioso de los recortes haya sido reconocido por el FMI (por cada euro de recorte del gasto público, la economía real se contrae 1,5 euros), sino que en el lado positivo el gasto y la inversión pública juegan un papel reconocido de estimuladores económicos. Por cada 1.000 euros utilizados en empleo, se recuperan en muy corto plazo, vía impuestos y cotizaciones sociales, más de 580 euros, sin contar el efecto sobre el consumo y, consecuentemente, sobre el conjunto de la actividad económica.

Izquierda Unida ha aprobado una ambiciosa estrategia de creación de empleo, estímulo de la economía real e integración social, cuya financiación anual podría alcanzar los 3 puntos de PIB (teniendo en cuenta ayudas europeas y retornos). Esta estrategia está a disposición de la sociedad.

José Antonio García Rubio es secretario federal de Economía de Izquierda Unida

José Antonio García Rubio, Mundo Obrero, 22-02-2013

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