Cataluña no es una colonia

Gibraltar es la única colonia, en terriotorio europeo, reconocida por las NN.UU.

Si algunos pretenden justificar ese supuesto colonialismo que casi nadie ve en el supuesto déficit fiscal de esta autonomía con el Estado lo tienen difícil. También serían colonias Madrid, la Comunidad Valenciana o Baleares, ya que esas regiones contribuyen más a la solidaridad entre territorios de lo que reciben. Y lo hacen, además, sin poner el grito en el cielo

Uno de los muchos disparates que suelen decir los nacionalistas catalanes para justificar sus ideas, en este caso la secesión unilateral, es afirmar que Cataluña es una colonia. De esta forma estaría legitimada para independizarse saltándose la ley y apelando al derecho a la autodeterminación de los pueblos que, según su equivocada interpretación, defiende la ONU.

Una colonia es un territorio que es gobernado totalmente por una potencia invasora. El que la administra lo hace en nombre del invasor y sin tener en cuenta lo que piensan los conquistados. La base sobre la que se sustenta ese gobierno es la fuerza bruta, la superioridad militar del invasor, que explota los recursos humanos y naturales de la colonia. Es cierto que muchos territorios conquistados se han visto beneficiados en algunos casos (construcción de infraestructuras, colegios, universidades, etc.), pero también es verdad que los conquistadores lo que buscan es apropiarse de las riquezas del conquistado.

Es evidente para cualquiera cuya visión del mundo no esté totalmente deformada por la ideología nacionalista que ese escenario no se da en el caso catalán. La unión de los reinos hispánicos que dio lugar a la España que conocemos nada tiene que ver con las conquistas de la época colonial. Cataluña disfruta de un alto nivel de autogobierno y gestiona gran parte de sus recursos. España es hoy un Estado democrático donde pueden expresarse todas las tendencias políticas y se parece muy poco al imperio que soñó con construir un reino donde nunca se ponía el sol.

Si algunos pretenden justificar ese supuesto colonialismo que casi nadie ve en el supuesto déficit fiscal de esta autonomía con el Estado lo tienen difícil. También serían colonias Madrid, la Comunidad Valenciana o Baleares, ya que esas regiones contribuyen más a la solidaridad entre territorios de lo que reciben. Y lo hacen, además, sin poner el grito en el cielo.

El nacionalismo utiliza habitualmente la estrategia del victimismo. Los seguidores de esta doctrina siempre buscan agravios o los construyen. Esa es una forma de buscar legitimar unas ideas que tienen escasa solidez. Los nacionalistas se pasan el día alimentando el discurso de la confrontación contra el enemigo exterior e interior. Y en esa lucha siempre ocupan el papel de víctimas. Toda esta denuncia de un colonialismo imaginario es solo una prueba más de la perversidad del nacionalismo, de cómo esta ideología construye relatos que no se corresponden con la realidad.

Roberto Augusto es doctor en Filosofía

La voz de Barcelonoa (1.01.2013)

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