La cuestión nacional en Catalunya, perspectiva de clase y anti-imperialista

Situar el debate sobre el derecho de autodeterminación de las naciones en la actualidad desde la izquierda sin tener en cuenta la situación histórica actual, la lucha de clases, el imperialismo, la crisis del sistema capitalista, la ofensiva neoliberal contra la clase obrera y las naciones, el ataque brutal a los derechos democráticos y sociales del pueblo y las guerras imperialistas, se aleja del campo del marxismo tanto en los análisis como en las propuestas

Los comunistas siempre hemos estado a favor del derecho de las naciones a la autodeterminación, admitiendo la independencia, sin dejar de tener por ello una visión y posición propia dentro del contexto y no estando siempre a favor de toda independencia.

La clase obrera en el poder ha tenido un papel determinante en la formación de muchas naciones de la antigua URSS que pasaron de ser analfabetas dominadas por el tribalismo y el feudalismo, a tener una estructura y cultura nacional desarrollada. Otro ejemplo fué el desarrollo nacional de Eslovaquia que antes de 1945 era un pueblo de campesinos de los más pobres de Europa. Las clases populares también han actuado como vertebradoras de las naciones en la lucha durante el siglo XX por la independencia nacional contra el colonialismo, el imperialismo y el feudalismo: Vietnam, Cuba, Angola, Afganistan etc.

Las naciones surgen hace poco más de 2 siglos con el triunfo del desarrollo del capitalismo sobre el feudalismo y los mercados nacionales. La revolución francesa marca un antes y un después, la nación para el jacobinismo es sinónimo de pueblo, de soberanía ligada a la democracia burguesa más radical, donde la identidad nacional se basa en el derecho de ciudadanía, y no en base a identidades que reducen la nación a aspectos liguisticos y culturales.

Reducir la nación al aspecto liguistico-cultural y como “comunidad de destino” donde se confunden explotadores y explotados en un mismo proyecto nacional, que existe metafísicamente a priori de la lucha de clases ignora la realidad objetiva del surgimiento de las naciones a través de un proceso complejo y largo de la lucha de clases que se desenvuelve en una comunidad territorial y de vida económica, además de la comunidad de idioma y de psicología nacional, estables e históricamente determinada.

Joan Comorera nos decía insistentemente que Catalunya no era una “comunidad de destino” que la burguesía y la clase obrera no tienen el mismo destino, que no se pueden confundir, que la tesis socialdemócrata (austromarxismo) del “destino común” que subordina los intereses de clase a las reivindicaciones nacionales, conduce a la colaboración interclasista y la paz social, a la negación de la lucha de clases, que la burguesía se vale del problema nacional para resolver sus tareas de clase, dispuesta a aliarse con la burguesía imperialista en el momento en el que vea en peligro sus intereses de clase por la ofensiva del movimiento obrero (1).

Huyendo del lerrouxismo, hoy representado por Ciutadans, UPyD,  PP y sectores del PSOE que también utilizan el idioma como caballo de batalla para fomentar en su caso la unión interclasista de los españolistas frente a los catalanistas, nos quedamos con la reivindicación del PSUC de que es catalán aquel que vive y trabaja en Catalunya, tan catalán es el pagés de Berguedá, el botiger de la Garrotxa que hablan catalán, como el obrero del metal de Santa Coloma, o el obrero inmigrante del Magreb en el Maresme, que hablan catalán, castellano o árabe indistintamente. Para los comunistas el idioma no debe de ser el único signo de identidad de una nación, sino además la entidad política (que no ideológica), económica y social, donde el desarrollo de la lucha de clases es clave.

Es cierto que no se puede reducir la cuestión nacional de Catalunya a un simple fenómeno de la acción política de la burguesía catalana, pero tampoco sería correcto considerar el problema nacional catalán al margen de esa acción política, al margen de la lucha de clases. Históricamente la gran burguesía catalana se ha mantenido apartada del movimiento nacional mientras que el aparato del Estado español, centralista, oligárquico, semifeudal, etc., era suficiente para sus intereses: proteccionismo económico, expansión colonial, orden público… Una vez restaurada la monarquía tras la dictadura de Franco, la burguesía catalana aprovechando la derrota de la estrategia de ruptura democrática con el franquismo volvió a encabezar el movimiento nacional catalán conformándose con el Estatuto que la constitución borbónica va a permitir, ya que garantizaba sus intereses de clase.

Hoy, en medio de la crisis económica más brutal de la historia del capitalismo bajo el imperialismo, vuelve a florecer el debate con tintes nihilistas y metafísicos, como si nada más estuviera pasando a nuestro alrededor, como si los ataques brutales a la capacidad de los gobiernos y naciones europeas para gestionar la crisis y la política económica, no fueran ya una negación del derecho de autodeterminación, de la soberanía popular, y del “derecho a decidir”. Hoy, cuando países como Grecia están siendo literalmente saqueados y han tenido que poner en venta sus riquezas para pagar la deuda externa, cuando países como Portugal e Irlanda han sido intervenidos, cuando países como Italia y España se encuentran bajo la amenaza y la extorsión de los “mercados”, conceptos tan leninistas como imperialismo, naciones rentistas-acreedoras y naciones dependientes-deudoras, centro-periferia, desarrollo desigual, neocolonialismo, etc., describen mejor lo que está sucediendo hoy en el seno de la UE, en España y en Catalunya, que conceptos como “comunidad de idioma, cultura y destino”, o “el derecho a decidir” o “el pacto fiscal”.

Las elecciones anticipadas en Catalunya y la confrontación mediática entre nacionalismos entran dentro de ese campo de no dejar ver la realidad objetiva política, económica y social actual, de ignorar la lucha de clases, los derechos sociales, y lo que es más grave: exculpar a los responsables económicos y políticos más directos de la crisis, la oligarquía financiera, cualquiera que sea su forma nacional o plurinacional (catalana, española, alemana, etc.) y las políticas neoliberales que los gobiernos (europeos, estatales y autonómicos) nos aplican sin tener en cuenta la voluntad popular.

El resultado de las elecciones catalanas ha dado al traste con buena parte de los objetivos de CiU, que centraba el debate político en el “dret a decidir” y el “pacte fiscal” para esconder sus políticas antisociales. Si la derecha neoliberal catalana se pensaba que el pueblo catalán es tonto, se equivocaron de cuajo (encuestas incluidas). Con una alta participación que roza el 70%, el pueblo ha castigado la política de recortes de la troika aplicada por el gobierno de Artur Mas que pierde 90.000 votos y 12 diputados (del 38,4% al 30,7%),  el retallador ha estat retallat per voluntat del poble en 12 diputats menys. Por otra parte la izquierda transformadora ha recogido parte de descontento social, producto de la movilización sostenida de estos años con 3 huelgas generales contra la reforma laboral y los recortes, e infinidad de manifestaciones de las plataformas ciudadanas y huelgas sectoriales en la sanidad y la enseñanza contra los recortes. IVC-EUiA, a pesar de la ambigüedad de su mensaje, consigue su mejor resultado (360.000 votos y 13 diputados, 130.000 votos más, del 7,4% al 9,9%), y el independentismo de izquierdas (CUP-AE), ligado al movimiento popular y el municipalismo, entra en el parlamento con 3 diputados y 126.000 votos (3,5%).

Creo que es necesario, defendiendo el derecho de autodeterminación de las naciones como algo más que un principio idealista, realizar un análisis más profundo y más cercano a los intereses de clase de la mayoría social que somos los trabajadores y trabajadoras tanto de Catalunya como del resto de España. No dejar la cuestión nacional en manos de la burguesía y afrontar el problema desde una perspectiva de clase y anti-imperialista.

El ensayo íntegro se encuentra en este enlace: http://www.larepublica.es/2012/12/la-cuestion-nacional-en-catalunya-perspectiva-de-clase-y-anti-imperialista/

Miguel A. Montes, La República.es, 14-12-2012

 

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