ERC: apoyo a los recortadores, pero todo sea por el país

El programa electoral de ERC tenía una frase desconcertante: «si votamos independencia, seremos un nuevo estado de Europa y saldremos de la crisis». La crisis sería sólo un producto de formar parte del Estado español y del déficit fiscal y, por tanto, se acabaría con una Catalunya independiente. El reduccionismo es más que evidente, como si la crisis económica no fuera global, como si en Catalunya no hubiera habido el festín de especulación financiera e inmobiliaria de la última década, como si no tuviéramos una fuerte crisis bancaria y una enorme deuda privada.

Este punto del programa de ERC ya estaba poniendo las bases de lo que empezamos a ver ahora en las negociaciones: apoyar a CiU en la investidura y los presupuestos y aceptar que hay que hacer recortes mientras no se alcance la independencia.

Hay que tener en cuenta la magnitud de lo que nos viene encima. CiU ya ha anunciado que harán falta 4.000 millones de recortes en el próximo presupuesto de la Generalitat para cumplir los objetivos de déficit, una cantidad brutal, que condensa en un solo año la suma de lo que se ha recortado el 2011 y el 2012.

Oriol Junqueras, líder de ERC, en una entrevista al periódico Ara a principios de diciembre respondía a la pregunta «¿Se puede encontrar apoyando medidas que perjudiquen la sanidad y la educación?», diciendo que «Si el gobierno español no nos transfiere ni un euro más, nunca más, está claro que habrá nuevos recortes «. Y añadía: «ERC quiere pactar una reforma en los presupuestos para garantizar que todos los recortes sean culpa del Estado español».

Es decir, intentaremos mitigar los recortes pero algunos serán inevitables; votaremos recortes en el Parlamento de Catalunya, pero no es culpa nuestra, sino del Estado español; haremos recortes pero serán sólo «técnicos». Seguro que los trabajadores y trabajadoras del Hospital de Sant Pau en Barcelona, encerrados contra los recortes durísimos en la sanidad, las 3.000 personas interinas de educación que se han quedado sin trabajo o todos los empleados públicos que sufren un nuevo recorte salarial cada seis meses, verán la diferencia entre los recortes «técnicos» pactados con ERC y responsabilidad del Estado español y los recortes «ideológicos» de CiU de los dos últimos años.

Déficit y ruptura

Albert Castellanos, Secretario Nacional de Política Económica y Empleo de ERC, escribía en el mismo sentido que Junqueras: «¿Cuál es el verdadero margen de maniobra que tendrá el nuevo Gobierno de la Generalitat? Lo que configura nuestro marco presupuestario en los próximos años mientras no seamos independientes son los límites de déficit fijados por el Gobierno español «. Eso sí, Castellanos decía que darán «muestras explícitas de disconformidad con esta austeridad excesiva impuesta desde Madrid». Por lo tanto, se negociará con Madrid para subir el techo de déficit, pero no se cuestionará la lógica económica implícita: se debe recortar para pagar la deuda, la austeridad es necesaria para calmar a los mercados y así «poder reactivar» la economía.

No hay duda de que un proceso de independencia de Catalunya incumpliría la constitución española y sería, por tanto, ilegal. Aceptar la ruptura con la legalidad para conseguir la independencia pero en cambio seguir las normas del déficit que marca el Estado español es una muestra de cuáles son las prioridades. La ruptura con el orden económico establecido se subordina a la ruptura nacional. No hace falta decir que este es el mejor camino para que, una vez hecha la virtual ruptura nacional con el Estado español, se deje en el baúl de los recuerdos un avance social que rompa con la lógica de los mercados. Si ahora se aceptan los objetivos de déficit del retrógrado Estado español, ¿por qué una Catalunya independiente debería desobedecer los objetivos de déficit de la «avanzada y moderna» Unión Europea?

En cambio, el diputado de la CUP-AE Quim Arrufat decía acertadamente: «¿por qué tenemos que cumplir el objetivo de déficit si queremos salir de España? Es una barbaridad «. La CUP-AE no apoyará la investidura de Mas y como alternativa a los recortes que proyecta CiU ha reclamado a La Caixa «que ponga 4.000 millones de euros sobre la mesa de los 8.000 que ha ganado durante los años de crisis» .

Este dato muestra que se puede desafiar, de lleno, la lógica de los recortes si hay valentía para confrontar los intereses de los poderosos. Y hay que tener en mente que lo que se haga antes y durante un proceso de independencia condicionará el modelo social y económico de después.

La derecha nacionalista de CiU salió maltrecha de las elecciones del 25N. La mayoría absoluta de los sueños de Artur Mas se plasmó en la realidad en una pérdida de 12 diputados. Un Gobierno sin mayoría parlamentaria, con el declive de los dos principales partidos (CiU y PSC) y un giro a la izquierda con el ascenso de ERC, ICV-EUiA y CUP-AE llevaba a un escenario de inestabilidad para los recortadores. Pero parece que ERC está dispuesta a dar un balón de oxígeno a Artur Mas.

A CiU no le salió bien intentar tapar los recortes bajo la bandera. Es dudoso que en medio de la crisis económica y social más grande del último medio siglo, la apuesta de ERC de aceptar los recortes como mal menor en el camino de la independencia tenga, a medio plazo, mejores resultados.

Joel Sans, Tercera Información, 13-12-2012

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