Rotundo fracaso del independentismo de Mas y de CiU en favor de ERC y de los partidos españolistas

Los nacionalistas catalanes pierden doce escaños respecto a 2010; ERC se erige en segunda fuerza del Parlament con 21 diputados, mientras que el PSC pasa al tercer lugar con una notable caída hasta los 20 escaños; el PP gana un diputado y logra 19

República / Pilar Gassent, Madrid. CiU no ha conseguido la mayoría absoluta que creía al alcance de la mano y mucho menos la ‘mayoría excepcional’ que pidió Artur Mas durante la campaña para impulsar su proyecto soberanista. Los trece escaños menos cosechados por los nacionalistas catalanes respecto a 2010 -han bajado de 62 a 49- convierten en inexplicable y delirante la aventura soberanista en la que se han embarcado esta formación política y su líder, que ha personalizado el pulso con el Estado español para tener un ‘Estado propio’. Por el contrario, entra dentro de lo comprensible si se analiza en el contexto del coste político que los recortes y la austeridad han tenido para todos los presidentes que han concurrido a unas elecciones en los momentos más duros de la crisis.

Mas no ha hablado apenas de economía durante la campaña pero es lo que estaba en la mente de los electores. Ha apostado por la independencia -sin mencionarla de forma expresa- y los catalanes independentistas han optado por el original, ERC y CUP, y no por la copia. Es decir que, finalmente, Mas y CiU le han hecho la campaña a esas dos fuerzas políticas. En el polo opuesto, el de los españolistas, el PP apenas mejora -solo gana un diputado- y el PSC sufre una notable caída de ocho diputados -pasa de 28 a 20- mientras que Ciutadans triplica su representación parlamentaria sumando 9 escaños frente a los 3 que consiguió en 2010. Lo que apenas sufre alguna alteración es la correlación de fuerzas entre soberanistas y españolistas: si los primeros sumaban antes 82 escaños ahora tienen 87, mientras que los segundos han pasado de tener 49 a 48. El independentismo no logra los dos tercios de la Cámara (90 escaños) que necesita para hacer reformas de calado.

Con estos resultados, estamos ante un fracaso sin paliativos de CiU y sobre todo de su líder y candidato, Artur Mas, que adelantó las elecciones para paliar el previsible desgaste que hubiera sufrido en dos años más de políticas de recortes, que planteó los comicios como un plebiscito a su proyecto soberanista, que ha abogado por una mayoría ‘excepcional’ que le permitiera impulsarlo contra viento y marea y que no ha cesado de repetir que no renunciaría a él fuera cual fuera el veredicto de las urnas. Ha sido la victoria más amarga de Mas, que encabeza la fuerza más votada pero que ha perdido hasta doce escaños. “No me arrepiento de haber convocado las elecciones”, ha dicho el ‘president’ en su primera comparecencia una vez finalizado el escrutinio y pese al resultado claramente adverso. A su juicio, se necesitaba pasar por las urnas para saber dónde está cada cual y cuál es el reparto político, en este momento crucial, en Cataluña. Mas atribuye la pérdida de apoyos a la dureza de la política económica que se ha visto obligado a aplicar y, ante la constatación de que necesitará contar con otras fuerzas para garantizar la gobernabilidad, ha hecho un guiño clarísimo a ERC proponiendo abrir un periodo de reflexión, de contactos con otros partidos para que se hagan ‘corresponsables’. “La situación no queda fácil pero saldremos adelante”, ha terminado diciendo.

En el nuevo ‘Parlament’, habrá una amplia mayoría independentista si unimos los escaños de CiU y los de ERC. Los 50 de CiU y los 21 de los republicanos suman 71, que superan por tres la mayoría absoluta (68 escaños)  pero que, no obstante, quedan lejos de los 90 que representan los dos tercios de la Cámara necesarios para modificar el Estatut o reformar la ley electoral. Esos 90 tampoco se alcanzan añadiendo los 13 de ICV y los 3 de CUP. El gran compromiso de Mas, recordemos, es convocar un referéndum de autodeterminación, lo que sin el respaldo del Gobierno central sería ahora mismo inconstitucional.

En la noche electoral, desde el balcón del Hotel Majestic, ha vuelto a referirse al tema. “Intentaré llevar a cabo la consulta en la nueva situación a pesar de que es más compleja y tenemos mayorías claras en un sentido y en otro”, ha comentado. Y ha lanzado una advertencia: “Los que quieran abortar el proceso, que tengan en cuenta que tienen que saber sumar y restar porque la suma de las formaciones políticas a favor del derecho a decidir es muy mayoritaria en el Parlament”. No obstante, ha reconocido que “otra cosa es que vayamos consolidando las mayorías sobre el estado propio” y, en este sentido, ha señalado que “será necesario ir ampliando esas mayorías”. En principio, de sus palabras parece deducirse que la urgencia con la que lanzó su desafío soberanista ha perdido fuelle -aunque se resista a dar el pulso por perdido- sobre todo cuando los ciudadanos le han dicho en las urnas que hay otros problemas que les preocupan tanto o más que la independencia.

En contra de lo que pronosticaban los analistas, no parece que en el voto de los catalanes haya influido demasiado la campaña sobre la presunta corrupción de Mas que se ha aireado en la prensa durante los últimos días. En principio, se pensaba que podía haber jugado a su favor ya que los electores la interpretarían como un ataque personal contra el ‘president’ y como parte de una táctica de ‘juego sucio’ para cortocircuitar su proyecto soberanista. Todo indica que el miedo a un futuro incierto, el que se abriría con una Cataluña independiente, cuyo encaje en la UE no está nada claro y con unos efectos en la economía de la Comunidad que muchos temen que sean catastróficos, no ha sido el factor determinante, puesto que dos formaciones que defienden abiertamente la independencia, ERC y CUP, han salido muy beneficiadas de estos comicios.

La economía, más concretamente la política de recortes que ha llevado a cabo Mas en los dos últimos años y la que ya ha anunciado para la nueva legislatura sí que ha pesado en su revés electoral. Y en esta política de ajustes y austeridad el único apoyo con el que podría contar es el del PP, que hasta ahora le ha ayudado a sacar adelante sus Presupuestos. Ahora, no parece que esa experiencia se vaya a repetir tras las fractura que el órdago independentista del líder de CiU ha originado entre los populares y los nacionalistas catalanes. Y la cuestión es que tampoco parece probable que las demás formaciones independentistas -ERC, ICV y CUP- estén dispuestas a respaldar unas cuentas tan restrictivas como se prevé que pueden llegar a ser. A Mas solo le quedaría la alternativa de prorrogar los Presupuestos actuales y posponer el problema para el 2014.

De los tres partidos españolistas, el PP, el PSC y Cs, al primero se le auguraba un mejor resultado por haberse colocado en el polo opuesto al de Mas, defendiendo la pertenencia de Cataluña a España y rechazando de plano la celebración del referéndum. Más ambigua ha sido la postura del PSC, que sí respalda la consulta pero que no apoya la independencia. En su lugar, propugna un modelo federal para el Estado español. La indefinición que tanto se ha reprochado a los socialistas, la crisis interna del partido a nivel nacional y el mal recuerdo del tripartito han provocado que el PSC obtenga un mal resultado, con la pérdida de ocho escaños y de su status de segunda fuerza parlamentaria de Cataluña. Cierto es que las encuestas le auguraban una debacle mayor, con la pérdida de hasta diez diputados, pero el dato final es malo, se mire como se mire. En este caso, habrá que estar atentos a la repercusión que pueda tener la caída no solo en el PSC sino en el PSOE, que desde su batacazo en las últimas generales ha ido de derrota en derrota en las elecciones autonómicas aunque haya conseguido retener el Gobierno andaluz y reconquistar el asturiano gracias a los pactos con otros partidos. Y todo ello con un secretario general que no acaba de consolidar su liderazgo y que tiene por delante una complicada travesía del desierto hasta que se decida quién será el candidato a las generales de 2015.

La República de las Ideas, 25-11-2012

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