El triunfo de Obama acerca el rescate de España: vuelve la presión sobre Rajoy

Bruselas obligará a España a nuevos recortes

La noticia buena es que las incertidumbres sobre la presidencia de EE.UU. se han acabado. La mala es que ahora toca gobernar, y eso es lo que penaliza a España. Aunque sea de forma indirecta. La prima de riesgo (432 puntos básicos) se ha vuelto a situar en niveles de septiembre, y lo que es todavía peor: todo apunta a que la calma se ha acabado, al menos a corto plazo. No por causas endógenas relacionadas con un súbito empeoramiento de la actividad, sino por el contagio procedente de EE.UU. El rescate está más cerca tras la reelección de Obama.

La mayoría republicana en la Cámara de Representantes anticipa duras negociaciones sobre el recorte del gasto público al que debe enfrentarse Obama para cumplir con el techo de endeudamiento. Y que asciende, como se sabe, a algo más de cuatro puntos del PIB estadounidense. O lo que es lo mismo, es urgente un ajuste cercano a los 600.000 millones de dólares (unos 460.000 millones de euros) que, de materializarse en su totalidad, (probablemente al final quede en la mitad) abocaría a EE.UU. a una nueva recesión “con repercusiones perjudiciales para el resto del mundo”, como sostiene el último informe del FMI. Entre esas ‘repercusiones’ está un nuevo episodio de inestabilidad en los mercados financieros, aunque el ajuste sea gradual. En ningún caso se aplicaría de una manera total.

Tiempos de zozobra -al menos hasta enero- que explican la reacción de ayer al triunfo de Obama. Como sostiene un importante gestor de patrimonios, “los mercados habrían preferido un triunfo de Romney”, toda vez que su apuesta por el recorte del gasto público es más decidida. Sin embargo, en su opinión, no cabe esperar movimientos de fondo que alteren los fundamentos del mercado, acostumbrado a ‘sobrerreaccionar’ cuando se quiebran sus propias expectativas.

Su convicción parte de un análisis: la economía estadounidense -aunque sostenida en buena medida artificialmente por la Reserva Federal y los estímulos fiscales que ahora desaparecerán- muestra inequívocos signos de fortaleza (empleo, manufacturas o precios inmobiliarios), y tarde o temprano republicanos y demócratas tendrán que alcanzar un acuerdo sobre el llamado precipicio fiscal (fiscal cliff). Aunque en el interregno las dos partes saquen a relucir sus posiciones más extremas para sostener a su electorado. Sobre todo en el campo republicano, condenado a estar cuatro años más fuera de la Casa Blanca.

El problema para España -a las puertas de un posible rescate financiero- radica en que mientras ese acuerdo se materializa (la fecha límite es el 31 de diciembre) los mercados entren en ebullición. Y eso es letal para la prima de riesgo española. El Tesoro, al menos, ya ha cubierto sus necesidades de financiación para todo el año 2012 y las primeras semanas de 2013, lo que significa que dispone de margen de maniobra para ver si escampa. En este contexto, Economía, según las fuentes consultadas, será extremadamente prudente a la hora de apelar a los mercados. La consigna sigue siendo aguantar y ganar tiempo como sea en espera de una recuperación económica.

Más inflación, menos déficit comercial

La apreciación ayer del dólar respecto del euro es, por el momento, sólo una señal. Pero refleja lo que puede suceder si en su segundo mandato Obama hace una apuesta más decidida sobre el control del déficit una vez que se ha despejado su carrera política. No sería una mala noticia para España. Muy al contrario, ayudaría a equilibrar el déficit comercial, aunque tendría efectos adversos sobre la inflación, ya que los carburantes se pagan en dólares.

EEUU es prácticamente el único gran país que no ha iniciado un proceso de consolidación fiscal, al contrario que en la Unión Europea, donde los ajustes han deprimido la actividad económica en los países periféricos.

Esto supone que las presiones sobre la deuda española continuarán en coherencia con las malas perspectivas macroeconómicas dibujadas ayer por la Comisión Europea, y que no sólo certifican una contracción del PIB en 2012 y 2013 (del 1,4% anual), sino que reflejan la impotencia del Gobierno para reconducir el déficit público en un contexto recesivo. Las previsiones de otoño calculan que el desequilibrio fiscal se situará este año en el -8% del PIB, mientras que para los dos próximos Bruselas prevé un -6% y un -6,4%. Muy lejos, en todo caso, del -3% comprometido por Rajoy.

¿Qué significa esto? Pues que la Comisión Europea señala al Gobierno español el camino de nuevos recortes. Al menos, con Obama en el poder, la nueva Administración estadounidense podrá presionar a Alemania para que sea menos exigente con la austeridad en la UE. Otra cosa es que Merkel escuche al flamante nuevo presidente.

Carlos Sánchez, El Confidencial, 08-11-2012

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