Por desgracia, los derechos laborales ha

Por desgracia, los derechos laborales han ido cayendo en picado una vez trapicheada la Ley de Relaciones Laborales de 1976, que daba prioridad al empleo fijo, con el Estatuto de los Trabajadores (1980) que introducía veladamente una nueva era de precariedad. Cuatro años después, con el primer gobierno del PSOE, llegó la extensión de los contratos temporales donde no correspondía, y allí comenzó a abrirse la veda que se ha convertido en un festín para el capital a partir de la reforma pepera de este año. Negociación colectiva sometida a la decisión del empresario y de la Administración en apoyo del empresario; comités de empresa desarticulados; ultraactividad de los convenios neutralizada; contratos basura por doquier; rebajas salariales y despidos gratuitos… Degradación absoluta del trabajo, reproletarización y lumpenización de la clase trabajadora.

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