Señor Carreras, quizás sea catedrátic

Señor Carreras, quizás sea catedrático constitucional y vete a saber cuantas cosas mas, pero cuando uno deja que los intestinos nublen su mente, sucede que puede pasar a ser el mas lerdo de los humanos. Le recitaré a un clásico de su pais, aunque usted quizas no lo conozca» «No mendiquem el dret a ser lliures, dret que no es compra ni es ven. Poble que mereix ser lliures si no li donen s’ho pren». No vale la pena ni decirle quién lo escribió, sólo le diré que todos, y repito todos, los pueblos que lograron la libertad, debieron saltarse o modificar la «legalidad» vigente del momento, de otra forma aún estariamos en la edad media a merced de los señores y el resto como plebe esclava. Gracias a esto la sociedad ha avanzado y por ejemplo usted puede obtener y alardear de su cátedra. Este hecho sólo requiere que, quien quiere modificar la legalidad, sea y represente una parte considerable de la población y esto señor Carreras se lo que usted no digiere, porque en Cataluña hay hoy un clamor por el derecho a decidir el futuro de Catalunya. Fíjese que digo el derecho a decidir, pues el resultado final está por ver y el mismo se deberá respetar, tanto si va en un sentido como en otro. Esto usted tampoco parece entenderlo, excusando pobremente su oposición en la legalidad. Hablando del Constitucional, el más ilegal de los tribunales que ha actuado durante largo tiempo con mandatos caducados y prisionero (con la excusa de la legalidad) de los partidos políticos, qué tipo de legitimidad tiene este tribunal, fíjese que hablo de legitimidad, pues la legalidad nunca será tal si prescinde de la primera. O le parece legal, y sobre todo legítimo, los gobiernos de dictaduras del pasado como Hitler, Mussolini, Franco etc etc. O hay que encarcelar a toda la poblacion de la primavera árabe por infringir la «legalidad» y luchar por su libertad. Vamos señor Carreras, defienda sus ideas como hasta ahora en La Vanguardia (vea que hay libertad de expresión, no como en otras partes del Estado), pero hágalo sin reducirlo todo a la legalidad y al miedo, dé argumentos. Para finalizar le transcribo las palabras de un insigne español que con gran dosis de respeto dijo, “Creo que entre el pueblo vuestro y el mío hay demasiados lazos espirituales, históricos y económicos para que un día, enfadándonos todos, nos volviésemos las espaldas como si jamás nos hubiéramos conocido”. El orador proponía, entre Cataluña y España, una “unión libre de iguales con el mismo rango, para así servir en paz, dentro del mundo hispánico que nos es común”. Pero, a fuer de demócrata, añadió: “he de deciros también que si algún día dominara en Cataluña otra voluntad y resolviera ella remar sola en su navío, sería justo el permitirlo y nuestro deber consistiría en dejaros en paz, con el menor perjuicio posible para unos y otros, y desearos buena suerte, hasta que cicatrizada la herida pudiésemos restablecer al menos relaciones de buenos vecinos”. Eso si es política en mayúsculas, cuanta sensatez, sentido comun y respeto. Chapeau. Adeu

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