Mas, ignorado internacionalmente

Mas y Rajoy
 
A pesar de hacer todo lo que ha podido
Alfons Quintà.- Artur Mas está muy preocupado porque no obtiene ninguna muestra de tan sólo una minúscula simpatía por parte de ningún político o grupo político europeo, los cuales lo evitan, según informó a eldebat.cat una fuente de la Presidencia.

“El President Mas –dijo la fuente– ha hecho todo lo que ha podido para poder encontrarse o sólo fotografiarse con quién sea del mundo político internacional. El resultado ha sido nulo y nada indica que tenga que haber cambios”. Irónicamente, añadió: “Queremos entrar en un club, el de los Estados, del cual ahora no nos saluda ningún miembro”.

La fuente añadió: “En privado decimos que es por culpa del ministerio español de Asuntos exteriores, pero en realidad sabemos que no les hace falta. En todas partes, el rechazo de los contactados aparece de manera natural”.

¿España no es Europa?
Consultado un embajador español amigo mío, éste me dice que “nuestra tradición es la de no meternos en este tipo de temas. Si alguna vez un gobierno extranjero nos preguntara nuestra posición, le haríamos saber que es la misma que cualquiera puede encontrar en un diario que reproduzca las posiciones del gobierno español. No hay ningún secreto que esconder. Pero personalmente creo que no es bueno mezclar la política interna, sobre todo en periodo electoral, con la del Estado, que somos todos. La política internacional tiene que ser siempre serena, sobre todo cuando se hacen declaraciones de adhesión a la Unión Europea. ¿O es que, por azar, España no es un miembro fiel y activo de la Unión Europea?”.

Durante decenios, tanto la Generalitat cómo CDC no tuvo ni una apariencia de mecanismo real de política externa, ni tampoco una persona dedicada al tema. Era una prerrogativa que quería asumir de manera personal el propio Jordi Pujol, persona a quien pone muy nervioso ver que él, en realidad, no entiende ni pizca de política internacional, a pesar de que él se crea lo contrario.

En el pujolismo tardío, Pujol creó un embrión de oficina dedicada a este tipo de relaciones, así como algunas pretendidas “embajadas” que han resultado ser auténticas chapuzas. Por obra esencialmente de ERC, el Tripartito también se excedió en ello. La carísima y cien por cien inútil “embajada” de Nueva York y el papel del hermano de Carod, Apel·les Carod, al frente de la de París, son episodios que hacen llorar de vergüenza.

Obsesión fallida de Jordi Pujol
En su primer discurso de toma de posesión, en el lejano 1980, Pujol se refirió a la necesidad de tener una proyección exterior en cultura y relaciones comerciales. Aludió a París, que tenía que ser el paradigma de una comedia ridícula, con la Casa de Catalunya. Incluso los diarios nacionalistas no pudieron evitar admitirlo. El tema adoptó aires de vodevil.

Lo mismo pasó con la Casa de la Generalitat de Perpiñán, donde designó como jefa a Maryse Olivé, persona escandalosamente incompetente, capaz de falsear su minúsculo currículum. Olivé ha sido hace muy poco nombrada representante de la Generalitat en París. Se ha cumplido un adagio irónico anglosajón: “Cuando no puedas gestionar una empresa pequeña, inténtalo con una mayor”.

Desastres absolutos en París y Perpiñán
Fue Olivé quién promocionó como jefe de la sucursal de CDC en Perpiñán a Jordi Vera, antiguo dirigente de organizaciones terroristas marxista-leninistas. El pequeño microcosmo catalanista de Perpiñán ha ido a la baja gracias a un montón de pintorescos enfrentamientos con Vera. Éste ha acabado mal con todas las fuerzas políticas, pero siempre ha contado con una buena financiación, así como una magnífica relación con Germà Gordó, antiguo gerente de CDC y ahora secretario del gobierno de la Generalitat. Gordó tiene atribuidas por decreto de la Generalitat las relaciones con Perpiñán. Jurídicamente resulta incomprensible.

CDC, vista como la ‘Lega Nord’
Consultado por teléfono un antiguo miembro de la cúpula parlamentaria italiana, la fuente, un amigo mío con quien hablo a menudo, me ha dicho: “En Italia estamos vacunados contra fenómenos como Artur Mas, porque son demasiado comparables a la fallida ‘Lega Nord’ de Umberto Bossi. Veo a Mas como la antítesis de lo que necesita Europa”.

En cuanto a Francia, una alta fuente de CDC me dice: “Si Mas quiere ver a Hollande, lo primero que hará este será pedir información a sus servicios de información, que sin duda conocen bien el caso de Jordi Vera. Es algo elemental que yo siempre me había temido”.

Desprecio por nacionalidades minorizadas
En cuanto a movimientos de nacionalidades minorizadas o de identidades diversas, me dice la fuente: “Pujol siempre las despreció. Él creía que sólo tenía que hablar con dirigentes estatales, algo que consiguió muy poco. Mas también ha estado en la misma línea: no creo que sepa que haya movimientos bretones, o corsos. Ahora todos ellos están en una hora muy baja”.

Cuando Mas todavía era jefe de la oposición, el presidente del gobierno autónomo (en el exilio) de la Kabília (la región más amazigh de Argelia), Ferhat Mehenni, a quién había conocido en Argel, me dijo que quería conocer a Mas. Los presenté y nos reunimos en la sede de CDC en el Parlament. Mas bordeó de muy cerca la mala educación. No mostró interés alguno. Ninguna pregunta, ninguna sugerencia, ningún detalle. Fue una de las peores reuniones a las que he asistido en mi vida. Mehenni es un elemento importante en la lucha contra el fundamentalismo y a favor de la democracia en Argelia. Ha sido recibido al más alto nivel en muchos Estados democráticos.

Viajes caros y pintorescos de Pujol
Un aspecto pintoresco y final de la ridícula visión del mundo que siempre ha dominado en CDC son los inefables viajes al extranjero de Jordi Pujol, siendo presidente de la Generalitat. Nunca quise ir a ninguno, a pesar de haber sido invitado y la presencia de montañas de periodistas. Muchos de estos aportaban anécdotas jugosas y también ridículas. Era una comitiva tan inmensa –y, por lo tanto, cara– que las policías de los aeropuertos siempre se pensaban que se trataba del jefe de Estado de una gran potencia. De hecho, en cuanto a gastar dinero, la confusión estaba justificada. Después han venido los recortes, los nuestros.

Todo ello explica las aberrantes manipulaciones de la prensa subvencionada cuando algún diario internacional se refiere a Catalunya. Algunas traducciones y muchos titulares tiran de espaldas. La realidad es otra. Así, hace unos años, cuando Pujol estaba a punto de dejar de ser President, fui a almorzar con John Darntonn que había sido mi jefe en ‘The New York Times’ y entonces era jefe de la sección de Internacional (unas cien personas).

Al empezar la comida le dije que Pujol mandaba desde hacía 23 años. Al oírlo me dijo: “Hablemos de otra cosa, ya no me interesa”. ¿Qué dirá cuando le diga que Mas todavía quiere hacer durar lo que siempre ha sido un populismo barato, sin pies ni cabeza, ni pensamiento, ni normas morales? Vaya, que, como también decía Franco, el mundo no sabe ver que somos su salvación.

eldebat.cat (19.10.2012)

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