Éxito electoral, fracaso político

Para el régimen autoritario del tte. coronel, los procesos electorales no representan una alternativa para cambios, sino para relegitimar su proyecto político, así como para eternizarse en el poder

Jamás habíamos presenciado en una elección venezolana mayor despliegue de abusos y ventajismo por parte de gobierno alguno

Venezuela acaba de celebrar el pasado 7 de Octubre una de las elecciones más concurridas en términos de participación ciudadana, pero al mismo tiempo la más perversa de su historia. Concurrida, pues solo el 19.4% se abstuvo de participar en el acto comicial,  pero al mismo tiempo perversa pues no se trató del enfrentamiento político de dos candidatos, de dos visiones de país, sino la de un candidato en contra de un Estado todo poderoso. Jamás habíamos presenciado en una elección venezolana mayor despliegue de abusos y ventajismo por parte de gobierno alguno.

La campaña se caracterizó por un discurso descalificador, demagógico y maniqueo por parte del tte. coronel que, aunado al uso indiscriminado de los recursos del Estado, fue alcahueteado por la mayoría de los integrantes del Consejo Nacional Electoral (CNE). Organismo que lejos de jugar su papel como árbitro electoral, se transformó en alcahuete del inquilino de Miraflores dispuesto a complacerlo en todas sus exigencias, aún en aquellas que constituían violaciones de normas y disposiciones legales establecidas en la Carta Magna y la Ley Electoral. Se distinguió por el chantaje e intimidación a los trabajadores del Estado (2,4 millones que representan aproximadamente el 8% de la población), así como a los sectores populares, mediante memorandos internos o simples convocatorias que exigían la asistencia a los actos del tte. coronel en sus aspiraciones reeleccionistas y la amenaza solapada o abierta de perder sus puestos de trabajo o beneficios sociales (becas, viviendas, etc.) de no votar por el vocinglero del Palacio de Misia Jacinta.

Además, por una nauseabunda guerra sucia de manufactura gobiernera que implicó amenzas de una guerra civil, la compra de conciencia de tránsfugas políticos (de Lima, Ojeda, Cermeño, Escarrá, etc.), el soborno de organizaciones políticas (UDEMO, VBR, MAPVE, Piedra, PANA) a fin de que le retiraran el apoyo a la candidatura de Capriles, así como el falsear documentos con la finalidad de crear el pánico entre los sectores más humildes de la población. Pero además, hubo un manejo obsceno de los medios comunicacionales. Incontables horas de cadenas de radio y televisión fueron utilizadas por el tte. coronel para hacer proselitismo político a favor de su reelección, ante la mirada complaciente de la mayoría de los integrantes del  CNE, quienes se negaron a regular las mismas.

Los resultados evidencian una victoria electoral del tte. coronel (55,25% versus 44,13%) que le permitió reelegirse por otros 6 años más. Es importante señalar que esta victoria numérica, al mismo tiempo constituye una derrota política para el socialfascismo bolivariano en términos de crecimiento y consolidación como proyecto. A pesar de haberse gastado cientos de millones de dólares en una campaña electoral destinada a la profundización de una fe ciega hacia la figura del líder y a la creación de un mito en torno a la imagen del tte. coronel (corazón de la Patria), el socialfascismo bolivariano solo creció en 827.884 votos con respecto a las elecciones presidenciales del 2006, mientras que la alternativa democrática aumentó su caudal electoral en 2.207.109 votos.

La oposición ha ganado terreno en el escenario electoral. Afirmar que los 8.136.964 de venezolanos que votaron por el tte. coronel lo hicieron por el socialismo, o que los 6.499.575 que no lo hicieron por él son oligarcas, pitiyankees, burgueses y apátridas no pasa de ser una nueva cantinflada política del iletrado de Miraflores. Para el régimen autoritario del tte. coronel, los procesos electorales no representan una alternativa para cambios, sino para relegitimar su proyecto político, así como para eternizarse en el poder. El 7 de Octubre no constituye una derrota fatal para la alternativa democrática del país, ni un gran triunfo para la barbaridad histórica del socialfascismo bolivariano.

José Rafael López Padrino, Soberanía, 16-10-2012

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