Un periodista llama hoy “cotilleo de a

Un periodista llama hoy “cotilleo de altura” a las memorias de Bono. La definición también le vendría perfecta a esta pareja de artículos, siempre que rebajáramos la supuesta altura, ya que en algunos momentos el nivel es sencillamente rastrero. Salta demasiado a la vista la intención insidiosa y la mal disimulada envidia de quien no alcanzó a medrar mucho en el PC, donde fue militante (hay que recordarlo, porque la transfiguración de antiguos comunistas es un fenómeno deslumbrante). Y hablando de medrar, resulta patética la obsesión de G. Morán por acusar de vendidos y trepas a sus colegas de la prensa, precisamente él, que escribe a sueldo de La Vanguardia para lanzar mierda contra la izquierda desde una fingida posición radical. No diré que el artículo carezca de interés; pero una de sus facetas de interés es precisamente el ser un modelo de insidias, chismorreos malintencionados, injurias interesadas y subjetivas, muchas veces faltas del menor rigor ni fiabilidad; un ejemplo delicioso de afirmación estúpida es esa de que Carrillo: “Nada de lo que dijo nunca se lo creyó” (!) por lo visto la pedantería de este señor llega al extremo de saber todo lo que pasa en la cabeza de los demás. Al menos, la muerte de Carrillo, le ha permitido a G. Morán escribir de algo relacionado con la actualidad y dejar por unos días sus torpes monsergas de mal crítico aficionado sobre libros y películas. Porque, de la derecha en el poder… ¡ni tocarla!; de Cataluña y de CiU en el poder… ¡ni mentarlo! De la corrupción, de las locuras separatistas de Mas ¡chitón! ¡Faltaría más! No le paga LV/ CiU para eso, sino para lanzar insidias contra la izquierda cada vez que hay ocasión.

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