El problema, como el del nacionalismo,no

El problema, como el del nacionalismo,no creo que se acabe con un referéndum. Un primer supuesto, inaceptable para los nacionalistas es el sujeto constitucional de la soberanía, que lo detentan todos los ciudadanos españoles por igual.Esto quiere decir que, en cualquier hipótesis de separación de los nacionalistas,ha de procederse a auna reforma constitucional del artículo 2, que requiere mayoría de 2/3 de las dos Cámaras,disolución de las Cortes,elecciones, aprobación de la reforma por ambas Cámaras por mayoría de 2/3 y finalmente un referéndum nacional vinculante.Eso significa darle la palabra al resto de los ciudadanos españoles. Tal y como están las cosas sería más probable que una mayoría de ciudadanos españoles abogaran porque se separaran de una vez los nacionalistas y dejaran de ahondar la crisis de la democracia que no que los independentistas tuvieran mayoría en Cataluña.Pero, repito, el problema es que pienso que los nacionalistas no aceptan ni esos valores ni ese procedimiento constitucional y, en ese supuesto y aplicación de la ley democrática, no hay otro recurso que el artículo 155. Es una obviedad en las constituciones democráticas y los Estados federales. Por otra parte, convendría informar de la deslocalización industrial que ha padecido Quebec y de la situación política en que se encuentra.El dictamen del T. C. de Canadá no ha zanjado, pues, la cuestión, porque quizá, ya digo, el problema no sea exactamente ese. Recordemos la fantasmada de Padania, al quedar sin cobertura constitucional ni política. El problema ahora es afirmar sin ambages que cualquier convocatoria de elecciones autonómicas de signo plebiscitario y constituyente es algo inequívocamente anticonstitucional, un ataque en torda regla a la democracia en España. Las CC. AA., bajo ningún concepto, son sujeto de soberanía.

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