La deriva nacionalista-secesionista de l

La deriva nacionalista-secesionista de la izquierda española es doble. De una parte, nos encontramos con el escaso calado del PSOE en Cataluña -donde la tradición anarcosindicalista imperaba- hasta la época de la Guerra Civil, y la organización de los primeros partidos comunistas por parte de intelectuales que procedían del republicanismo catalanista antes que del marxismo. Por otra parte, nos encontramos con la tendencia de los dirigentes del PCE, a partir de Santiago Carrillo, a ser comprensivos con las reivindicaciones nacionalistas regionales pensando, torpemente, que convenía incluir todas las voluntades posibles dentro del proyecto político comunista. Las referencias doctrinales, sin embargo, eran muy distintas. Marx y Engels despreciaron estos movimientos separatistas -presentes durante las revueltas cantonalistas en España o en la Guerra de Secesión norteamericana que contaron con las críticas de los dos pensadores alemanes- y los diferenciaron claramente de las luchas de liberación nacional que estaban librando Irlanda o Polonia. Lenin redujo su teoría de la autodeterminación de los pueblos a las colonias, países invadidos y grupos étnicos perseguidos o segregados, y apuntó con claridad que este principio autodeterminista no podía aplicarse en el seno de los países occidentales, en los que ya se habían producido las revoluciones burguesas que habían dado origen a los Estados nacionales contemporáneos. No me creo que los Nin, Compte, Comorera o Maurín no se leyeran pormenorizadamente el famoso libelo de Lenin. Más bien, llevaron a su terreno una teoría que, manipulada de tal manera, ha contribuido fatalmente a destrozar el marxismo y el socialismo en España. No sólo desde el punto de vista de los partidos y de la política activa, sino también en el plano teórico. Ahí tuvimos al mayor intelectual marxista español, el llorado Manuel Sacristán, incapaz de destapar este engaño. Fueron otros intelectuales honestos, como Jordi Solé Tura, Alfons C. Comín o Joan N. García-Nieto, quienes, desde las filas del catalanista PSUC, desentrañaron el verdadero cariz reaccionario del nacionalismo catalán, se dijera o no de izquierdas, y lo hicieron analizando el discurso y las políticas asimilacionistas culturales aplicadas sobre la inmigración llegada desde otras partes de España. Nos toca a nosotros, muy modestamente, retomar el testigo dejado por estos últimos.

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