“No renunciaré a mis convicciones”

El exconsejero de Educación de la Generalitat, Ernest Maragall (Efe).

Ernest Maragall reta al PSC a que le expulsen: “No renunciaré a mis convicciones”

La familia declara la guerra a su partido

Antonio Fernández.- El pacto fiscal catalán ha creado una agria polémica dentro del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) que ha situado en el ojo del huracán a Ernest Maragall, exconsejero de Educación de la Generalitat y hermano del expresidente Pasqual Maragall. Primero fue la esposa del expresidente, Diana Garrigosa, que, descontenta con el trato que le dio el partido a su esposo, rompió públicamente el carnet. Luego, fue Pasqual, que abandonó la presidencia y más tarde la militancia, creando su propio partido. Y ahora le toca el turno a Ernest, alineado tradicionalmente con el sector catalanista del PSC. La polémica, en esta ocasión, llegó porque en el pleno sobre el pacto fiscal de la semana pasada, Ernest votó a favor de la creación de una Agencia Tributaria propia para Cataluña, punto en el que su partido propugnó la abstención.

Consecuencia de ello, fue una carta enviada este mismo lunes por el secretario de Organización del PSC, Dani Fernández, en la que le pedía una reflexión sobre si debe entregar el acta de diputado, debido a que en las últimas semanas votó en contra de las consignas del partido en dos votaciones importantes: la de Eurovegas (Maragall se opone a su instalación en Cataluña) y la del pacto fiscal.

Lo que no voy a hacer es renunciar a mis convicciones. Yo creía que valía la pena dar el siguiente paso, que se podía plantear la posición de cada uno sin riesgo y sin renunciar a nada. Además, con mi voto en el tema del pacto fiscal no había porqué renunciar a las demás enmiendas que había planteado el partido y que yo también apoyé. Ahora, entiendo que la dirección preferiría que fuese yo mismo el que tomase una decisión, pero eso no va a suceder. El PSC es tan mío como suyo. Estamos todos ahí. Las siglas, la historia, el patrimonio social y político es compartido. Y estamos todos ahí como para que ahora yo renuncie a ello”, señala Ernest Maragall a El confidencial.

En otras palabras, que no renunciará al acta de diputado ni a cambiar su estrategia. ”Estoy dispuesto a hablar y entonces veremos si realmente quieren diálogo o están instalados en esa postura. Por mí no hay problema”. En este sentido, subraya que se trata de una “posición política, donde la distancia entre nosotros es muy visible pero a la vez muy corta”. Para el dirigente socialista, lo que se debe es “contar con todas las opiniones y tratar de entendernos”.

En la carta enviada a Dani Fernández, le dice también textualmente: “Sé claro: Me estás pidiendo que marche, que desaparezca del grupo [parlamentario] y, se entiende, del propio PSC. Pues, bien, es obvio que no puedo, ni remotamente, aceptar ni acoger esta amable sugerencia. No sin que formalicéis y substanciéis las graves acusaciones que incluyes en tu carta sobre mi actuación y sobre una supuesta falta de incoherencia personal, ética y dignidad políticas. Son acusaciones demasiado graves como para pasarlas por alto”. Y es que la dirección socialista le acusa de ir por libre, de alinearse con sus rivales y de haber cambiado de posición en temas como la Ley de Educación. Maragall es duro. Se opone al silencio disciplinado en cualquier tema: “Eso sí que sería absolutamente vergonzoso e incompatible con cualquier consideración sobre la ética y la dignidad políticas”. Y termina con una contundente afirmación: ”No tengo ninguna intención de renunciar a mi condición de miembro del Grupo Parlamentario Socialista .Y pienso ejercer todos los derechos que me corresponden en mi defensa”.

Maragall denuncia también a El Confidencial  “una progresiva desconexión de los partidos con el sentir de la ciudadanía, lo que puede provocar una cierta renuncia a actuar en nombre de determinada concepción de España”.

El punto débil del proyecto

También destaca que las mayores diferencias que mantiene con el proyecto del PSC “es en la letra, en posiciones de fondo históricas. Pero cuando hemos intentado traducir este principio y abordar reformas de fondo, sucede lo que sucede”. Eso, en parte, se debe a la beligerancia y rechazo que existe contra el catalanismo en el resto de España. “Incluso desde las filas socialistas, aunque su rechazo no es con tanta agresividad como el provocado por la derecha en los últimos cinco años. Ése es el punto débil de nuestro proyecto. Lo que debemos es desarrollar un discurso alternativo sobre la concepción de España, un discurso que sea más atractivo y estimulante para la ciudadanía”.

Ese discurso, no obstante, ya rebasa los límites de lo que sería “la seducción o la convicción” de los ciudadanos y llega más allá, a reformas profundas “que se traducen en reformas constituciones o el establecimiento de mecanismos bilaterales. O en la consecución de un pacto fiscal”. Para Maragall, esa indefinición refleja “una incoherencia y eso hace no sólo que no avancemos, sino que podamos ir hacia atrás”.

En esta coyuntura, una de las asignaturas pendientes es la relación de PSOE y PSC. Y Ernest Maragall es de los que propugnan la creación de un grupo parlamentario propio para los socialistas catalanes. ”Sería mejor para el PSOE. El PSC tendría así más nitidez, más visibilidad, voz y voto propios y eso significaría enriquecimiento del PSOE. No sería una dificultad añadida, al contrario. En la actualidad, no salimos en la foto, no existimos. Se pueden discutir los acentos. Pero si no abordamos la cuestión se corre el riesgo de que Cataluña acaba renunciando a creer que tiene ante sí un campo político completo”.

El Confidencial (1.08.2012)

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