No es cuestión, digo yo, de darnos con

No es cuestión, digo yo, de darnos con el látigo y echarnos ceniza en la cabeza como si fueramos antiguos penitentes por haber caído en una euforia de un consumismo sin fin. Eso es idealizar el ser humano de por sí. Aquí lo que se trata que es que quieramos que pagamos los platos rotos los de abajo y, en cambio, los principales causantes del desastre, los de arriba, librarse de todo castigo y darse la vidorra a costa de ingentes cantidades de dinero público como está pasando desde hace 4 años. Lo que pasa es que esto ya no da para más y los vampiros de la troika, ahora sí, están, y estarán, del todas, todas por estos andurriales para desgracia nuestra. Sí, coincido con Antonio en que, de la manera que sea, no podemos quedarnos con los brazos cruzados esperando que ya no nos dejen, siquiera, con lo puesto.

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