Hay que aprender a diferenciar el esclav

Hay que aprender a diferenciar el esclavismo de la prostitución. Las chicas de la casa de campo y las de la mayoría de clubes de alterne, vienen engañadas o forzadas y son obligadas por mafias a prostitutírse para pagar una deuda que no existe.Ahí puede haber de todo en lo que a pedofilia y violencia se refiere. Existe otra rama de la prostitución y es mucho más amplia de lo que se quiere hacer ver por los/as «moralistas» que son las mujeres que se prostituyen voluntariamente, OJO, voluntariamente no quiere decir porque les guste hacerlo, sino porque necesitan el dinero muchas veces, otras porque sacan un buen partido de su liberalismo sexual y esto les permite tener una buena calidad de vida… Este mundo abarca a las prostitutas y escorts llamadas independientes y son ellas las que fijan sus horarios, prácticas y precios. Me molesta cuando pienso que nuestros bienamados moralistas, salvaguardas de la integridad y la ética humana, exijan desde su pedestal de pulcritud y asepsia ideológica la prohibición de la prostitución por el bien de las «pobres putillas incultas». Me parece que la mayoría de ellas tienen más dignidad ejerciendo que los lectores de McMafia y El silencio de la inocencia criticándolas desde un confortable sofá por intentar salir adelante. Al precio que sea.

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