La tontería nacional de Catalunya

Viñeta

Han escrito un manifiesto en el que piden que el alioli sea considerado salsa nacional

Yo creía que, con una bandera, un escudo y un himno, un país ya tiene suficientes símbolos y no necesita ninguno más. Símbolos para respetar o para quemar, según convenga en cada momento de la historia. Pues se ve que estaba equivocado. Ahora, mira tú por dónde, además de la bandera, el escudo y el himno, los catalanes necesitamos otro símbolo: una salsa nacional, convenientemente reconocida como tal por el Parlament. No es broma. En la aldea de Creixell, en el municipio ampurdanés de Borrassà, celebran desde hace años una feria y una fiesta del alioli, y este año han escrito un manifiesto en el que piden que el alioli sea considerado salsa nacional catalana. En la página web de la Fira de Creixell recogen firmas para impulsar esa petición.

¿Por qué tiene que ser el alioli salsa nacional de Catalunya? Es una salsa que se prepara en muchos lugares del mediterráneo occidental: en Andalucía, en el País Valenciano, en Occitania, en Liguria, en Calabria, en Sicilia… ¿Qué tiene de intrínsecamente catalán, el alioli? Nada. Por el mismo precio, todos esos otros lugares podrían pedir convertirla en su salsa oficial y nadie les podría negar el derecho. Pero no lo hacen porque aún no han perdido por completo la chaveta y les quedan dos dedos de frente. Puestos a buscar una salsa intrínsecamente catalana, lo sería mucho más el romesco. Pero es que el romesco tampoco se merece la zafiedad indigna de ser declarada salsa nacional de Catalunya. ¿De verdad creen que el Parlament tiene que perder el tiempo en chorradas como esa? Tras la salsa nacional de Catalunya, ¿qué propondrán? ¿La sopa nacional de Catalunya? ¿La ensalada nacional de Catalunya? ¿El asado nacional de Catalunya? ¿El arroz nacional de Catalunya…?

A menudo, este país sufre unos ataques de barretinismo barato que te ponen la piel de gallina. Hace unos cuantos lustros, a unos iluminados se les ocurrió que, como hay una tortilla a la francesa y una tortilla a la española, no podía ser que los catalanes no pudiésemos exhibir, orgullosos, una tortilla a la catalana, e impulsaron un concurso para crear una. ¿Cambiará algo en el mundo, en la gastronomía o en el mismo alioli, el hecho de que le otorguen el título de salsa nacional? Más les valdría invertir el esfuerzo en intentar que los aliolis de la inmensa mayoría de restaurantes catalanes dejen de ser una vergüenza y sirvan alioli de verdad, bien hecho y sin añadidos para ligarlos. A menudo nos quejamos de que los estados que nos tienen emparedados son perversos y se nos mean en la boca, pero es que, cuando no son ellos los que se nos mean, nos meamos nosotros mismos en ella. Este es uno de esos casos. ¿A santo de qué es necesario que Catalunya instaure una salsa nacional oficial? Daría risa si no diese pena.

Quim Monzó

La Vanguardia (24.05.2012)

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