El prostíbulo de Europa

La Rosana, en el descampado dónde trabaja

Ni el tripartito ni CiU han conseguido acabar con la prostitución en las carreteras

La carretera entre Martorell y Terrassa está llena de putas. En realidad toda Catalunya está llena de putas. Incluso hemos salido en el New York Times. Al menos hemos salido por algo.

Rosana, el nombre es ficticio, trabaja desde las once de la mañana hasta las seis o las siete de la tarde. De dos a seis clientes para 100 o 120 euros al día.

– Yo lo que quiero, en vez de follar, es hacerle unas preguntas.

Sin bajar del coche me lleva por un camino de tierra hasta un descampado.

Ruido de coches al otro lado

– ¿Cuánto me cobraría?
– 30
– ¿30 para hacer qué?
– Todo
– ¿Todo qué es?
– Chupar y follar

Hay algo que no diferencia mucho al tripartito y a CiU: la prostitución en la calle. El Govern aprobó el pasado mes de marzo un nuevo plan de seguridad que trata de evitar, entre otras cosas, la actividad sexual al aire libre a base de multas. Pero plantea problemas porque hay carreteras de titularidad estatal. El lío de las competencias.

– ¿Cuántos clientes acostumbra a tener cada día?
– A lo mejor vienen dos, tres, cuatro, cinco, seis
– ¿Por qué se dedica a esto?
– Porque están muy mal las cosas, hay mucha crisis

En Barcelona, Xavier Trias quiere echar también a las señoras putas de la calle. Incluso le han montado una manifestación en la Plaza Sant Jaume. El alcalde debe recordar que el principio del fin de Jordi Hereu fue el día que unas putas trabajando en la Boqueria fueron portada en El País.

– ¿Cuánto tiempo hace que se dedica a esto?
– Hace 20 años
– ¿Siempre en la misma zona?
– Sí

De hecho, el primero que intentó regular la prostitución en Catalunya fue el entonces consejero de Interior Xavier Pomés -ahora le ha caído el muerto del Hospital de Sant Pau- que, en agosto de 2002, publicó un Decreto para regular al menos «los locales de pública concurrencia donde se ejerce la prostitución» (1).

– ¿Usted es partidaria de estar en la calle o estaría mejor en un local?
– En un local, para las chicas jóvenes.

Después, ya con el tripartito, la consejera Tura. Incluso visitó un prostíbulo de l’Empordà y, en enero de 2006, intentó coger el toro por los cuernos. Pero no tuvo suficiente apoyo ni siquiera dentro del mismo gobierno (2). Después Maragall lo disolvió antes de tiempo. En el segundo tripartito, la consejera fue desviada a Justicia para que Joan Saura pudiera hacerse cargo de Interior.

– ¿Le puedo preguntar la edad? Es la pregunta que no hay que hacer nunca a una señora
– 52
– ¿No se ha planteado canviar de trabajo?
– De momento, no
– ¿Casados, solteros?
– Viene de todo

El catedrático de Columbia Xavier Sala i Martín ya propuso en 2008 legalizar la prostitución para «combatir la trata de blancas» y por el riesgo para la salud (3). Rosana está de acuerdo.

– ¿La prostitución tendría que ser legal?
– Sí, se acabaría
– ¿Se siente explotada sexualmente?
– No, no, no. Lo hago porque lo necesito para mi casa

El periodista Ramon Rovira, que ha preferido quedarse en el BancSabadell en vez de asumir la dirección de TV3, también lo decía en un artículo años atrás: «En una sociedad tan reglamentada, parece increíble que no haya una norma que regule una actividad tan sórdida y degradante como la prostitución en las carreteras». «El tema -añadía- es la explotación de chicas que se esconde detrás. Y de paso decidir si la imagen que se quiere dar del país es la de un burdel a cielo abierto» (4)

Rosana, en efecto, trabaja en un descampado detrás de unas árboles, separada por una especie de valla para preservar la intimidad. Si se puede hablar de intimidad en estos casos. Hay dos sofás. Uno de ellos en la sombra. El otro, a pleno sol.

– ¿La gente le pide cosas muy raras?
– Viene de todo, pero yo hago lo normal
– ¿Media horita?
– Media hora, no. Media hora me tienen que dar más dinero
– ¿Cuanto?
– Cincuenta o sesenta
– ¿El horario laboral?
– Vengo a las once y me voy a las siete, seis y media.
– ¿Come aquí?
– Claro
– ¿Que se trae, un bocadillo?
– Un bocadillo, fruta
– ¿A las once ya hay gentre que queire follar?
– Sí viene gente, sí

Acostumbrado a las ruedas de prensa del Parlament, cuesta mucho más entrevistar a una señora que se dedica a este trabajo:

– ¿Considera que es un trabajo degradante?
– Muy duro, muy duro
– Tampoco tiene que ser fácil follar con alguien que no conoces de nada
– Fácil, no. Lo tienes que hacer porque mira
– ¿Si fuése político qué haría?
– Dejaria las cosas como están

Pero no sé si lo dice en general o por su sector ahora que el Govern quiere empezar a poner multas.

– ¿Se ha notado la crisis?
– Hombre, claro
– ¿En su sector también?
– Antes se trabajaba más

Termino con un detalle logístico:

– ¿Cómo viene hasta aquí?
– Me traen
– Muchas gracias por atendernos. Iba a decir feliz jornada pero no sé en este caso
– Está muy mal todo, la gente no tiene dinero, no suben a la carretera porque no tienen.

Después todavía saldremos del coche y me enseñará el lugar de trabajo. Los sofás están desguazados. En la misma carretera, de unos quince kilómetros, hoy he contado media docena de prostitutas. Y aún.

– ¿Condón o sin?
– Con preservativo, con preservativo
– ¿Quién lo pone, el cliente o usted?
– Yo lo pongo

Aún recuerdo que el anterior gobierno decidió suprimir el requisito del control sanitario preventivo de las prostitutas porque consideraba que, en la práctica, «se utilizaba sólo como reclamo» y que los preservativos «es el mejor método para prevenir enfermedades de transmisión sexual «.

– ¿Va al médico de vez en cuando?
– Claro,claro
– ¿Antes estaba regulado por la Generalitat?
– Sí
– ¿Ahora no, verdad?
– Ahora no

Estamos en la frontera entre el Baix Llobregat y el Vallès Occidental, pero de hecho hay un montón de comarcas con putas en las carreteras, sobre todo en las comarcas de Girona. Por ejemplo, en la carretera entre Vilobí y Santa Coloma de Farners, en sólo cuatro kilómetros hay tres, que incluso saludan. Entre Santa Coloma y la entrada del Eix Transversal, que son unos dos kilómetros sentido Olot hay dos más desde primera hora. Y dirección a la Costa Brava hay un montón.

De hecho, La Jonquera se ha convertido en una de las capitales sexuales de Europa. Nada que envidiar a Amsterdam o Hamburgo. Tienen cuatro grandes prostíbulos: el Madam s, el Baby Doll, el Dallas y la Paloma Blanca sin que el ayuntamiento haya podido hacer nada.

El entonces alcalde de esta localidad, Jordi Cabezas, de CiU lamentaba hace dos años que «la prostitución está regulada en Francia y Bélgica, y si usted va a Holanda encontrará prostitución en el centro de la ciudad, pero siempre estará regulada. Lo que pasa en La Jonquera es una vergüenza para Catalunya. Piense en la imagen que damos cuando alguien entra en Catalunya y lo primero que ve son mujeres en la calle ofreciendo sexo» (5).

En las últimas elecciones municipales debió perder la alcaldía porque ahora, en el google, sale como ex alcalde, pero este señor toca. Hace poco aún decía que «querer acabar con la prostitución de carretera multar a prostitutas y clientes es no hacer nada».

Como en otros casos -por ejemplo la inmigración-, las administraciones suelen descargar en los ayuntamientos con la excusa de la autonomía local. Al menos, Catalunya se ha convertido en una potencia en algo: en comercio sexual.

NOTAS

(1) Decreto 217/2002, de 1 de agosto, DOGC núm. 3695 – 08/08/2002
 
(2) El Periódico: «Las dudas de la izquierda tumbaron el ‘plan Tura’ para regular la prostitución», 7 de septiembre de 2009

(3) La Vanguardia: «Outsourcing sexual», 17 de septiembre de 2008

(4) Avui: «Señoras que fuman y te llaman de tu», 1 de junio de 2010

(5) 21 de febrero de 2010

(6) Nota de prensa del Departamento de Interior, 31 de agosto de 2010

e-notícies (24.05.2012)

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