Gracias sinceras, Extraviado. A pesar de

Gracias sinceras, Extraviado. A pesar de tu alias, tus indicaciones me han orientado y me han abierto los ojos. En aquellos años yo andaba por otros lares y no leía La Vanguardia. Ahora puedo entender lo que me resultaba incomprensible: cómo personas de buen criterio expresaban con frecuencia tan buen concepto hacia un artículista que para mí era en general un bodrío de pedantería y oportunismo. Y no sólo en sus artículos; uno de sus últimos libros le retrata como un farsante de cuerpo entero (creo que alguna vez he puesto el link de una crítica fundamentada y demoledora: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=63063). Viendo sus artículos de hace dos décadas, coincido plenamente con tu conclusión: ¡cómo se ha echado a perder, cómo caido este señor! Gracias de nuevo.

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