La ficción catalana

 Viñeta de Mingote

[NOTA de ACP -Antonio Mingote, autor de esta viñeta, acaba de morir (3 de abril de 2012). Sirva esta nota de sencillo homenaje a uno de los mejores dibujantes humoristas del país]

Se podría elogiar la Fiesta, hablar de la libertad individual cercenada por el Parlament o criticar la política de la identidad y el animalismo que se percibe en la prohibición de los toros

La Federación de Entidades Taurinas de Cataluña ha presentado casi 600.000 mil firmas —150.000 se han conseguido en Cataluña— en el Congreso para respaldar una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que pretende que la Fiesta sea declarada Bien de Interés Cultural. No hay que ser muy perspicaz para conjeturar que con dicha ILP se busca que la Fiesta vuelva a Cataluña dejando sin efecto la prohibición del Parlament. La noticia se presta a diversos comentarios. Se podría elogiar la Fiesta, hablar de la libertad individual cercenada por el Parlament o criticar la política de la identidad y el animalismo que se percibe en la prohibición de los toros. Por cierto, el correbous sigue ahí al tener el certificado oficial de catalanidad. En cualquier caso, la presentación de la ILP protaurina sirve para poner en evidencia una manera de hacer en Cataluña —mejor, de tomar decisiones— que no cuenta con la realidad.

En la política catalana existe la mala costumbre de resolver sobre determinados asuntos sin las necesarias garantías legales y políticas. Sucedió con el Estatuto —probablemente también con la Ley de Educación de Cataluña— y ha vuelto a pasar con la prohibición de la Fiesta. Estas leyes se aprobaron sin el respaldo de la legalidad vigente y sin los pactos políticos —internos y externos— que hubieran garantizado el tránsito pacífico por las instituciones. ¿La razón? La mayoría de partidos catalanes viven sumergidos en la siguiente ficción: se otorgan un poder de decidir que no les corresponde. Así de sencillo. Así de irresponsable. Esa ficción —ese jugar a ser Estado— acaba dañando la imagen de Cataluña y perjudicando los intereses de los catalanes. Quien sale ganando es la cultura de la queja propia del nacionalismo catalán. Si, finalmente, la Fiesta vuelve a Cataluña gracias a una decisión del Congreso, el victimismo estará servido. No respetan las decisiones del Parlament, dirán. Algún rédito sacarán de ello. Eso es lo que les interesa con la Fiesta.

Miquel Porta Perales

ABC (30.03.2012)

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