Nubarrones en el horizonte (2)

Croquis 

El presidente de Estados Unidos declaró específicamente que «todas las opciones están sobre la mesa» y que la opción final incluye el «factor militar»

La publicación del informe del grupo de vigilancia de la ONU a finales del 2011 espoleó un debate latente durante los despertares árabes sobre el grado de agresividad con que EE.UU. y sus aliados, Israel en particular, deben actuar para detener el sospechoso programa armamentista de Irán. Amplios informes de los medios de comunicación en Israel han indicado que el primer ministro Netanyahu sopesa de nuevo la posibilidad de un ataque contra las instalaciones nucleares de Irán, mientras que Obama ha señalado que él y sus aliados mantienen “una presión internacional sin precedentes” sobre Teherán para evitar la fabricación de un arma nuclear.

A medida que retumban con más fuerza los tambores de guerra en Israel, Obama -en entrevistas y discursos antes y después de la visita de Netanyahu a la Casa Blanca en marzo de este año- ha intentado calmar el lenguaje bélico un tanto suelto, al tiempo que ha dicho que ordenará a las fuerzas armadas estadounidenses que acaben con las instalaciones del programa nuclear de Irán si las sanciones económicas no obligan a Teherán a dar un carpetazo a sus aspiraciones nucleares.

Obama, que ha intentado durante este año electoral persuadir al primer ministro de Israel de que posponga los planes que eventualmente pueda abrigar de bombardear las instalaciones nucleares de Irán en los próximos meses, ha declarado que “Estados Unidos siempre apoyará a Israel”. Aunque el presidente adoptó una sólida postura proisraelí, previno a Israel contra un ataque prematuro contra Irán, ataque que podría resultar de ayuda a la República Islámica y al asediado régimen sirio: “En un momento en que no existe una gran simpatía por Irán y su único verdadero aliado (Siria) está contra las cuerdas, ¿queremos un elemento de distracción en el que Irán de repente pueda presentarse como una víctima?”.

Obviamente, al equipo de política exterior de Obama le preocupa que Netanyahu pueda adelantarse a Irán en el sentido de una acción militar durante las elecciones presidenciales de EE.UU., planteando así a la Administración estadounidense un hecho consumado. En una entrevista en la revista The Atlantic, Obama anduvo sobre un fino alambre entre el apoyo a Israel y la advertencia a Netanyahu contra un error de cálculo. Decía que Netanyahu carga con la “gran responsabilidad de proteger” a los israelíes, habida cuenta del holocausto y el antisemitismo, y agregó: “El primer ministro es también jefe de un Estado moderno consciente de los graves costes de cualquier acción militar y, en nuestras consultas con el Gobierno israelí, creo que considera seriamente tales costos y sus posibles consecuencias no deseadas”.

En la actualidad, Estados Unidos y sus aliados europeos libran una guerra económica contra el Gobierno de Teherán con imposición de sanciones contra su sector petrolero y bancario, incluido el banco central. Los iraníes lo pasan mal y sus apuros económicos son perceptibles en las calles, en los crecientes precios de los productos subsidiados por el Estado y la caída de la moneda, el rial, que perdió el 40% de su valor frente al dólar entre noviembre y diciembre del 2011. El precio de los alimentos básicos se ha incrementado hasta un 40% en los últimos meses, según Reuters. Ahmadineyad manifestó al Parlamento que las últimas sanciones eran “las más amplias que ha sufrido nunca Irán” y que “se trata del mayor ataque económico contra un país a lo largo de la historia”. “Todos los .días, todas nuestras actividades bancarias y comerciales y nuestros acuerdos y decisiones son objeto de vigilancia y bloqueo”, explicó Ahmadineyad. En la citada entrevista publicada en The Atlantic en marzo del 2012, Obama dijo que las sanciones impulsadas por su gobierno han provocado aflicción y sufrimiento a Irán y que la coacción económica pronto podría obligar al régimen de Teherán a replantear sus esfuerzos para desarrollar un programa de armamento nuclear.

Con respecto a la opción militar, la postura del Gobierno de Obama ya no adolece de ambigüedad. En un discurso en la convención anual de AIPAC, el grupo de presión proisraelí, este mes de marzo, Obama declaró: “Los líderes de Irán deben saber que no tengo una política de contención; tengo una política dirigida a impedir que Irán obtenga un arma nuclear”. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos no ha aceptado la principal exigencia de Israel de que adopte la vía militar antes de que Irán se haga con la capacidad de fabricar un arma nuclear. La estrategia de Estados Unidos se basa en el estrangul amiento de la economía iraní. Así lo declaró Obama a The Atlantic: “Creemos que existe aún la oportunidad de una solución diplomática a esta cuestión”.

Por ejemplo, en la cumbre celebrada en Cannes a finales de octubre del 2011, Obama y los aliados de la OTAN se abstuvieron de aludir a la posibilidad de un ataque militar y señalaron que seguían centrándose en las sanciones económicas y otras formas de presión diplomática, incluida la aplicación de varias resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que piden que Irán detenga el enriquecimiento de uranio. El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, dijo que “la OTAN no abriga intención alguna de intervenir en Irán ni está implicada como tal organización en la cuestión de Irán”, según Associated Press. Sin embargo, el diario británico The Guardian informó en noviembre del 2011 de que las fuerzas armadas británicas han incrementado sus planes de contingencia militar contra Irán junto con Estados Unidos. The Guardian agregó que el Ministerio de Defensa británico “cree que Estados Unidos puede decidir acelerar sus planes de ataque con misiles contra instalaciones iraníes clave”.

En su intervención en el proisraelí Instituto de Política de Oriente Medio de Washington, Dennis Ross -que recientemente dimitió como asesor especial del presidente Obama sobre Oriente Medio- hizo hincapié en que la Administración se ha comprometido a impedir por todos los medios que Irán se haga con armamento nuclear, incluidos los ataques militares. “El Gobierno se enorgullece, y con motivos para ello, de que hace lo que dice”, dijo Ross, en referencia a Obama y el cumplimiento de su promesa de capturar o matar a Osama bin Laden. Con relación a Irán, Ross señaló que cuando Obama dice que “todas las opciones están sobre la mesa, eso no quiere decir que la fuerza sea su primera opción, pero sí quiere decir que es una opción que, dado el caso, tiene intención de poner en práctica”.

Al cabo de unas semanas, el presidente de Estados Unidos declaró específicamente que “todas las opciones están sobre la mesa” y que la opción final incluye el “factor militar”. Obama dijo que tanto Irán como Israel deberían tomar en serio la posibilidad de una acción estadounidense contra las instalaciones nucleares de Irán: “Creo que el Gobierno israelí sabe perfectamente que, como presidente de Estados Unidos, no me echo un farol”.

Fawaz A. Gerges, director del Centro de Oriente Medio en la London School of Economics

La Vanguardia (22.03.2012)

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