Dejando a un lado el argumento estrictam

Dejando a un lado el argumento estrictamente jurídico, tan bien perfilado por un experto como Antonio, vale la pena destacar el uso subliminal, por parte de los medios de comunicación, de los corruptos como personas físicas concretas que sirven de pelele al que lanzar dardos. Me refiero a que estos individuos no son sino sinvergüenzas, desde luego, pero que apenas representan un porcentaje nimio del dinero público que sustraen las grandes corporaciones y los bancos mediante contratos millonarios con las Administraciones públicas, subvenciones, chantajes y chalaneos varios. El problema no deviene tanto de las personas concretas, seres humanos como cualquiera, sino de un sistema corrupto en su misma esencia.

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