La tristeza de Chacón

Viñeta de e-faro 

Ayer color ERC, hoy andaluz. ¿Mañana? El interés dirá. ¿Qué es el socialismo? Lo que me conviene

Mientras el PSC asiste con estruendoso silencio a los formidables giros ideológicos que está improvisando Chacón, la ciudadanía catalana de izquierdas ¡sufre de vértigo! Esta ciudadanía no debe ser confundida con los cargos institucionales del PSC (prueba de su existencia son los centenares de miles de votos recibidos por los tres partidos que apelan al espacio de la izquierda y el bullicioso pensamiento progresista que abunda en los medios de comunicación catalanes). Sufre de vértigo porque, de golpe y porrazo, Carme(n) Chacón se está cargando algunas de las principales columnas que han sustentado la historia reciente del PSC. Por una parte, afirma combatir “con uñas y dientes” el pacto fiscal catalán en nombre de la solidaridad (calla, sin embargo, ante las únicas insolidaridades fehacientes: los privilegios vasco-navarros; los beneficios inherentes a la capitalidad del Estado). Abjura también del tripartito, pues considera que el PSC se dejó eclipsar por ERC. Estos temas son opinables, pero allí donde Chacón escuece a los idealistas de izquierda es en su descripción del PSC: “El único partido al que puede apuntarse un socialista en Catalunya”, afirma, que es como decir: “No me quedó otro remedio que aceptarlo”. La unión de los partidos que crearon el PSC, insiste, responde a un “inteligente” objetivo: “conseguir la máxima fortaleza del socialismo catalán”. Ni una sola referencia a los objetivos verdaderamente singulares de la fusión que dio lugar al PSC: la creación de un nuevo relato de la catalanidad que uniera en una misma identidad viejos y nuevos catalanes, y la función de rótula entre el catalanismo y una idea plural de España.

Que Chacón impugne algunas ideas catalanistas no causa vértigo; tampoco que desconozca la historia de su partido. Lo que causa vértigo es constatar que, para salir de la trampa que le ha tendido Rubalcaba, se atreva a definir hoy como malo aquello que ayer consideró bueno. Si ayer convenía pactar con ERC, hoy conviene limpiarse de aquel contacto con lejía. Si ayer se exigía un nuevo Estatut, ahora se relativiza incluso el nombre: Carmen o Carme, qué más da. Si ayer lo bonito es que el presidente catalán no hubiera nacido en Catalunya, ahora lo bonito es que la candidata a dirigir el PSOE tenga orígenes andaluces. Interesa vencer.

No son tan extraños en la historia del socialismo español estos desacomplejados cambios de camisa. Abandonado el discurso revolucionario, el socialismo se convirtió en toda Europa en una corriente táctica sin horizonte estratégico: se adapta a todo. Es camaleónico por definición. Ayer color de ERC, hoy color andaluz. ¿Y mañana? El interés dirá. ¿Qué es el socialismo? Lo que me conviene, contesta Chacón esbozando una sonrisa triste. La tristeza que decora su rostro de heroína incomprendida es el maquillaje con que Chacón se incorpora al clima de tristeza que la crisis ha impuesto.

Antoni Puigverd

La Vanguardia (3.02.2012)

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