“La izquierda defiende la diferencia, en lugar de la igualdad”

Félix Ovejero 

Félix Ovejero critica el “desarme ideológico” sufrido por la izquierda española

El profesor universitario critica el “desarme ideológico y crítico por parte de la izquierda” y la cesión ante un nacionalismo que pretende “el café solo para unos pocos, porque en el momento en que todos tienen las mismas competencias, nadie las tiene”.

Alejandro Tercero.- La tradición socialista “no ha tenido respuestas” ante la crisis actual, ya que en los últimos años se ha producido “un desarme ideológico y crítico por parte de la izquierda” debido a “una revisión de los principios de igualdad y de democracia”, y al abandono de la defensa de unas instituciones y un Estado de derecho fuerte que los garantice. Estas son las conclusiones a las que ha llegado el profesor de Economía, Ética y Ciencias Sociales de la Universidad de Barcelona Félix Ovejero.

En una conferencia organizada este miércoles por Ágora Socialista -en la que se ha guardado un minuto de silencio en recuerdo del recientemente fallecido Justo Domínguez, ex presidente de la entidad-, Ovejero ha analizado la situación de la izquierda en España y sus aportaciones frente a la crisis económica que estamos padeciendo, especialmente “en un momento en el que la izquierda debería tener poderosas razones para levantar la mano y decir que el capitalismo, tal y como lo conocemos, no funciona”.

“Hay que ordenar la vida compartida de un modo distinto”

El profesor universitario ha defendido que hoy “sobran los argumentos para pensar que hay que ordenar la vida compartida de un modo distinto” y ha criticado la “debilidad” de la izquierda y la “sustitución” de los principios en los que tradicionalmente se había inspirado. Para ello, ha tratado de desmontar algunos de los principios capitalistas más extendidos.

En primer lugar, Ovejero ha rechazado la prevalencia incondicional de un mercado totalmente desregulado, “la mano invisible”, como un sistema que consigue un equilibro que favorezca a todos. Así, aunque ha reconocido que “la búsqueda del beneficio propio y el esmero por competir” es, en principio, positivo para el conjunto de la sociedad, “hay muchas situaciones en las que se requiere y es necesario una organización pública institucional que trate de regular y resolver los retos comunes”.

En su opinión, esto se ha podido comprobar en la actual crisis, en la que “los productos financieros no sometidos a ningún control llevaron a que todo el mundo tratara de desprenderse de los cadáveres y dárselos al siguiente”. Su conclusión es que “el mercado sin control tiene sus problemas”, que solo pueden resolverse mediante “la intervención pública”. Algo con lo que, paradójicamente, están de acuerdo los que propugnan las desregulación absoluta, puesto que también reclaman “una trama institucional profunda” que les asegure cuestiones como “el derecho a la propiedad” o “un sistema de garantía judicial y legal”.

“Los que han generado la crisis no han asumido su responsabilidad”

Por otra parte, Ovejero ha criticado la idea popularizada de que “el que la hace la paga” y la opinión de que “el papá Estado” no debe intervenir para “protegernos de nuestros errores”, especialmente en cuestiones económicas. En este caso también ha reconocido que este principio tiene “una parte sensata” que las economías socialistas no supieron resolver: “Si uno tenía asegurada su participación en el producto de todos, con independencia de su contribución, lo que hacía era no trabajar”.

Ha recordado que a lo largo de la historia se han ido corrigiendo situaciones que “condicionaban la vida de la gente (como la discriminación por raza o sexo, o limitaciones físicas) de las que no eran responsables”. Por ello, también “parece razonable tratar de reparar” el hecho de nacer en una clase social más desfavorecida. Y ha insistido en la incongruencia de que “los que han generado la crisis tampoco han asumido su responsabilidad”, y de que “muchas decisiones en las que no hemos participado han violentado contratos sociales”.

“La distribución de los salarios no responde a ningún principio de justicia”

En tercer lugar, el profesor universitario también ha refutado el principio de que “el capitalismo distribuye de forma justa la responsabilidad y el beneficio” y de que “los impuestos son un robo”. Algo que, a su juicio, ha quedado desmentido durante la actual crisis, en la que se ha aplicado la fórmula de que “el primero que llega se lo lleva todo” y en la que las entidades de inversión han arriesgado sin límite con el único objetivo de obtener los máximos beneficios, mientras que “la distribución de los salarios no responde a ningún principio de justicia”.

Por último, ha rechazado la opinión cada vez más extendida de “la eficiencia de lo privado frente al despilfarro de lo público”. A pesar de reconocer los grandes y censurables dispendios innecesarios realizados desde las administraciones públicas, el intelectual ha subrayado que el problema más grave de la crisis se ha originado desde el sector privado, y ha destacado que su rescate financiero ha sido mucho más costoso a nivel global que los despilfarros de las administraciones.

“Recuperar valores tradicionales de la izquierda”

Las propuestas de Ovejero pasan por “recuperar valores tradicionales de la izquierda”, como el principio de igualdad (especialmente válido cuando “no hay abudancia”), la democracia radical (“frente a los mecanismos opacos que deciden por los ciudadanos”) y un diseño institucional fuerte (“que garantice el imperio de la ley y el Estado del bienestar”). Cosas que ha considerado que “se han debilitado en cuestión de meses, justo cuando parecieran más necesarias”. Y ha destacado:

“Yo no diría que un modelo socialista puede salvar las cosas en el futuro, pero sí un capitalismo más ordenado, con un diseño institucional fuerte y con un Estado de derecho en las trastienda vigilando. Mientras que ahora la economía es el campo de juego donde nostros tenemos que navegar con pequeñas matizaciones políticas”.

El profesor universitario ha advertido de las dificultades para aplicar las propuestas tradicionales de la izquierda y para encontrar soluciones a “ciertas patologías” que estas pueden generar, como por ejemplo “los comportamientos socialmente parasitarios”, algo que los “técnicos” deberían resolver.

La política lingüística demuestra “el debilitamiento del principio de igualdad”

En el ámbito catalán, Ovejero ha puesto ejemplos que constatan la “revisión” ideológica por parte de la izquierda. “Hace unos años en Barcelona se hacían importantes manifestaciones, como contra la guerra de Irak, pero después la clase trabajadora soportó durante un verano unos problemas con los trenes de cercanías que, en términos reales, suponía la ampliación de la jornada laboral en varias horas. Y la gente tragó. Había habido un desplazamiento en los perdedores“, ha señalado.

“Algo parecido ha sucedido con la política lingüística y otras políticas asumidas por la izquierda española. El debilitamiento del principio de igualdad queda muy claro con las políticas lingüísticas aplicadas. En EEUU, por ejemplo, cuando tienes algo que comparten todos los ciudadanos, no añaden un requisito adicional que se tenga que satisfacer, sino que estos se eliminan para que todos puedan participar”, ha añadido. Y ha insistido, al respecto:

“Aquí han diseñado las reglas de juego estableciendo una valla que es el requisito para poder participar en el juego social, en vez de eliminar la valla, que es lo que respondería al sentido común. Incluso hay incentivos locales para el mantenimiento de la valla. Por ejemplo, mis alumnos de la universidad dicen que, si no van a poder venir los de fuera a competir conmigo, mejor pongan la valla. Así, yo puedo participar en dos ligas, en la de todos y en la mía. Esto se traduce en pérdida de eficiencia. No tenemos a los mejores profesores, sino a los mejores profesores entre los que superan ese requisito. Cuando lo razonable sería eliminarlo, sin que las dos lenguas tenga el reconocimiento institucional debido”.

La izquierda en España ha defendido “la política de la diferencia”

Ovejero ha lamentado que esta haya sido la filosofía que ha asumido la izquierda en España, fundamentalmente en el desarrollo del sistema autonómico, defendiendo “la política de la diferencia, en vez de la política de la igualdad”, una situación que se ha reflejado en la relación entre el PSOE y el PSC.

En este sentido, ha señalado que estos escenarios generan que, por ejemplo, “cuando todas las CCAA tienen el impuesto de Sucesiones, nadie puede hacer uso del impuesto de Sucesiones”. “Eso [desde el nacionalismo] lo resuelven con el café solo para unos pocos, porque en el momento en que todos tienen las mismas competencias, nadie las tiene. Esto no quiere decir que no deba haber descentralización, pero ciertas cosas dejan de funcionar como tal en el momento en que cada cuál pueda determinar cómo hacerlo”, ha concluido.

Al acto, presentado por el vicepresidente de Ágora Socialista y colaborador de LA VOZ DE BARCELONA, Olegario Ortega, han asistido alrededor de un centenar de personas, entre las que se encontraban el catedrático de Derecho Constitucional de la UAB Francesc de Carreras; el confundador del PSC-PSOE, ex dirigente del PSC y candidato a la Secretaría General del PSOE, José Castellano; el presidente de Impulso Ciudadano y ex diputado autonómico, José Domingo; el ex diputado autonómico Antonio Robles; el ex dirigente del PSC y ex candidato de UPyD a la alcaldía de Barcelona Julio Villacorta; el secretario general de Ciudadanos, Matías Alonso; la ex presidenta de la Asociación por la Tolerancia Marita Rodríguez; y el escritor y ex militante del PSC Jesús Royo, entre otros.

La voz de Barcelona (19.01.2012)

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