Una pista de hielo resbaladiza

Protesta por la instalación de la pista de hielo de Plaza Catalunya 

La primera razón y anecdótica, aprovechar la pista de patinaje para dinamizar la candidatura de los Juegos Olímpicos de invierno del año 2022, ahora que la candidatura aragonesa ha decidido retirarse. […] La segunda y principal, evitar una nueva acampada de los indignados en este espacio durante fechas tan señaladas

Una de las experiencias más gratificantes que conozco es la de deslizarse sobre unos patines en una pista de hielo. En familia, en pareja, con los amigos, es algo que recomiendo a quien no lo haya probado. Desde este punto de vista, la idea de instalar una pista al aire libre y en un lugar emblemático del centro de la ciudad de Barcelona resulta agradable y bucólicamente sugerente a tenor de las fiestas navideñas que se acercan.

Sin embargo, siendo obligación de nuestros responsables políticos el informar a los ciudadanos de las razones últimas de sus decisiones, si no lo hacen, debemos ayudarles a hacerlo a través de los medios a nuestro alcance mediante la denuncia pública. Así, en este caso concreto, como nuestro actual alcalde Xavier Trias (CiU), recordándonos viejos tiempos, no nos ha contado todo, intentaré ayudarle, recuperando lo que nos dijo y aquello que ha sucedido por el camino y no ha contado o, al menos, no ha explicado como, creo, debiera.

En primer lugar, son oponibles diversas razones, digamos técnicas, a la instalación de una pista de hielo en el centro de la plaza de Cataluña de Barcelona: Urbanísticas, ocupación del espacio público (algunos han llegado a hablar de “privatización” del mismo; primero se habló de 800 metros cuadrados, pero al final serán 1.200 porque tenía que ser “la más grande de Europa”). Medioambientales, se necesitan grandes generadores para el hielo intensivos en consumo de energía y que, además, pueden ser incompatibles con la normativa limitativa de ruido. De seguridad, este tipo de instalaciones propician todo tipo de alteraciones del orden público y están sujetas a informes de bomberos. Y de movilidad, uno de los escasos espacios públicos existentes en el centro será ocupado en unas fechas de máxima afluencia de ciudadanos por las compras de Navidad.

En segundo lugar, son oponibles razones de forma. Es principio fundamental del procedimiento administrativo el respetar el orden en el despacho de los expedientes (artículo 74, de la Ley de Procedimiento Administrativo), si bien cabe motivadamente ordenar lo contrario. Supongo que es lo que habrá sucedido, porque la licencia de ocupación para el escenario de ocio se aprobó en un día y eso que necesitaba del visto bueno de Medio Ambiente y Servicios Urbanos, de Seguridad y del distrito del Ensanche, al que le correspondía dar la licencia. Todo un récord.

En tercer lugar, son oponibles razones económicas. En una coyuntura como la actual de plena crisis sin una salida clara a la misma, sencillamente, porque se desconoce cómo, nuestro equipo de Gobierno municipal gastará en los fastos navideños un 20% más que el año pasado (se destinará 997.000 euros en la tradicional iluminación navideña, 497.000 más que en 2010) y esto pese a que se ha suprimido el envío individualizado de la tarjeta de felicitación que se hacía llegar a los domicilios de cada uno de los barceloneses y que los nacionalistas conservadores, entonces en la oposición, criticaron por considerarla un “despilfarro”. ¡Cómo cambian las cosas!

Con todo, el Ayuntamiento destinará 1,2 millones de euros a la campaña de comunicación para las fiestas, titulada Barcelona es Navidad, feliz Barcelona, que tendrá anuncios en prensa, televisión, banderolas e incluirá la felicitación a los vecinos. Se nos había anunciado que patinar en la plaza no iba a costar ni un euro a los contribuyentes; sin embargo, la Fundación Barcelona Comerç recibirá una subvención de 500.000 euros y si quieres darte el gusto, debes saber que el precio por patinar media hora será de seis euros y se podrá hacer desde este fin de semana y hasta que finalicen las fiestas, tiempo de la acampada comercial.

En cuarto lugar, también son oponibles razones vecinales. ¿Qué han dicho al respecto los vecinos de la ciudad? El presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAVB), Jordi Bonet, ha declarado que no veía “ningún tipo de valor añadido positivo” a la pista de hielo de plaza de Cataluña porque supone privatizarla cuando ya existen equipamientos para patinar sobre hielo, y veía la iniciativa insostenible energéticamente.

Llegados a este punto, y al observar que el proyecto tiene tantos puntos en contra, cabe preguntarse cuáles son las razones ocultas y últimas que han llevado a nuestro Ayuntamiento a impulsar este proyecto en el que son cooperadores necesarios la Fundació Barcelona Comerç, entidad privada impulsora de la instalación, y la empresa suministradora de la misma, N-ice Skating.

La primera es una entidad que agrupa a los 16 ejes comerciales de la ciudad, que concentran cerca de 10.000 comercios, que facturan más de 7.000 millones anuales (un 7% del PIB de la ciudad), y que se dedica a promocionar actividades para favorecer el desarrollo comercial de la capital catalana. De la mano de su presidente, Salvador Albuixech Mañas, se ha convertido en uno de los lobbys más activos de la ciudad con gran capacidad de influencia directa ante el alcalde… para la defensa de sus intereses particulares. De hecho, no lo ocultaba su presidente al declarar que: “Es un proyecto que beneficiará al comercio del centro de Barcelona en estas fechas”.

La segunda, es la empresa encargada de la puesta en marcha, cada año, de la pista de hielo del centro comercial Pedralbes Centre, en Barcelona. Además, suministra servicios similares en Tarrasa (Barcelona) y en Palma de Mallorca (Baleares). La empresa se fundó en 2006 y facturó 330.000 euros el año pasado (si, al parecer, la pista que están suministrando cuesta 700.000 euros, echen ustedes cuentas). Su director, Oriol Bonjoch (un ingeniero, MBA de Esade), se mostraba “muy satisfecho” por el acuerdo con la Fundació Barcelona Comerç y esperaba, según manifestó recientemente, que fuera una iniciativa “que se pueda repetir durante los próximos años”. Debe pensar que el negocio es el negocio, y mejor si se repite en el tiempo.

Hasta aquí todo parece limitarse a un acuerdo entre amigos que beneficia muy especialmente a estos empresarios. ¿Trato preferente? ¿Tráfico de influencias? Esperemos que no, pues, sería un delito; no tengo los datos suficientes para poder afirmarlo en estos momentos. Pero, ¿y el señor alcalde y su equipo? ¿Qué sacan a cambio? ¿Cuáles son sus razones verdaderas? Principalmente dos cosas, una anecdótica, que ya se publicitó, y otra principal, inconfesada.

La primera y anecdótica, aprovechar la pista de patinaje para dinamizar la candidatura de los Juegos Olímpicos de invierno del año 2022, ahora que la candidatura aragonesa ha decidido retirarse. Sí, la misma candidatura que el vehemente Josep Huguet (ERC) calificó como “una fantasmada de [el alcalde, de entonces, Jordi] Hereu que está destinada al fracaso”. Una candidatura que ya han supuesto, como mínimo y oficialmente, cientos de miles de euros y que los partidos políticos nacionalistas del consistorio defienden, exclusivamente, porque es “una iniciativa de país”. En esta carrera sin final cierto se hace ineludible convertir a Barcelona en uno de los referentes deportivos del mundo y, por lo tanto, como en los viejos tiempos de bonanza económica caben grandísimas inversiones, cuyos beneficiarios a corto plazo son únicamente empresas con intereses privados, como por ejemplo la friolera de 53 millones de euros que Barcelona gastó en los Campeonatos de Europa de Atletismo de 2010.

La segunda y principal, evitar una nueva acampada de los indignados en este espacio durante fechas tan señaladas. Una cuestión que, también, preocupa a los comerciantes. De momento, el movimiento 15M había convocado una concentración a partir del 18 de noviembre pasado en la plaza de Cataluña. ¿Es esta la respuesta adecuada a un movimiento ciudadano que, en mi opinión al menos, responde a una situación de crisis incuestionable y plantea, de forma pacífica, justas reivindicaciones?

Estas son las razones de nuestro alcalde que se esconden tras su propaganda navideña y que creía que los ciudadanos tenían derecho a conocer. Quizás existan otras aún más inconfesables, pero, las desconozco; la opacidad continúa siendo la tónica dominante en el poder municipal barcelonés. Son este tipo de razones las que hacen que la pista de hielo programada se haya convertido en un asunto resbaladizo para el gobierno de la ciudad. Toquemos madera; ninguno desearía que nuestro recién estrenado alcalde tropezase y acabasen su cuerpo y su vara de mando por los helados y duros suelos de una pista de hielo que, evidentemente, no responde a las necesidades de los ciudadanos. Por si acaso, estaremos atentos a los acontecimientos.

Por cierto, por si no lo habían deducido, me opongo a la instalación de una pista de hielo en la plaza de Cataluña que, tan alegremente, se ha decidido por nuestros responsables municipales. Por favor, háganse y hágannos un favor, si lo de este año no se puede evitar (animo a quien tenga ganas, tiempo y recursos a que lo denuncie ante los tribunales porque prima facie existe, pienso, motivos jurídicos para cuestionarlo), al menos, que no se repita en un futuro. La paciencia de los barceloneses con sus políticos está colmada y asuntos como éste, la verdad, no ayudan.

Antonio-F. Ordóñez Rivero es letrado e inspector de Hacienda del Ayuntamiento de Barcelona y miembro de la junta directiva de Alternativa Ciudadana Progresista

La voz de Barcelona (3.12.2011)

Sé el primero en comentar en «Una pista de hielo resbaladiza»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Traducción »