Informe Verstrynge sobre inmigración: el escándalo del año contra el “pensamiento único”

InmigraciónHan querido censurarlo: inútilmente

Porque, claro, es muy fuerte decir –y fundamentar- lo que todo el mundo piensa, ¿no? Que ya hay demasiada inmigración y que los principales perjudicados son los europeos con salarios más bajos. Esto es lo que Verstrynge iba a contar en un programa de Antena 3, sobre la base de un informe elaborado en su departamento de la facultad de Políticas y Sociología de la Complutense. Se lo prohibieron. Pero hoy en día es imposible la censura. Primero, por Internet comenzó a correr la noticia. Después, la revista de izquierda fetén El viejo topo publicaba íntegro el Informe Verstrynge. Un señor que llama a las cosas por su nombre.

[Enlace directo al documento: Informe Verstrynge]

El informe de Verstrynge, después de una introducción general, se estructura como una respuesta a los “mitos” que difunde el discurso dominante sobre la inmigración. Aquí reproducimos literalmente los fragmentos más significativos del informe, incluido su ilustrativo epílogo:
“Primer mito: “todos contentos”. La inmigración se hallaría, dicen, en el origen del crecimiento español. En realidad, el agente principal del crecimiento español ha sido el ingreso en la UE, el 01-01-1986. Desde entonces hemos crecido 20 puntos, es decir, un punto por año. Como señala Concha Martín, “buena parte de los avances se explican por los fondos a los que España ha podido acceder y que suman más de 150.000 millones de euros en estos últimos 20 años”. (…)
Segundo mito: “los inmigrantes vienen a desempeñar trabajos que los autóctonos ya rechazamos”: Falso. Vienen a desempeñar trabajos que están muy mal pagados. Si la remuneración fuera decente, esos puestos de trabajo estarían ocupados por los españoles o por los “comunitarios”. (…)
Tercer mito: “acogiendo los pobres de los países emisores, contribuimos a aliviar, allá, además de coyunturas negativas personales, coyunturas negativas nacionales”. Si la inmigración impide, acá, la mutación necesaria en la productividad, impide en parte allá, es decir en origen, el necesario despegue económico y científico. Y ello porque esos países son sangrados de lo mejor de sus cuadros… Porque no son aquellos con una mano delante y otra detrás los que mayoritariamente vienen acá, sino los que están formados (a costa del erario público) y los que tienen capacidad (individual, grupal, o familiar) de generar el excedente con el que pagan el cayuco, al traficante … y al funcionario del Estado que mira para otro lado. (…)
Cuarto mito: “los inmigrantes aportan más de lo que cuestan”. Falso doblemente, ni con carácter inmediato, ni a término, es cierta esa afirmación. Y además, depende de “¿para quién?”. Es evidente que, si a largo plazo, los inmigrantes frenan los incrementos de productividad, a corto plazo son muy rentables para el capital, tratándose de mano de obra barata, sumisa y paciente. Ello por ahora; porque téngase en cuenta que con la generación aquí nacida, o aquí traída desde la infancia, el panorama variará considerablemente, acabándose (véanse Francia y sus suburbios) lo que para muchos suple el “mito del buen salvaje”. (…)
Quinto mito: “los inmigrantes tienda a rejuvenecer la población y, por ello a asegurar nuestra vejez”. Realmente aquí coexisten (y se alimentan mutuamente) dos mitos. O mejor una estafa y un mito. Comencemos por la estafa: se nos dice que corresponde a la población activa mantener a los que dejan de trabajar. ¿Sólo a ella? Es decir, ¿no tienen nada que aportar las enormes ganancias de productividad de las que año tras año se beneficia el capital? Por ejemplo: si hace 20 años se necesitaban tres turnos de 8 horas para producir 300 automóviles, y hoy tan sólo se necesita uno, ¿nada tiene que ver esa empresa en el mantenimiento de los ya inactivos? Es decir, a productividad mayor obtenida por las empresas ¿no corresponde mayor obligación social? Por lo visto, al trabajador toda la obligación, pero al capital “si te he visto no me acuerdo….”. Ahora el mito: a saber la mayor natalidad de los inmigrantes. De hecho, estos se adaptan muy rápidamente al patrón dominante de la madre española. Es decir dos hijos por pareja como media. Contribución a una sobrenatalidad: prácticamente nada. Y, de hecho, las parejas inmigrantes adoptan ese patrón de comportamiento por los mismos motivos que las parejas españolas: no se hacen hijos con salarios bajos y con inestabilidad laboral.
Epílogo
América Latina esta virando en algunos casos hacia una izquierda populista que obviamente va a repartir rentas petroleras o/y mineras (ejemplo: Hugo Chávez), y en otros hacia una seudo izquierda que terminará siendo social-liberal pero mientras algo hará para la galería (ejemplo, Lula); a su vez, en el 2006, el Producto Interior Bruto del continente africano crecerá casi un 6%. Es pues el momento de aplicar políticas claras en relación con una “sobreinmigración” insoportable no sólo para el país en sí sino, y sobre todo, para las clases más desfavorecidas; política cuyos puntos mínimos serían:
1º. Hasta poder asistir correctamente a los inmigrantes ya dentro de España, cerrar puertas a los inmigrantes no europeos.
2º. Devolución incentivada de todos los inmigrantes que hayan cometido delitos importantes y, desde luego, de todos los ilegales. Primero porque no existe ningún derecho humano (ni en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano francesa ni en la onusiana) que permita forzar la entrada a la casa del vecino (y menos aún sin aceptar cumplir con las normas básicas de convivencia de la casa huésped). Segundo, porque si la inmigración tira los salarios a la baja, la ilegal los lleva al abismo….
3º. Inmigración sólo aceptada en base a contratos previamente obtenidos y temporales (y validados por un visado en buena y debida regla en el caso de inmigrantes no europeos): si la precariedad afecta al trabajador español y al inmigrante legal ya establecido, lo menos es que al mismo rasero sea sometido el “aspirante” no europeo.
4º. Números clausus en las empresas: en tanto se cumpla dicha limitación, aportarán las empresas una cantidad a la Seguridad Social destinada a financiar los gasto de vivienda, sanidad y educación tanto del inmigrante como de su familia “reagrupada” y coste del transporte de repatriación. En el caso de que la empresa emplee ilegales habría que duplicar esa aportación.
5º. Políticas estrictas de visados para el llamado “falso turismo”.
6º. Legalizaciones sólo caso por caso.
7º. Nacionalizaciones sólo caso por caso, tras 5 años de residencia permanente, y siempre y cuando la entrada en el país sea legal y no se haya delinquido gravemente.
8º. Reagrupación familiar sólo en el caso de familias de nacionalidad europea. Lucha contra el fraude en la materia.
9º. Cuatro años de vida en común demostrada para obtener la nacionalidad por matrimonio o pareja de hecho.
10º. Consideración final: Los españoles somos europeos. Ciertamente tuvimos una deuda con Hispanoamérica tras la colonización de ésta, deuda ya saldada, vía inversiones, emigración, inmigración, y lo que allá dejamos. Tenemos una deuda con África por tráfico de esclavos, que habrá que saldar con ayuda masiva al desarrollo; pero somos ante todo europeos, y además Europa nos ha inundado de riqueza y solidaridad en los últimos 20 años. La apertura de Europa hacia el Este, nos obliga, moralmente, a un esfuerzo solidario en materia de inmigración procedente de dicha zona”.
elmanifiesto.com (15.10.2007)

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