Los indignados llaman a la huelga general

Un hombre rodeado de pancartas durante la marcha Una marcha exige al Gobierno que defienda a los trabajadores de los banqueros

Los manifestantes, distribuidos en columnas, cargan “contra el capital”

“¡Urdangarin, a la cárcel con Botín!”, claman los participantes

Iñigo Aduriz – Madrid.- No tienen la misma capacidad de convocatoria que hace unos meses. Pero los indignados están decididos a mantener sus protestas en las calles a pesar de que el 20-N una mayoría de ciudadanos respaldaran el proyecto conservador de Mariano Rajoy.

Ayer volvieron a marchar por las principales calles de Madrid en respuesta a una convocatoria que, insistieron, se había realizado antes de conocer el resultado electoral. Sus principales exigencias para el nuevo Gobierno fueron las mismas que para el anterior. Así, exigieron “el cambio del sistema capitalista y la adopción de medidas que realmente defiendan a los trabajadores de los empresarios y banqueros”. “Contra la crisis y el capital”, los asistentes llamaron, además, “a la huelga general”.

El esquema fue el mismo que el de la jornada de movilizaciones del 19 de junio. Los manifestantes llegaron desde los barrios y pueblos de Madrid hasta el centro de la capital en diferentes columnas. Estaban convocados por las asambleas de trabajadores de cada uno de esos emplazamientos, que fueron creadas tras el estallido del Movimiento 15-M.

La protesta de ayer no fue ni de lejos tan masiva como la del 19-J. Dos centenares de personas de la columna del Suroeste llegaron sobre la 13.15 horas a las inmediaciones de la estación de Atocha, punto de encuentro de todas las marchas de la capital. Allí se reunieron con la que llegaba desde Getafe. “Estamos aquí porque consideramos que la situación de la economía no se va a solucionar con los recortes, sino con medidas sociales”, explicaban Cristina y Sara, dos amigas del centro de Madrid.

A pocos metros les esperaban con aplausos quienes integraban las columnas del Este y del Oeste. Todos juntos corearon los lemas ya clásicos del Movimiento 15-M como “¡No hay pan para tanto chorizo!”, “¡Lo llaman democracia y no lo es!” o “¡Que no, que no, que no nos representan!”.

También hubo consignas adaptadas a la actualidad. “¡Os roban, os explotan, y encima les votas!”, cantaron. O “¡Urdangarin, a la cárcel con Botín!”, en alusión al marido de Cristina de Borbón, implicado en una trama de corrupción. La Casa Real también se llevó lo suyo “¡El próximodesahucio, en la Zarzuela!”, o “¡Los Borbones a los tiburones!”, pero también quienes contemplaban la manifestación desde las terrazas de Atocha: “De caña en caña, así va España”, les gritaron.

“No nos van a callar”

“Queremos que haya una democracia plena, real, justicia social, educación pública y pensiones y sanidad”, explicó Pepe, un profesor jubilado. Él aseguró que a los “veteranos” del 15-M “no los van a callar”. Respecto a la petición de una huelga general, Raúl, un joven licenciado en Filosofía que está en paro, aseguró que “sólo a través de medidas de fuerza” pueden luchar los trabajadores “contra las medidas de los mercados”. A su lado, Miguel, un informático programador, hablaba incluso de la posibilidad de convocar “varias huelgas generales, como en Grecia”.

En su manifiesto, los asistentes criticaron los recortes, que “se están decidiendo a espaldas del pueblo”, y reivindicaron la soberanía popular frente a la de los mercados.

Público (27.11.2011)

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