“Conflicto lingüístico”

Jorge Fernández Díaz (PP) 

Conflicto es que se penalice con multas el uso de una lengua oficial, conflicto social es que se impida impartir la enseñanza obligatoria en español, conflicto social es que la Administración autonómica utilice en exclusividad la lengua catalana. Conflicto social es que se ningunee, insulte o denigre o a los hablantes de castellano, y es una muestra de ese conflicto que el señor Fernández Díaz (PP), en plena campaña electoral, declare que “no hay conflicto lingüístico” ni en la calle ni en las aulas

En el debate político y social sobre el uso de las dos lenguas oficiales en Cataluña (catalán y castellano) se repite: “No hay ningún conflicto lingüístico” en la calle. Es decir que, fuera de las instituciones controladas por la Administración autonómica y, en completa libertad, se utilizan las dos lenguas de manera más o menos equilibrada, y no produce ninguna clase de problemas entre los hablantes de ambas lenguas.

En Cataluña, se dan situaciones comunicativas en las que unos utilizan indistintamente una y otra lengua en la misma conversación, otros que utilizan mayoritariamente el español salpicado de palabras y frases en catalán y, quizá, los de más allá que utilizan el catalán, o el español, en exclusividad . Todos se entienden y respetan. La conversación fluye de manera natural porque son dos lenguas neolatinas muy cercanas, donde el bilingüismo pasivo (intercomprensión de lenguas) es fácil.

Un “conflicto” es un combate, lucha o pelea, pero a la definición hay que añadirle el adjetivo lingüístico. En la calle, allá donde no llega la imposición política, no hay combate, lucha o pelea de tipo lingüístico por el predominio de uso de una u otra lengua. No solo no preocupa sino que ni se advierte. La definición de “conflicto lingüístico” se acuñó en el congreso de cultura catalana por los sociolingüistas Vallverdú, Aracil y Ninyoles, en 1978: “Hay conflicto lingúïstico cuando dos lenguas diferenciadas se enfrentan la una como políticamente dominante y la otra como políticamente dominada”. Esta definición es igualmente válida en 1978 como en 2011.

Por lo tanto, seguimos en una situación de “conflicto lingüístico” ya que una lengua, ahora la catalana, es la políticamente dominante porque invade en exclusividad las funciones lingüísticas importantes de la sociedad como la política, la administración o la escuela. Se obliga a los ciudadanos hablantes de español o castellano a abandonar su propia lengua (y oficial), y adoptar la lengua catalana porque es necesario para el desarrollo político, social y cultural de los hablantes de la lengua catalana, que pertenecen a la casta política (burguesía catalana y asimilados), porque los catalanohablantes tienen pocos hijos y son quienes detentan el poder.

La sociedad catalana es bilingüe en proporción del 50% de hablantes de cada una de las dos lenguas de Cataluña. El español se utiliza para un uso privado (lengua políticamente dominada) y la otra, la lengua catalana, que es obligatoriamente aprendida por los castellanohablantes, se utiliza para las relaciones de alto prestigio de la sociedad, solo en Cataluña. Excepcion hecha en campañas electorales para seducir a los castellanohablantes y pedir su voto.

Este “conflicto lingüístico”, que técnicamente se denomina diglosia, es inestable y, según algunos sociolingüistas, es una fase de tránsito hacia la sustitución total de una lengua por otra. Sustitución necesaria en aras de la nación catalana. Cualquier sociólogo afirmará que el “conflicto lingüístico” indica un conflicto social patente o soterrado. Conflicto es que se penalice con multas el uso de una lengua oficial, conflicto social es que se impida impartir la enseñanza obligatoria en español, conflicto social es que la Administración autonómica utilice en exclusividad la lengua catalana. Conflicto social es que se ningunee, insulte o denigre o a los hablantes de castellano, y es una muestra de ese conflicto que el señor Fernández Díaz (PP), en plena campaña electoral, declare que “no hay conflicto lingüístico” ni en la calle ni en las aulas. “Cosas veredes”, amigo Sancho, en campaña electoral.

Carmen Leal es profesora de Lengua y Literatura españolas

La voz de Barcelona (17.11.2011)

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