PSC y PSOE (IV de VI)

PSOE - PSC 

Volviendo a los orígenes, los estrategas sintonizaban con la “obediencia catalana” mientras que las bases estaban por la política de Estado, las políticas socialistas y el constitucionalismo. (Ante la derrota de Obiols, un viejo militante le dijo: ya ves, has perdido, habrá que cambiar de política. La respuesta fue: “Te equivocas, no he perdido yo, ha ganado Cataluña”)

Unos inmunes a la realidad, otros pillaos por donde más duele. El declive

Así ha ido trascurriendo la historia del PSC, antes PSC (PSC-PSOE), gratificando con habilidad la satisfacción de los que administraban la cantidad, mediante concejalías, alcaldías de segunda y responsabilidades internas de limitado nivel, al tiempo que los que ponían la calidad han ido controlando la política real del partido, la elaboración de sus programas, sus estrategias, sus alianzas y el reparto de responsabilidades.

Durante todo ese largo tiempo, el mensaje de realización ciudadana y política que se ofrecía a los militantes, a los simpatizantes y a los electores era la aplicación práctica del llamado socialismo democrático en España, codo a codo con el PSOE, pero en Cataluña vehiculado a través del PSC, recogiendo votos para apoyar y hacer posibles las políticas de un Estado, con un balance de transformación democrática y progresista como nunca lo había habido.

La fórmula de la retirada del campo electoral del PSOE en Cataluña era suplida por los votos que obtenía el PSC. El resultado ha sido un éxito hasta el punto de que, en las elecciones generales, Cataluña, junto con Andalucía, ha sido definida como uno de los grandes semilleros del socialismo.

Obviamente, en toda esta peripecia había que mantener las apariencias, dar una imagen de pluralidad y de tributo a la O del PSOE, es decir, cultivar la cuota, definida como las Manuelas por otro dirigente de primerísimo nivel, a quién cinismo no le ha faltado. Por esa vía han hecho carrera bastantes integrados, y hasta han rendido pleitesía en Montserrat en representación de la más alta instancia catalana, ¡pero han seguido en la inopia de no saber a qué intereses servían, y de tener votantes y no saber qué hacer con ellos!

El importante sostén electoral de las elecciones municipales y de las generales ha ido paliando los sucesivos fracasos en las elecciones autonómicas. Pero el análisis de eso nunca se ha discutido en el seno del partido, a pesar de las reiteradas peticiones de la militancia, la incógnita legítima del porqué de esa disfunción de apoyo, según sean las elecciones, reiterada y enorme, que se ha ido produciendo y repitiendo con asombrosa terquedad, con diferencias de entre trescientos mil y más de un millón de votos.

Si se hubiera afrontado esa discusión, se habría tenido que aceptar que la dirección ideológica de las élites se negaba a sintonizar con la sensibilidad de las bases electorales. O lo que es lo mismo, que los estrategas del PSC no perseguían la satisfacción de los intereses de sus electores, sino su reorientación o su desactivación como sujetos políticos. Es decir, y volviendo a los orígenes, los estrategas sintonizaban con la “obediencia catalana” mientras que las bases estaban por la política de Estado, las políticas socialistas y el constitucionalismo. (Ante la derrota de Obiols, un viejo militante le dijo: ya ves, has perdido, habrá que cambiar de política. La respuesta fue: “Te equivocas, no he perdido yo, ha ganado Cataluña”).

Es atendiendo a esta lógica por lo que viejos militantes desmienten que se tratara de un error el rechazo que dio Raventós a Pujol para formar un gobierno de coalición en 1980; más bien lo explican como la primera traición al socialismo: interpretan que la no aceptación se debía a que los principales dirigentes de los sectores nacionalistas, sabedores entonces de la fuerza de los de la ex Federación, podrían dificultar la construcción nacional diseñada en la Asamblea de Cataluña, por lo que prefirieron que dicha construcción la llevasen a cabo CiU con la ayuda de ERC y la complicidad del propio PSC.

Han transcurrido muchos años, demasiados; los cambios habidos en la sociedad son grandes y la erosión de los conceptos y de los valores vigentes hace 30 años es enorme. Sin embargo, en apariencia, respecto de las razones de la marcha inexorable del PSC hacia el abismo, los dirigentes del PSC no se enteran y los del PSOE siguen pillaos.

Quizá el punto de inflexión, en la percepción de bastantes militantes, de que las propuestas del PSC, al menos merecían duda, se produjo en la manifestación masiva en protesta por el asesinato de Ernest Lluch por ETA. En medio de la propia mani, e inmediatamente después; entre los gritos de rabia y de condena, se repartieron carteles y se intentaron corear gritos a favor del diálogo con ETA.

Algo fallaba, una manifestación convocada para condenar una acción criminal se transformaba en una petición de diálogo con la banda asesina, lo que, quiérase o no, la legitimaba. Ello con el inestimable refuerzo de quien protagonizaba la altavocía en aquella ocasión, la inefable Gemma Nierga, de la Ser. Muchísimos de los asistentes nos sentimos confusos, manipulados e indignados. La demostración de que el nacionalismo avalaba el asesinato político, la prueba del maridaje del nacionalismo catalán con el vasco y la demostración de la identificación del PSC con el nacionalismo, quedaban expuestas con claridad y hasta con desvergüenza.

Esta percepción de la asociación entre PSC y nacionalismo explica el reiterado y acelerado declive de sus votos en las elecciones autonómicas. El consiguiente crecimiento de la abstención se explica por la resistencia del electorado socialista a romper la fidelidad a quienes, en teoría, y según los líderes del PSOE desplazados para reforzar los mensajes, les deben representar, pero, simultáneamente, por el rechazo a votar a una opción política que intuyen contraria a sus intereses. Ya demostró la experimentación de Paulov que la disyuntiva de optar por un estímulo positivo, cuando se sabe que irá acompañado de un castigo, produce la inacción como respuesta.

Olegario Ortega es vicepresidente de Ágora Socialista y militante de UPyD

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Publicado el 10 de octubre: PSC y PSOE (I de VI). Introducción

Publicado el 16 de octubre: PSC y PSOE (II de VI). En aquel tiempo…

Publicado el 22 de octubre: PSC y PSOE (III de VI). La unificación

La voz de Barcelona (30.10.2011)

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